26 de septiembre de 2023
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

Patio de columnas

Pilar Redondo

La madrugada se humedece los labios

/ Rocío Biedma y Pilar Redondo con el Cuaderno de Poesía en el que ambas están incluidas.

Es un florilegium, una selección de obras de arte, esferas mágicas, mosaico de dicciones. Es un viaje espiritual que indaga en el lenguaje que roza la cicatriz que no se extinguirá. Experiencia inmersiva. Oxigenar el espíritu, conectar cuerpo y alma. Recorrido sensorial, trasmutación. 

Aludo al Cuaderno de poesía número tres, cuya temática es: el Amor. Ese es el motor argumental y el plano secuencial. Lo edita la Asociación de Escritores El Común de La Mancha. La dirección está a cargo de Juan Justo López. El diseño, Clara Ortega Ramírez. La ilustración de portada es de Rosa María Arnau. Comienza con un sentido prólogo que firma Antonio Mata. El volumen dos llevaba por tema La nostalgia.
  
Este tomo tres nos ofrece un contundente retablo de autores, voces rigurosas y comprometidas con la poesía, referente ineludible para entender la poética española contemporánea. Sus poemas acreditan su maestría. En esta ocasión son 46 escritores y y 10 ilustradores. El trabajo de cada escritor va ilustrado.

Agradecer a Juan Justo que haya tenido a bien contar con mi modesta aportación, y a Rosa María Arnau por la acertada ilustración que ha realizado para acompañar mi trabajo. 

"Curiosos por lo eterno e inmortal,/ buscamos la belleza del encuentro/ de aquello en que sedientos,/ amamos sin saber porque lo hacemos./ (...)/ En el aire, en el cielo inmenso y su luz,/ viaja el aroma de un viento que no cesa,/ aquel donde los actos/ se escriben en nombre del hombre/ y sus obras emergen de su ingenio,/ de un amor que vive en ti y en mí,/ que se escribe como un dios en la memoria/ y en la dicha de todo lo que amamos." (Extractado del poema: El mundo que amamos. Autor: Juan Justo López).

Poemas que encaran la vida con paso firme. Que impregnan el aire, que suturan y consuman la mudez elocuente, donde los embravecidos relojes danzan sobre las durmientes huellas de los fantasmas que dormitan en el espacio velado que augura fuego. En cada uno de ellos despunta la aurora embelleciendo las llagas...
Las nubes desatan sus cíclicas y sedientas ataduras que vendimian y maceran la liturgia y el sacrificio que se esculpen en los crepitantes ojos de las estrellas de mar...


"Amor, dulce anhelo/ que nace del cielo/ para ser centro del alma./ (...)/ Pero ¡ay amor, si tu sombra hiere pronto.../ Si tus lágrimas sacuden mis ojos,/ no olvides nunca mis verdes despojos/ lanzados a los mares del olvido,/ pues sé cruzar el temible Helesponto,/ y sembrar sus simas con mi latido." (Fragmento del poema: Más allá del olvido. Autora: Victoria Godoy).

Aunque todos los autores son dignos de ser mencionados, por cuestión de espacio destacaré algunos: Isabel Rezmo, Clara Ortega, Rocío Biedma, Juan Justo López, Malika El Buizidi, Ana Vega, Ana Santaella.

Porque sus versos observan desde la orilla del alma el amanecer que cae quedando prisionero de los cines, que enlutados despliegan sus crespones negros. Siluetas a contraluz que no nos ofrecen ni un solo instante de tregua. Cuerpos que encuentran su propia voz.

Letras que se resguardan entre las sábanas de todo lo verdadero y perenne, que se asoman al saliente de tus pupilas, que fluctúan, claman y anudan la luz del cráter y su fértil pulsación al garfio y a la tinta que desangran al amor que espera para regresar a la vida sin cerraduras... 

"Me desgranaste la vida/ descomponiendo en mis ojos el delirio/ del amor eterno forjado lentamente/ en una noche de besos y vino./ (...)/ Ahora sé que el amor eterno existe/ eterno y perpetuado en tus pupilas de agua/ en el verde río de tu mirada caudalosa./ (...)/ Y ahora sé que las promesas existen/ porque el amor infinito que conocí contigo/ vivirá anclado a la luz del firmamento/ dando fuerza a la paz del universo,/ incluso mucho después de que yo me haya ido." (Extractado del poema: Amor eterno. Autora: Elisa Sánchez).

Las ilustraciones y textos que componen este libro están aunadas-os bajo el mismo prisma de sensibilidad estilística. Cada uno es un universo sonoro que echa raíces en el otoño de la soledad mensajera que tiene temperatura propia.

La placenta se confunde frente al deformado espejo de las pulsiones ocultas donde la espuma deshilachada me grita: al encadenarte me encadenas... Clepsidra que alza la mirada, medita y tala los alhelíes que taconean frente al estanque del recuerdo y su generosidad. 

Cariátide sobre la que se apoya el deshielo que abre sus pétalos, que escruta, taladra y enhebra lágrimas que captan los perfiles de las sombras ateridas al olvido que hace callar al silencio. Arenoso cauce donde la madrugada se humedece los labios y nos regala la luna llena. Huracán que no olvida nuestros nombres. Esta puede ser la esencia de la poesía...

Casi siempre uno de los mejores compañeros de viaje es un libro, y este lo es sobradamente.

"Amar no es una palabra,/ ni un latido preocupado,/ pálpito que no se escucha,/ ni a sí mismo ni al consejo./ Es conocer que se ignora,/ es inventar mil caminos/ (...) Es saltar sin gravedad/ y sin apenas impulso,/ desafiar a la ciencia/ y con todos sus misterios/ construir el universo." (Del poema: Amar es poesía. Autora: Rosa Vidal).

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