21 de octubre de 2020
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

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Pilar Redondo

Guía de pecadores....

Los escritores: Francisco Muñoz que está escribiendo su primera novela, titulada: Corduba. Arturo Pérez Reverte y Pilar Redondo, hablando de la obra de Bukowski.
Los escritores: Francisco Muñoz que está escribiendo su primera novela, titulada: Corduba. Arturo Pérez Reverte y Pilar Redondo, hablando de la obra de Bukowski.

Este es el contundente título de un libro, de (1566), autoría de Luis de Sarria,(Fray Luis de Granada). Uno de los oradores más importantes de su tiempo, confesor de Nobles, gran prosista, Beato de la Orden de Predicadores. Escribió en diferentes idiomas: portugés, latín, castellano.

Perfectamente se le podía aplicar a un escritor del que hoy, día 16 de agosto se conmemora el centenario de su nacimiento. Al ver por primera vez la luz fue llamado: Heirich Karl Bukowski, mundialmente conocido como Charles Bukowski.
Ni falta hace decir que salvando las distancias que le separan a ambos escritores, que son más que evidentes, insalvables...
El alemán ya habitaba en su particular guía de pecadores...

Bukowski fue el escritor de los excesos, un ireverente total, sin prejuicios, rebelde, libertino, marginal... características que potencian la solidez de su estilo. Supo hacer de la necesidad virtud.
Ancla sus vísceras a la madrugada sin remisión como sinónimo de lo finito, como lógica natural de reductos escodidos, inmensidad contenida en los deseos  prohibidos y frustados. Auspiciadas por el anonimato y la privacidad que otorga la oscuridad materializa sus lúbricas y sexuales perversiones.

Su vida esta diseminada a lo largo de su obra.

En la figura de Bukowski coexisten las dos caras indisolubles: la del creador y la del hombre, que en muchas ocasiones se aunan en una misma, pues su creación se nutre de la auténtica sangre de su fascinación, su decepción por todo lo que le rodeaba y sus disolutos hábitos.

Considerado el vértice de la cultura "underground".
Él habla por boca de su alter ego, Henry Chinasty que inventó para su primer libro en 1971 titulado: "Cartero".
En 1969 su vida giró un poco hacia la vertiente positiva, cuando el director de Black Sparrow Press, John Martin le ayuda económicamente para que se pueda dedicar exclusivamente a escribir, es entonces cuando concluye su primera novela: "Cartero".

Fue un ser excepcional, profundo, con sus luces y sus sombras, en ocasiones sensible, aunque no lo exteriorizara, es un personaje irrepetible.
Considerado poeta maldito.
Toda la vida se la pasó intentando modificarla y encajarla en algunos de los diferentes perfiles sociales, la mayoría de las veces no lo coseguía, la cultura le servía de consuelo.

Vaciaba la sangre muda en el alma de cada letra recién estrenada, achivada sobre la luna desvanecida.
El tono de sus narraciones iba a solidificarse en puntuaciones atípicas, ausencia de mayúsculas, abundantes encabalgamientos...

Su vida fue un permanente combate por sobrevivir, la que en numerosas ocasiones lo colocó sobre las cuerdas, profundo hastío, siempre estuvo mecida por la mano de la autodestrucción que le sirvió de férrea base para sus piezas literarias.

Confesó no ser un poeta normal.
Sus palabras nacen libres y directas y así se perciben. Ninguno de sus libros dejará indiferente a nadie.
Verdad y literatura a raudales, poemas atronadores, sin censura, ráfagas de metralla, poniendo de manifiesto el estado de ánimo del creador. Siempre fue un inadaptado.
Dentro de él explotó el volcán obligándolo a derramar su alma...

Siempre luchó con su desgarradora verdad...
Un libro autobiográfico desde el princupio al final es el titulado: Lo más importante es saber atravesar el fuego, en él hace un certero repaso a su vida, el ambiente hostil de su infancia, la juventud sin sentido, la edad adulta rodeado de vagabundos, drogadictos, asesinos de barrio, dementes, prostitutas, esto también lo dejó muy bien plasmado en el poema. "El significado de todo", en un verso tan contundente como este: He nacido para vivir con los desahuciados.

