23 de noviembre de 2020
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

Patio de columnas

Lucio Séneca

Don Sabino

Confieso que desde hace mucho tiempo, pero más desde que me jubilé y me vine a morirme a mi tierra cordobesa, yo he tenido tres debilidades periodísticas: Raúl del Pozo, Carmen Rigalt y Jaime Peñafiel. A los dos primeros los conocí muy bien en "Pueblo", sí, en aquel "Pueblo" de estrellas y dioses, en el cual tuve la fortuna de ser Subdirector (y eso con Emilio Romero, el más grande de todos, de Director, es el mayor honor de mi curriculo profesional) y me enorgullezco de ellos porque son los que mejor escriben en la prensa española. A Jaime Peñafiel apenas si lo conocí personalmente, pero ya desde su etapa de "¡Hola!" le he seguido, porque ha sido, sin duda, y lo seguirá siendo mientras viva el Rey de ese periodismo que ahora se llama "Rosa". Un periodista de cuerpo entero, de los que, por desgracia, quedan pocos. Siempre le he aplaudido por eso que dice que vale más por lo que calla que por lo que cuenta, porque eso es lo que hace grande a un periodista. Hoy mismo ha escrito sobre lo que está pasando con Don Juan Carlos y la Corinna y los dineros en Suiza y ha mencionado a Don Sabino: (Y eso me ha tocado el alma, Don Sabino fue uno de mis mejores amigos): "¡ Ay! Si yo contara -escribe en "El Mundo" -- la actitud del inolvidable general Sabino en el tema de los dineros de Don Juan Carlos en Suiza, os ibais a enterar"... y habla de su triste e inmerecida salida de la Casa Real. "Fue una manera cruel  -dice- de echarle de la Zarzuela" y yo lo ratifico. Aunque como él tenga que callar. ¿Que podría pasar si yo contara lo que hizo y pasó el día que se opuso a que se le entregaran 60 millones de pesetas en billetes a una señora para que no hablara de sus relaciones íntimas con Su Majestad? ¿Qué podría pasar si yo contase el retrato que me hizo de los miembros de la Familia Real? ¡(Padre, madre, hermana mayor, hermana menor y príncipe heredero) Ni Velázquez, los hubiese pintado, seguro, con tanto acierto....( y una pena no poder reproducir sus palabras exactas sobre el Padre y el Hijo...¡Dios, sí, querido Jaime, hay cosas que no se pueden decir! ¿qué podría pasar si cuento lo que pasó y por qué pasó el día que fue hasta la Zarzuela para devolverle el título de conde de Latores?... y ¿qué podría pasar si contase lo que pasó entre la familia el día que se recibieron los primeros 10 millones de dólares desde el Golfo?.
 
SÍ, querido Jaime, yo sé que nadie como tú conoce y ha vivido los entresijos de la Zarzuela, pero yo tuve la fortuna de conquistarme la amistad de "Don Sabino" y pude hasta leer sus "Recuerdos"  (que no "Memorias") a medida que fue escribiéndolos. Me queda la satisfacción de la dedicatoria que me hizo cuando me regaló su gran obra "Escritos morales y políticos": "A mi amigo Julio Merino, gran periodista y gran escritor, a quien siempre agradeceré su respeto a mis silencios. Algo de lo que él me pedía va en este libro. Un abrazo muy fuerte, Sabino"...-Y ese "algo" del que habla eran estos dos "pensamientos" subrayados de su puño y letra en el libro:
 
"Dime con quién andas y te diré quién eres... NO... Dime quién eres y te diré con quién andas".
 
Y este otro, cruel, directo, sabiendo y sin saber a quién iba dirigido:
"NO MÁS SERVIR A SEÑORES QUE EN GUSANOS SE CONVIERTEN... ¡NO!... NO MÁS SERVIR A GUSANOS QUE EN SEÑORES SE CONVIERTEN".
 
Sí, a veces duele tener que callar, pero, todavía, para algunos queda eso de la amistad, el honor y la lealtad.
 
En la Transición hubo dos personajes clave: Torcuato Fernández Miranda y Sabino Fernández Campo, los dos ¡qué casualidad! asturianos, uno nacido en Gijón y otro en Oviédo. Dos vidas paralelas. Los dos estudiaron Derecho en la misma Universidad, los dos lucharon en la Guerra al lado de los nacionales como Alféreces provisionales (uno con 21 años y otro con 18), los dos triunfaron en Madrid (uno llegó a ser Ministro, Presidente del Gobierno en funciones, tras el asesinato del Al mirante Carrero Blanco, y Presidente de las Cortes y el otro Subsecretario y Jefe de la Casa Real. Uno fue el cerebro que trajo la democracia y el otro el que consolidó la Monarquía. Dos mentes privilegiadas y sibilinas. Ambos, estudiosos de Maquiavelo...y lo más curioso, que ambos sirvieron al Rey Juan Carlos "con lealtad y desde la lealtad" y que ambos furon despedidos por el Rey "con nocturnidad y alevosía". (Los dos murieron con el alma llena de pena, y bien que me consta).
 
Pues, parafraseando a los soldados de Napoleón cuando decían, tras la batalla de los Emperadores, con orgullo infinito "Yo estuve en Austerlitz", yo puedo decir con fundamento: "Yo fui amigo de los dos". Lo que para mi fue siempre un honor y una satisfacción personal porque con ellos aprendí lo que no está escrito y algo que me sirvió de mucho en mi carrera periodística: que en política es más importante lo que  NO se ve, lo que NO se dice, que lo que se dice. Tal vez por ello ambos fueron maestros en el arte de manejar los silencios o dejar caer palabras aparentemente sin sentido (la trampa saducea asturiana). ¿Cómo? ¿cómo no voy yo a conocer al Rey que ahora va a tener que marcharse si su retrato me lo hicieron los dos "profesores" de su vida?... Y ya es curioso que también enesto del exilio sea Borbón, porque parece que esa maldición les persigue. Su antepasado Fernando VII se pasó 6 años en el exilio, su bisabuela (Isabel II) y su abuelo (Alfonso XIII) murieron en el exilio y su padre vivió siempre en el exilio. Así es España. Hoy te adoran (si estás en el Poder) y mañana te pisotean (en cuanto no tienes poder)... Y si no que se lo pregunten al general Franco.

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