06 de diciembre de 2019
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

Patio de columnas

Paco de Domingo

Fermentación entérica y ´verdadérica´

Con la venia de don Errol, la < flynnmografía > nos aproximó a la figura del Mesías –sobada reiterativa figura pregonada por los acuartelados uniformados cumplidores con la patria ataviados de caqui cuando no nos quedaban “ni días” para la ´licenciatura´ en la orla de despedida y cierre- a través del film Rey de Reyes, y el libro de los libros del cristiano-catolicismo nos ilustra con ilustres pasajes: “polvo eres, y en polvo te convertirás”.

Y de aquellos sagrados polvos no provienen los excelsos lodos de inmundicia en los que nos hemos instalado despaciosa y progresivamente en nuestro desteñido Planeta Azul, pero el fenómeno de la globalizada contaminación ha llegado para quedarse como un okupa profesional, sin epígrafe fiscal adjudicado ni alta oficial en la ´destesorerizada´ Seguridad Social del año de nuestro Señor.

El irreverente Alfredo Mercury se planteaba allá por los dorados años ochenta, que como las oscuras golondrinas y los vespertinos esquilmados gorriones no volverán, “¿Es este el mundo que creamos? ¿Este el mundo que invadimos? […] ¿Es este el mundo que devastamos? […] Si hay un Dios en el cielo mirando hacia abajo, ¿Qué puede pensar de lo que hemos hecho?”.

El tan traído y llevado cambio climático, que no paga billete para tramo alguno de sus desplazamientos, ha venido para quedarse, instalándose impunemente en el planeta tierra con la sana intención de recordarnos que el pescado como las visitas, al tercer día huele, y nos vamos a dar de narices contra la dura y cruda realidad.

Pero que nadie se alarme, uno de los pitidos identificadores ha sido detectado por los sensores de los investigadores, focalizando parte del problema en la ingente emisión de gas metano a la atmósfera. Y la procedencia de esta indecencia tiene nombre, apellido y un archiconocido perfil para los especialistas en la gaseosa materia: los rumiantes, en especial el gremio bovino, por efecto de su digestión: “fermentación entérica”… y ´verdadérica´.

El remedio casero más apropiado podría pasar por la instalación en su desagüe anal de un tapón, tamaño garrafón, poniendo fin a su liberación y dispersión, porque limitar la cría de estos seres vivos no parece que forme parte del plan de choque para mitigar el problema. ¡Se nos abrirían las carnes solo de pensarlo!; incluso a los veganos de toda su corta vida.

Estabulada esta reflexión, prestemos atención a otros vehículos de contaminación cuya incidencia no debemos aparcar: los motores de combustión sobre dos o más ruedas, la panoplia de cromáticos plásticos que deambulan por los territorios de Neptuno, las flotantes espumas vinculadas a industriales vertidos, nada divertidos, a los ríos, los sobrantes depositados post picnic en el campo, las toallitas y compresas residentes en las canalizaciones subterráneas, los vertederos ilegales…

Y por diversificar más la agresión fuera de nuestro entorno y espacio la basura espacial, que campa por todo lo alto a sus anchas a la espera de tropezar con alguna aeronave o bien ser acogida por nuestra gravedad legislada por Newton.

¿Somos incorregibles?

 

Paco de Domingo

El Cierre Digital no se hace responsable de las opiniones vertidas en esta sección que se hacen a título particular.

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