A veces cuando la lucidez regía su camino se entretenía en poetizar sobre las cosas o personas por las que sentía admiración, como es el caso de los perros, la música clasica o algunos poetas:"A Lorca lo mataron en la cuneta pero aquí/ en América los poetas nunca han cabreado a nadie/ los poetas no arriesgan". (Versos extractados de "Agresión".)
Conocemos su obra, mayormente gracias a dos editoriales, Anagrama, que recoge la narrativa, y Visor, la poética.
En muchos de sus poemas muestra abiertamente su aficción por las apuestas, sobre todo en los hipódromos.

Cualquier detalle nímio de su paupérrima vida lo transfería al papel, todo lo que veía o vivía era materia para nutrir sus escritos. Hubo épocas en la que escribía compulsivamente, acción que en ocasiones le resultaría complicado llevar a buen término, teniendo en cuenta que su máquina de escribir pasaba más tiempo en la casa de empeño que en su poder.

Siempre se sintió un antisocial, desposeído, ignorado, de ahí que tenga gran parte de sus textos dedicados a los excluidos de la sociedad. A evadirse de esta situación le ayudaba la bebida.
Como consecuencia de la gran ingesta de alcohol y las tremendas resacas vivió escenas dignas de ser reseñadas.
Cuando su hija Marina contaba con un año de edad, Charles se quejaba a Frances, su esposa, que aunque él sentía delirio por la niña, no lo dejaba escribir con tranquilidad, para inspirarse bebía sin control, y en una de estas veces las consecuencias fueron una hemorragia que le hizo vomitar medio litro de sangre.

En otra ocasión, en una retrasmisión televisiva, apareció sin pudor, bebiendo, botella en mano, ajeno a todo y a todos, ocurrió en el programa "Apostrophes", de Bernard Pivot.
O las numerosas veces que se hirió los pies con los cristales de las botellas que él había roto, despues de acabar con su contenido.

También bebía cerveza, cuando quería huir de la cruel realidad que le azotaba se tomaba como mínimo 7 u 8 seguidas, si descanso.
Casi siempre el caos fue uno de los personajes principales de su existir y de su escritura.

 Su vida fue un permanente coqueteo con la muerte, que él consideraba: experiencia inmersiva profundamente atrayente. Conducida por sus impulsos suicidas, fue uno de los ejes alrrededor del que giró su vida, la muerte buscada.

En los años 50, una vez intentó suicidarse con gas, se quedó dormido, le dio dolor de cabeza, se despertó y se fue a comprar cervezas y tabaco.
Abismal contraluz repleto de momentos aciagos.

En Atlanta en una humilde pensión donde vivía había unos cables sueltos que alertaban del peligro, él acercó la mano arriesgándose a ser electrocutado.

En 1951 cuando convivía con una mujer alcohólica, con la que discutía desaforadamente, lo que le provocaría varios desalojos debido a las quejas del vecindario, en este periodo de tiempo tuvo dos tentetivas de acabar con su vida que había entrado en un bucle sin salida...
Su biógrafo, Barry Miles en "Charles Bukowski" (Circe 2006), nos muestra un trabajo casi de antropología, en torno a la persona del poeta.

Escribió también en revistas para adultos.

En 1998, recalcando su capacidad de subversión, Gregorio Morales lo incluyó en su "Antología de la literatura erótica".

En 2019 la Editorial Anagrama publicó: "Las campanas no doblan por nadie", cuentos extraídos de una serie ya publicada en los años 70 y 80, pertenecientes a: "Escritos de un viejo indecente. Donde muestra a la mujer sometida al capricho y obsesión del hombre, todo ello aderezado con escenas de violencia explícita, sexo y lenguaje vulgar.

Al final la ansiada muerte le llegó en forma de leucemia.

En estos días de relax y descanso la lectura es una buena compañía, siempre lo es.
Sugiero algunos libros, cualquiera de Bukowsi. Igualmente de Arturo Pérez Reverte, yo conservo un grato recuerdo de la lectura de: La piel del tambor. Sobre todo por las circunstancias en que lo leí, durante mi estancia en La India.
Y por supuesto no me puedo olvidar de la poesía, teatro, etc de Federico García Lorca, que el 18 de agosto se cumplen 84 años de su asesinato.

"Se lo bastante bueno en cualquier cosa y te crearás tus propios enemigos." (...). "Estamos aquí para reirnos del destino y vivir tan bien nuestra vida que la muerte tiemble al recibirnos." (...). "Me cuesta empezar la vida cada mañana." (Charles Bukowski).

Pilar Redondo. Escritora. Córdoba.

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