15 de octubre de 2019
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

Patio de columnas

Juan Pérez de Mungía

Una noche en Rabat

Se sabe, se siente, Zapatero está presente. Solo el yugo y las flechas y los camisas negras de los herederos del franquismo adoran a esta criatura que devino en poderoso presidente de un país inconcluso por el arte de un atentado sangriento. Se encuentra dicho en gira mundial asesorando al sátrapa y esquizofrénico Maduro que, como Erdogan, inventa atentados y tramas golpistas. Ahora, terminada la tarea de perpetuar el golpe de estado venezolano ha pasado a ser el preparador de la ceremonia de vasallaje al “grande” de Marruecos, el  mismo que ha enviado a España a más de un millón de marroquíes, exportando y traficando con seres humanos y al alimón con todo el chocolate del Riff. ¿Puede juzgarse a Zapatero por alta traición?

No sabemos que negociación establecerá sobre las mordidas que la casa real del Rey alauí solicita en cada intercambio bilateral, se sabe que el 5% del urbanismo y más del 10% del material militar queda en los bolsillos de la casta político-militar que controla Marruecos. España se ha convertido en el pasillo de la droga y los seres humanos que desemboca en Europa, pero también en el depósito del yihadismo y la delincuencia común que se exporta de manera incesante a España. El terror islámico que colocó por un calculado azar al ínclito Presidente de Gobierno, aquel que con el gesto de la ceja parecía sacado de un cuento de Walt Disney, es el encargado del Ministerio de Exteriores español y Borrell que ostenta la cartera y los Donato han desaparecido por la puerta de atrás en los urinarios de La Moncloa. Zapatero escribe el guión que tumba a Borrell, aupado por una vanidad inconsecuente tras su currículo.

Marruecos no para de enviar hombres en pateras a España y toneladas de drogas en los mismas timbas con una frecuencia tan extraordinaria que todo indica que su policía de fronteras y su ejército colaboran en el negocio lucrativo de una silenciosa marcha verde. El 70% de la nueva invasión de emigrantes son de origen marroquí y un 25% del millón de personas residentes en España se encuentra en situación ilegal.

Marruecos es un país que tiene una corrupción institucionalizada, dirigida por los asesores de la casa real y por el Rey Mohamed VI en particular. Cualquier movimiento de dinero es supervisado para dejar sus réditos a la familia del rey. A Marruecos se le permite su actividad delictiva al ser la presa que retiene el flujo inmigrante de África y sus huestes políticas perseguidas localmente por las revueltas resisten a duras penas por la represión de un ejército comodín que es depurado del islamismo radical para evitar que este mismo acabe poniendo al Rey en el vertedero de la historia. Mohamed VI tiene 54 años y una salud crítica y su heredero Moulay Hassan apenas cuenta con 15 años. El futuro de Marruecos va de la mano de España y solo su desarrollo y la democracia pueden parar la marea humana, pero el rey teme ser depuesto, bien por las revueltas que apoyan los islamistas, bien por el ejército que ya lo ha intentado un par de veces en la década de los setenta. Marruecos solo vive de las ayudas internacionales y ahí España se ha convertido en el conseguidor europeo.

Juncker habla de 55 millones para la inmigración, España dice quiere dar 30 millones a Marruecos y el Rey pide 60 millones. Parecen cantidades ridículas pero el ejército marroquí que cuenta con más de doscientas mil soldados paga seiscientos euros por cabeza; el destino de este dinero viene a cubrir, no por mucho tiempo, las mordidas que este ejército cobra por mantener la testa del rey en el palacio de Rabat.

A España, Marruecos le cuesta un dineral. España paga a sus enemigos con piel de oveja. No solo las ayudas gubernamentales que se envían mes tras mes, sino la fuga de divisas de sus allegados que se suman a toda la lucha contra el narcotráfico, el tráfico de seres humanos y las redes de delincuencia organizada que tamizan todo el territorio español que distribuyen más de 6000 delincuentes encerrados en cárceles españolas, el 10% del total de reclusos y más de 150 millones de euros anuales para su mantenimiento. Son la punta del iceberg de toda una organización mafiosa sostenida mediante las redes del estrecho que se dedican al envío de pateras cargadas con hachis y seres humanos y que encuentra refresco económico en España como país receptor. ¿Es mas segura esta frontera con un sátrapa en el poder del Estado que con una democracia asentada en el pais?

España se tiene que llevar bien con sus vecinos pero hay vecinos que es mejor no tenerlos. Marruecos es un país okupa que se anexionó el Sahara, que no cumplió con las resoluciones de la ONU, ni con el plan Baker. Que sigue burlándose de las Naciones Unidas y de su Comité de Descolonización. El Rey Mohamed VI se mantiene en el poder colgado de los hilos del gobierno español, poco resolutivo desde los tiempos del desastre de Annual, y amenazado por la espada en  las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. Al mismo tiempo, el Rey Alauí compra material militar a EEUU. Marruecos no tiene el mismo ejército que tenía cuando el episodio del islote de Perejil. En el último lustro Rabat ha comprado cerca de medio millar de carros M1A1 Abrams, lanzadores de misiles WS-2D de fabricación china con un alcance superior a los 400 kms y más de 130 obuses autopropulsados, 600 transportes oruga acorazados TOAs. Y Perejil fue un asunto interno de España para EEUU. Ceuta y Melilla no corren peligro porque siguen estando fuera de sus prioridades mientras se rearma y mantiene bajo yugo el Sáhara Occidental. No olvidemos un moderno ejército del aire con al menos 24 F16; incluso ha comprado una fragata a Francia y varias corbetas y un submarino a Rusia. Se sigue la estrategia de tener amigos en otros países que representan una amenaza para España, que cuenta con un material obsoleto; a España no le serviría una mejor organización y una superior tecnología, ni un cuerpo de oficiales profesional y comprometido con el Estado democrático. El ejército marroquí representa una amenaza y está sobre la mesa. Siempre se destaca la amistad entre los dos reinos, pero esta amistad requiere siempre que se pongan las pistolas sobre la mesa, y Argelia y el Polisario no son amigos del rey Mohamed VI. 

No se puede criminalizar al pueblo marroquí pero si se puede criminalizar al yihadismo social y económico con el que se nos amenaza de forma continua y que recibimos con una estúpida ingenuidad, la amenaza de dinamitar el estado español en sus bases estructurales que el Rey de Marruecos dosifica como un arma para tener sojuzgada la democracia española. Se prepara una visita de ZP2, el presidente más débil de la historia democrática de este país, un personaje ignorante y narcisista, dispuesto a disponer de la política exterior mirando a la Meca. Solo hace falta que ZP1 compre unas alfombras y fume algunos petardos en una pipa de agua para que entre risas aflojemos la cartera. Luego el tiempo mostrará que el amigo marroquí es un estupendo carterista. 

El Falcon que usa como aerostación del gobierno aterrizará en Rabat en breve, esta vez será un viaje de Estado sin Begoña; se presume que no irá porque difícilmente puede hacer migas con una reina repudiada y nuestro presidente pasará una noche en Rabat muy solitaria mientras las odaliscas bailan y degusta cordero asado con miel.

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