12 de noviembre de 2019
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

Patio de columnas

Paco de Domingo

¡Musso Mess!

Quién no ha aspirado alguna vez sumido en las particulares ensoñaciones de cada cual a ver colmados sus deseos y cubiertas sus necesidades tanto prescindibles como perentorias. Pues bien, para oficializar y darle el boato propio de la ocasión la Organización de Naciones Unidas estableció una fecha en el calendario, inmediatamente posterior al Día del Padre, que enmarcara el concepto de felicidad.

Pero previamente habrá que situarnos en la propia definición del término. Según el DRAE debemos de considerarlo, entre otras acepciones, como una “ausencia de inconvenientes o tropiezos”, con lo que tendríamos que rebuscar profusamente en la hemeroteca de nuestras experiencias para intentar localizar con precisión esos instantes más o menos duraderos en los haya habitado en nuestro interior esa sensación tan personal como subjetiva.

Visto el grado de compromiso y preocupación mantenido por la ONU diríase que, como los ´Viernes sociales´ de nuestro actual Gobierno, el objeto a perseguir es llegar a ser feliz por decreto, como si en cada uno de nosotros residiera la obligada opción de optimizar nuestras posibilidades para alcanzar esa aspiración y el azaroso día a día no tuviera capacidad de influir en los contenidos de cada jornada.

La cara y la cruz de este panorama queda reflejada estos días en el ámbito deportivo; y más concretamente en el mundo del fútbol. El infortunio parece haberse instalado con raigambre en la Casa Blanca de la Castellana, donde albergan la idea de contradecir al refranero confiando su inmediato futuro a la bondad de las segundas partes en el banquillo rescatando la figura de un entrenador con iniciales de insecticida, ZZ para los allegados, y alcanzar la paz y ya veremos si la posterior gloria.

Todo lo contrario de lo que sucede con los azulgranas, quienes amparados por la Moreneta saborean las mieles del triunfo de boca para afuera y de puertas para adentro con paso firme hacia tres competiciones de la mano –mejor dicho del pie- de su figura estelar, quien no para de gratificarnos con un variado y nutrido elenco de goles en todas las variopintas manifestaciones que uno pueda traer a su imaginación.

El último recital hemos podido disfrutarlo recientemente sobre el sevillano césped del Benito Villamarín, sobre el que el maestro de ceremonias volvió a ser el de <Messiempre> con una inagotable fuente de inspiración y una asombrosa capacidad creativa y altísimo poder de resolución de cara al marco contrario.

El todopoderoso rossonero Cristiano condenó de forma palmaria a la rojiblanca banda del Wanda, pero su abrumador apetito goleador no hizo más que estimular el hambre de gol de Leonel eclipsando, una vez más, al lusitano con sus intervenciones, subyugando al y terminando por arrancar de sus bocas una coral de reconocimiento ante la majestuosidad de su juego.

El blanquiverde respetable, al unísono, ensalzó la magia del escapista con que ensombreció a su propio equipo desdibujado y errático superado en todo momento por los blaugranas.

¡Musso Mess! y, a lo que parese, p ´a rato boludos.

Paco de Domingo

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