23 de julio de 2019
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

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Gabriel Araceli

De la "circocracia" a la "tragicracia"

MI compañero y viejo amigo Manolo Piedrahita escribía el pasado sábado en el "Diario CÓRDOBA" un certero artículo sobre la sesión constitutiva de las nuevas Cortes Españolas y con palabras sabias, aunque diplomáticas, calificó lo que sucedió con el "juramento" de los independentistas catalanes entre la "teatrocracia" y la "circocracia"... y yo, que soy menos diplomático, o más pesimista, cambiaría ambos términos por otros más ajustados a la realidad, y no sólo a la que vivimos sino a la que se nos viene encima. Porque bien claro se vio y quedó demostrado que allí estaban ya presentes, y muy presentes, las dos Democracias que luchan actualmente por el Poder: la "Democracia de las Izquierdas" y la "Democracia de las Derechas" (y eso por no decir las dos Españas). La que representaban los golpistas Oriol Junqueras y los suyos y los "compañeros de viaje", la Presidenta Batet, el Presidente Sánchez y el comunista Iglesias y la que simbolizan los señores Abascal (VOX), Rivera (Cs) y Casado (PP)... y por lo que se vio, irreconciliables. Exactamente igual que en aquellas recien constituídas Cortes de la Segunda República, pues también allí se sentaban los que la Amnistía general del Gobierno del Frente Popular acababa de sacar de la cárcel y defendían la España "plurinacional" (con la independencia de Cataluña como primer escalón) y los que estaban dispuestos a morir por España. Aquello, como todo el mundo sabe, terminó con una Guerra Civil y un millón de muertos. No es el caso... pero ya lo dejó escrito el gran Homero: "Los dioses ciegan a los que primero quieren perder".
 
Aunque el refranero español lo dice más claro: NO HAY PEOR CIEGO QUE EL QUE NO QUIERE VER... o lo que decía mi amigo Tarradellas (¡Dios, que claro tenía lo que iba a pasar en Cataluña si caía en manos de Pujol!): "El pueblo que no tiene memoria pierde su futuro".
 
Pero, abramos una página, y muy reducida, de nuestra "Memoria Histórica" y veamos lo que sucedió una tarde de 1936 en el mismo Salón de Plenos del Palacio de la Carrera de San Jerónimo donde el día 21 pasado una Presidente "entregada" a la causa independentista permitió que se humillara a España.
 
Corría la jornada del 16 de Junio de 1936 y ocupaba la Presidencia de las Cortes el "tránsfuga" Diego Martínez Barrios (eso sí, teledirigido por el líder socialista Largo Caballero, el verdadero "amo" del cotarro tras las elecciones del 16 de febrero).
 
El Sr. Presidente: El Sr. Calvo Sotelo tiene la palabra.    
 
El Sr. Calvo Sotelo: Señor Presidente, Señores diputados, es ésta la cuarta vez que en el transcurso de tres meses me levanto a hablar sobre el problema del orden público.
 
España vive sobrecogida con la espantosa úlcera que el señor Gil Robles describía en palabras elocuentes, con estadísticas tan compendiosas como expresivas. España, en esa atmósfera letal, revolcándose todos en la angustia de la incertidumbre, se siente caminar a la deriva, bajo las manos, o en las manos  - como queráis decirlo-  de unos ministros que son reos de su propia culpa, esclavos, más exactamente dicho, de su propia culpa... agravada por las múltiples claudicaciones, fracasos y perversión del sentido de autoridad producido desde entonces en España entera... Se habla por ahí del peligro de militares monarquizantes dispuestos a acabar con la anarquía que vivimos y yo os digo que no existe actualmente en el Ejército español un sólo militar dispuesto a sublevarse en favor de la Monarquía y en contra de la República. Si lo hubiera, sería un loco, lo digo con toda claridad, aunque considero que también sería loco el militar que al frente de su destino no estuviera dispuesto a sublevarse en favor de España y en contra de su División.
 
El Sr. Presidente: no haga su señoría invitaciones que fuera de aquí puedan ser mal traducidas.
 
El Sr. Calvo Sotelo: la traducción es libre, señor Presidente; la intención es sana y patriótica y de eso es de lo único que yo respondo.
 
El Sr. Presidente del Consejo de Ministros: Señores diputados, señor Calvo Sotelo, no basta con habernos hecho probar las "dulzuras" de la dictadura de las que usted fue Ministro y pretenda ahora apoyarse en el ejército para volvernos a hacer pasar por las mismas amarguras. Es gravísimo, señor Calvo Sotelo, lo que S.S ha dicho y si algo pudiera ocurrir, su señoría sería el responsable con toda responsabilidad.
El Sr.Calvo Sotelo:  yo tengo, señor Casares Quiroga, anchas espaldas... y me doy por notificado de la amenaza de su S.S. Me ha convertido su señoría en sujeto y no sólo activo, sino pasivo de las responsabilidades que puedan nacer o producirse.
Bien, señor Casares Quiroga, lo repito, mis espaldas son anchas y acepto con gusto y no desdeño ninguna de las responsabilidades que se puedan derivar de actos que yo realice, y las ajenas, si son para bien de mi patria y para gloria de mi España. ¡Pues no faltaba más!. Pero, yo os  digo lo que Santo Domingo de Silos contestó a un Rey castellano: "Señor, la vida podéis quitarme, pero más no podéis"... y es preferible morir con gloria que vivir con vilipendio.
 
La Sra. Ibárruri: Señor Calvo Sotelo, este será el último discurso que pronuncie en estas Cortes.
 
Meses después, y cuando ya había sido asesinado Calvo Sotelo y las dos Españas se mataban en los frentes y en las retaguardias, los exiliados Ortega y Gasset, "Azorín", Pérez de Ayala y Baroja comentaban en Paris, con tristeza, lo que estaba sucediendo y lo que había sucedido desde que tomaron el Poder los socios del "Frente Popular".
 
"Azorín" decía: "Yo lo había anunciado, ya en Marzo, y cuando vi cómo habían entrado en el Congreso los condenados por el golpe del 34... Esto, que ahora parece un Vodevil, como siga así y no lo frene nadie, puede terminar en un circo".
 
y Baroja: "Teatrocracia lo llamé yo, como el griego Esquilo".
y Ortega: "Ya lo había dicho yo en el 31 cuando vi que las Cortes estaban llenas de tenorios, jabalíes y payasos.No, aquello, sobre todo tras la increible sesión de las amenazas de Casares, la Pasionaria y Galarza, era mucho más que una "circocracia" o una "teatrocracia" ... aquello, por desgracia, fue, se transformó muy pronto, de "dramocracia" en "tragicracia", pues drama y tragedia fue y es lo que estamos viviendo y lo que nos queda por vivir".
 
¡Y todavía hay ciegos que no quieren ver!... Pues, cuando lo quieran ver será DEMASIADO TARDE. (Y luego llorarán como mujeres lo que no han sabido defender como hombres...y si fuera independentista catalán recordaría el final del loco Luis Companys).

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