18 de octubre de 2019
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

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José Ángel San Martín

Dos excesos femeninos (notables)

Diana López Pinel
Diana López Pinel

Mientras las encuestas electorales salpican de ocre el ventanal oscurecido de este otoño, dos mujeres ponen nombre y apellidos en menos de 24 horas el exceso femenino. Tan pernicioso como el masculino, tan de moda como el del sexo opuesto. Pero acaso más perverso.

Diana López creyó haber hecho diana judicial por fin en Juan Carlos Quer. Graves acusaciones de agresión e intento de atropello de la madre de la joven asesinada por “El chicle” que suspendieron el test facilón (para las mujeres) de la violencia de género. La escena memorable que le hizo su otra hija, Valeria, a la madre delante de un aluvión de periodistas forma parte ya de la microhistoria periodística de los telediarios.

De acuerdo con Valeria, su madre miente. De acuerdo con su madre, mienten ella y su padre. Debería aplicarse el VAR futbolístico al cruel delirio de reproches de ambas. Primera víctima mortal sin posibilidad de autopsia: la verdad. Aunque la jueza de Majadahonda se ha creído más la verdad del presunto agresor y su hija que la de la presunta agredida. Y le ha dejado en libertad.

Dolores_Delgado

Dolores Delgado, ministra de Justicia en funciones

Este episodio encaja en el más  chirriante de los trampantojos familiares. Decorados horrísonos de odio incontenible entre dos ex. Con la cita pendiente, y común a ambos, del juicio por el asesinato de su hija Diana Quer el próximo 28 de octubre en la Audiencia de A Coruña.

Un par de telediarios después,  “El Mundo” nos obsequia con la singular exclusiva de la carta que la ministra de Justicia en funciones, Dolores Delgado, envió a su homólogo italiano para mediar a favor de Juana Rivas. Esta mujer siempre aspiró a reeditar el título nacional de madre coraje, sin percatarse de su debilidad mental y su tendencia irreprimible a delinquir. Creyó, muy mal asesorada, que el combate con su ex italiano lo ganaría sin despeinarse. Y lo perdió claramente porque carece de juego de piernas, tiene la mandíbula de cristal y está muy mal asistida en el rincón.

Juana Rivas está condenada en firme desde marzo pasado a 5 años de cárcel por dos delitos de sustracción de sus propios hijos y 6 años de suspensión de su patria potestad. Lo que viene llamándose una delincuente convicta y no confesa. Se sabe candidata ganadora al indulto si depende del actual Gobierno.

La ministra en funciones escribió el pasado 9 de agosto a su colega Alfonso Bonafede. El ministro tardó un mes y un día, plazo muy judicial, en contestarla de buena fe que el sistema judicial italiano se basta y se sobra para proteger a los hijos de Juana Rivas. Sin más. Sin reprocharle  a Delgado que había traspasado la delgada línea de la intromisión en asuntos de otro país y otra judicatura.

Dos excesos femeninos. Notables y notorios. Lo diga Agamenón o su porquero.

El Cierre Digital no se hace responsable de las opiniones vertidas en esta sección que se hacen a título particular.

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