05 de diciembre de 2022
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

Patio de columnas

Bruno da Silva

El Mr Proper mallorquín

/ Turistas en la zona de la Playa de Palma.

Hace unos días vi a una mujer llevando una camiseta con una frase motivadora e impactante: “Que la realidad no apague tus fantasías”.

Este nuevo artículo podría ser otro capítulo de la serie “Playa de Palma, ¿destino cinco estrellas?”, que inicié hace unas semanas. La realidad se abre paso con fuerza y persistencia. Los comentarios en la red Tik tok sobre esta situación son de todo tipo. “En los tiempos de hoy debemos ahorrar lo que podamos”. “Vomitivo”. “No me extraña haber vuelto de Mallorca con covid”. “Bebidas de segunda mano”. “No tengo palabras”. Nada que no piense cualquiera persona con un dedo de frente. Ni siquiera hace falta que tu frente tenga dos dedos.

Que la realidad no apague tus fantasías. En junio de este año Juan Miguel Ferrer, CEO de Palma Beach,  cuyas incongruencias ya comenté en el artículo anterior, hizo una campaña en diversos medios de comunicación con el fin de intentar implantar un código de vestimenta para  atajar el turismo de borrachera.

Código de vestimenta

A este código se adhirieron once restaurantes en los que, en teoría, prohibirían la entrada a todo aquel que llevara camisetas sin mangas, bañadores, disfraces y accesorios comprados en la venta ambulante, como cadenas de oro o gorros luminosos.

No dicen nada de bolsos, camisas, camisetas, pantalones, bañadores, zapatillas, gorras, de marcas de lujo, pero falsos, que también se venden en la venta ambulante y en alguna tienda.

Tampoco dicen nada de los mismos accesorios, gorros luminosos o cadenas de oro, si estas no han sido comparadas en la venta ambulante, pero si en alguna de las tiendas de la zona o de las excelentes joyerías que hay en Palma, o en Londres o en Berlín.

En esas fechas comentaba:

“Con todo, para corregir el descontrol, propusieron ayer que los agentes de Policía tengan la posibilidad de cobrar la multa por incivismo en el momento, «ipso facto», como sucede en otros países, puesto que el principal problema reside en la calle

Se exige, simplemente, un «vestuario sencillo» que cumpla con las normas básicas de respeto, tanto al propio turista como a los demás clientes del local. Lo cierto es que en la Playa de Palma abundan los accesorios poco discretos e incluso cómicos, como los sombreros de paraguas o las gafas de sol con luces, que no armonizan en el entorno de los restaurantes de calidad.

Juanmi Ferrer, quien insistió en reclamar más contundencia policial: "Necesitamos apoyo de las autoridades porque ni los empresarios ni los vecinos lo podemos parar".

"No se permite estar sin camiseta, con disfraces o con camisetas de fútbol, y tampoco se tolera llevar productos adquiridos en la venta ambulante, como cadenas de bisutería o camisetas de otros negocios que promueven el turismo de borrachera", han explicado los empresarios.

Es decir, no se puede permitir este tipo de vestimenta a los clientes de los locales, hay que prohibirles la entrada, multarles y que la policía cobre la multa ipso facto, pero si son los empleados de los locales los que van en bañador, o animadores con sombreros de luces, la “bula papal” entra en funcionamiento  de forma automática.

Resulta clarificador que desde Palma Beach se pidan multas para los clientes, pero no para los propietarios de los locales que no ofrecen un vestuario digno a sus empleados. Fíjense que no digo un vestuario digno de un destino de cinco estrellas. Simplemente que no se limite a una camiseta de merchandising de algún local.

“Canis caninam non est”. No tengo ni idea de latín, pero es un refrán español que conocía y que busqué en internet. Me gustó más esta versión.

Por cierto, en mi anterior publicación, en la que hablaba del abrumador y extraño vacío de contenido de la página web palmabeach.com, daba cuenta de mis suspicacias a cerca de los motivos que podrían llevar a esta asociación, organización o grupo de amigos, a dar la turra con todo esto, cuando en su página web no existía nada más allá de enlaces a las páginas web de unos cuantos restaurantes, y su padre había sido el creador de la calle de la cerveza.

Comentaba que, para llevar la empresa de alquiler de bicicletas, actividad con la que figura su sociedad en el registro mercantil en funcionamiento desde 2014, no habían trabajado en ella más de un par de horas, no estaban como para dar lecciones de excelencia y buen hacer.

Pero, tras la publicación de mis comentarios, se han puesto manos a la obra, y ahora en la página web ya se puede ver algo más de contenido. Se han puesto las pilas. Tampoco mucho, no vayan a creer. Otra horita con 15 minutos de descanso para el café.

Parece que si las cosas que no se ven, no pasan. Habrá que intentar seguir haciéndolas  visibles.

El Cierre Digital no se hace responsable de las opiniones vertidas en esta sección que se hacen a título particular.

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