27 de mayo de 2022
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

Patio de columnas

Eduardo Gavín

Agit Prop Prop Prop

Jurado Benidorm Fest Eurovisión.
Jurado Benidorm Fest Eurovisión.

Vaya por delante que no sé muy bien qué ha pasado en el Festival de Benidorm. Sé que, como hacemos los españoles con todo, hemos tirado por la polémica, al punto de que ocupa las portadas de la prensa nacional, junto a la preguerra ucraniana, las elecciones portuguesas o la distribución de los fondos europeos.

No tengo ningún interés en ese Festival. Como dice un amigo mío, existiendo las Azúcar Moreno, no debería haber ni polémica ni festival.

Añado: No sé nada de lo que ha pasado en este Festival de Benidorm ni en los 60 o 70 anteriores. Más: He ido a ver si aún existía el dicho festival y parece que se extinguió en 2006, siendo la edición de 2022 un zombi en todos los sentidos posibles. Otrosí: exijo, como ciudadano libre del Occidente político y moral, mi derecho a no enterarme de lo que suceda en el Festival de Benidorm. Pero parece que el sector más omnipresente de nuestro ubicuo gobierno tenía otros planes.

Podemos, que se atribuye ser el único interlocutor de la gente (oséase, las redes sociales), apostaba un poquito por unas chicas que cantaban una especie de folk moderno en gallego, remedo norteño de Remedios Amaya. Imagino. No porque les interese nada del folklore, pero por dar mal. Y apostaba mucho por otra cantante, una tal Rigoberta, que cantaba que tenemos miedo de las tetas. Curiosamente, una frase utilizada por la ministra de Igualdad, Doña Irene Montero de Iglesias.

La cosa es que, como no han ganado los suyos, protestan ante el parlamento. Una auténtica fantasía colchonera. Las redes (que son ellos también) arden de ira ante la “patada a la Democracia” y la falta de libertad en el país que gobiernan.

Mientras, la ganadora, cubana y mujer, recibe insultos en las redes hasta el punto de cerrar sus perfiles. Y a pesar de que los motivos de Podemos y sus afines para defender a las perdedoras eran la motivación feminista por un lado y la diversidad cultural por otro, no tienen problemas en despojar de su condición de mujer inmigrante a la ganadora.

Podría considerarse la zarzuela habitual si no sucediese algo pintoresco: Un partido tiene un favorito en un festival. Al perder, ese partido eleva la queja al Gobierno del que es parte y al parlamento que controla. Los sindicatos, que también controla, amenazan al Consejo de RTVE (que nombra el Gobierno), al que acusan de mangonear en el jurado (que ha nombrado dicho Consejo, nombrado a su vez por el Gobierno, nombrado por el parlamento). Si lo que querían era estar en lo que tiene que bailar la chavalada, se me ocurren al menos treinta maneras de haber conseguido otro resultado más acorde a sus intereses. Aunque veintinueve de ellas fuesen fraudulentas, pero prefieren este barullo.

No es sorpresa que los comunistas continúen manejando el agit-prop como ninguno, pero sí que lo son los temas en los que se embarran y la insistencia. Que sean capaces de armar este guirigay por una porquería de un festival al que hacíamos tan poco caso que ni sabíamos que ya no existía desde hace 15 años. Que los españoles se enfaden o aplaudan las decisiones del jurado, como si les fuese algo en ello, objetivo último el agit-prop. Movilizar a apoyantes y a enemigos.

Qué fácil se hace esto en la ruidosa España. No es un ruIdo de jolgorio y jaleos, como pretendemos siempre vender al mundo. Es ruido tabernario, soez, maleducado, intolerante y que huele demasiadas veces a meaos y a pólvora. En definitiva, el país sigue siendo ese señor pequeño y gritón ante las grandes potencias que describía Camba. Un señor pequeño y gritón que entonces hacía el ridículo, pero ahora, además, hace el gilipollas.

Y lo hace triplemente. Primero, porque cae en la trampa de quienes mueven los hilos de la crispación como quien toca un violín. Segundo, porque atribuye la maldad a la ignorancia. Y tercero, porque en Eurovisión vamos a quedar tan mal como siempre.

Como cada vez que alguien nos pone la lupa encima y ve lo que hay, lo que somos y lo que hacemos. Y lo que nos dejamos hacer.

El Cierre Digital no se hace responsable de las opiniones vertidas en esta sección que se hacen a título particular.

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