23 de abril de 2024
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

Patio de columnas

José Francisco Roldán

Dejadlos en paz

/ Pueblo de la España vaciada.

Ha comenzado la frenética avalancha de promesas reclamando atención para conseguir votos con la reiteración tradicional, que cansa a ciudadanos suspicaces ante monsergas alejadas de la realidad. La competición exige pruebas para enfrentarse entre ocurrencias, reproches y ofensas sin límite. Ahorremos tanto dinero en actos inútiles, donde algunos filibusteros de la contienda electoral no reparan en recurrir al desliz para desprestigiar al oponente.

Superada la semana del vetusto recogimiento católico, se desentierra el hacha política para incendiar el espacio social. Las directrices diseñadas por los cuarteles generales en liza servirán para reiterar una ilimitada retahíla de matracas, sin más vocación que hipnotizar opiniones indecisas. En la mayoría de las mentes despejadas, adiestrados en el arte de esquivar mentiras, poco pueden interferir, pero cuentan con una legión de adeptos y voluntades compradas, convenientemente adiestradas para difundir esos mensajes de la falsa ilusión.

Las promesas fluyen como cataratas vomitando tamaña sarta de mentiras, que deberían ser retribuidas legalmente. No debe salir gratis incumplir compromisos electorales, que pueden inclinar torticeramente decisiones bien intencionadas. Una clase social emergente se enfrenta para seguir viviendo de los recursos públicos sin el menor recato, entre otras razones, porque su trayectoria laboral se ha construido metiendo el morro en atrojes sociales, sin poner a prueba esfuerzo, mérito y confrontación académica.

Tendremos la oportunidad de escuchar y ver gesticular a seres huecos disertando sobre las bondades para que acomodemos nuestra conducta a valores éticos, que no han conocido, pero sirven para remover conciencias esperando una supuesta justicia y equidad social. Y entre tanto charlatán desenfrenado seguiremos aguantando a los que se esmeran en dirigir nuestras vidas con arreglo a un ideario que escriben intransigentes imponiendo su sectarismo más rancio.

Son muchos los que han descubierto esa estrategia global para amedrentar y orientar pertinazmente a sociedades avanzadas hacia derroteros enfrentados a las democracias tradicionales, cuyos andamios legales resisten como pueden semejante presión. El cambio climático, que no esconde efectos perniciosos para nuestro futuro, sirve de coartada para esquilmar recursos de los que siempre estuvieron en la primera línea del frente protegiendo la naturaleza.

Los agricultores y ganaderos, además de verse señalados injustamente por los voceros pagados y ecologistas de salón, están siendo sometidos a una intransigencia legal desde las administraciones, que está perjudicando seriamente su supervivencia. Además de propiciar la fuga de habitantes en tantas zonas rurales por falta de servicios y atención oficial, se empeñan en controlar hasta el crecimiento de las plantas para hacer impracticables unos lugares, que en otro tiempo estaban llenos de vida.

El olvido sistemático del campo impide recuperar espacios adecuados para prevenir la destrucción forestal, que destroza parajes extraordinarios, explotaciones, viviendas, animales y personas. En una proporción perfectamente contrastada, los montes se queman porque alguien los incendia. Se producen accidentes y errores que propician el inicio de las llamas, pero hay que enfocar el problema sobre los que prenden con intención, ya sea por venganza, placer o provecho económico. La prevención supone dedicar esfuerzo a despejar suelo para reducir la propagación, como dejar espacios para poder luchar contra las llamas y vigilar el monte con recursos medioambientales y policiales.

Si abandonamos el campo y dejamos sin vigilancia suficiente los terrenos olvidados, la acción criminal se facilita. Habría que ayudar a los que viven en ellos para que los mantengan como siempre ha sido. Dedicar más recursos a la protección y vigilancia, sin olvidar el castigo ejemplar a los autores. Impedir otros usos al espacio quemado es frustrar la especulación. Hay que pedir cuentas a los sinvergüenzas que toleran delitos para sacar provecho. El cambio climático, sin duda, es condicionante, pero nada más, por tanto, a los agricultores y ganaderos dejadlos en paz.

El Cierre Digital no se hace responsable de las opiniones vertidas en esta sección que se hacen a título particular.

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