18 de agosto de 2022
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

Patio de columnas

Máximo González

¿Hombres de negro a comunidades y Gobierno?

'Hombres de negro' de Bruselas.
'Hombres de negro' de Bruselas.

Vamos  a ver si se entiende bien esto que voy a decir: Si las comunidades autónomas deben al Estado Español la friolera suma de 312.030 millones de euros, ¿no sería mejor obligarlas a que se apretaran un poquito el cinturón temporalmente, reduciendo gastos innecesarios e incluso rebajándose sueldos, dietas, despachos, chóferes, coches oficiales, cierre de parlamentos que –para cuántos días se reúnen en el año– dura carga económica supone y centralización de organismos, etc. antes de recortar derechos sociales, subidas de impuestos y recortes en las prestaciones de los ciudadanos?

No es nada comprensible ni debería ser compatible el hecho de que a las comunidades autónomas se las permita un endeudamiento atroz con el Estado y éste, en vez de pararlas los pies, ceda y apriete a quien menos debe y qué casualidad, que siempre son los mismos: Esto es la clase trabajadora y obrera además de la pequeña y mediana empresa, que tan solo lucha día a día por sobrevivir y procurar que nada le falte a su familia.

Llegar a final de mes en nuestro país, cada día que pasa, es más difícil y si además de la precariedad laboral, que es cierta, tenemos una precariedad empresarial, caso de los autónomos y pequeños empresarios, ¿adónde vamos?

Solo y después de la pandemia, las familias se han empeñado en un gasto mensual que no pueden permitirse como por ejemplo, el gasto en mascarillas para mayores y niños, pero no solo en eso, sino también en los gastos  de las pruebas de PCRs que hay que comprar en las farmacias, y ahí no acaba aquí la historia: miles y miles de personas que han sufrido el confinamiento, han tenido y tienen que recurrir a psicólogos y fisioterapeutas por ejemplo porque su cuerpo y su mente, no han dado más de sí y no todas las familias tienen sitio ni pueden comprarse unas cintas para andar, correr y levantar pesas en sus casas y eso, señores del gobierno, son gastos adicionales que han llegado a las familias sí o sí a causa de la pandemia y el Estado debería sufragar en todo o en parte este gasto extraordinario, dotando las partidas necesarias en  los Presupuestos Generales del Estado.

Ni qué decir tiene las necesidades informáticas ni de adaptación a las conexiones a Internet que han tenido que hacer todos los hogares, entre las que destacaríamos la contratación de la fibra óptica y la adquisición de ordenadores y/o tablets, que por cierto, el Ministerio de Educación podía haber dotado también alguna partida en los Presupuestos del Estado a estas necesidades porque, no olviden también, que incluso en una misma familia con hijos de distintas edades, con un solo ordenador  y/o tablet, no ha sido suficiente porque cada uno y en muchos casos de coincidencia, necesitaban conectarse a la vez y no digo nada de aquellos casos en los que en las viviendas haya habido universitarios. ¿Dónde se ha visto un poquito de sensibilidad y/o ayuda sobre este apartado por parte del Estado?

Les recuerdo, que tras el fin de curso pasado, se inició el siguiente sin ningún tipo de solución ni ayuda sobre este tema y creo yo que el Ministerio de Educación en este caso concreto podría y no digo haber sacrificado sus vacaciones completas para preparar todo para el curso siguiente, pero sí algunos días para prever con tiempo lo que se nos venía encima; lástima que casi todo el gobierno disfrutara en general y prácticamente de muchos de  sus días de vacaciones y pocos sacrificaran algunos de ellos aunque solo hubiera sido por solidaridad hacia los sufridos ciudadanos con el fin de ayudarles y descargarles un poquito de  la gran carga que ya arrastraban.

Las necesidades de las familias con sus hijos y ante el curso escolar, siempre son las mismas: libros, uniformes, calzado, etc., pero es que este año pasado y el presente, además de lo de siempre, se ha unido todo esto que cuento y por otro lado se ha agravado con la situación económica de muchas familias con problemas económicos pues muchos de ellos se han quedado en el paro o han estado y están en Erte y ahora viene la pregunta del millón: ¿Cómo se casa eso?; ¿Cómo sale adelante  una familia con menos recursos y con los mismos o más gastos, teniendo que pagar la casa, el coche, la comunidad, la comida, los gastos que los padres y los niños necesitan para relacionarse y vivir día a día y ahora viene lo bueno: la luz y a los precios a los que está?

Nos quieren meter en la cabeza una nueva forma de vivir, invitándonos incluso a cuándo debemos utilizar los electrodomésticos y poner las lavadoras para que la factura de la luz sea menor y quieren que cambiemos nuestra forma de vida adaptándonos a lo que nos dicen, pero por favor: ¿Ha bajado algo la luz con ello?; ¿Quién va a poder calentarse este invierno si por un lado quitan las calderas de carbón, tienden a desaparecer las de gasoil y no se pueden pagar los precios tan altos de la luz, cuando todo se está robotizando y no se pueden instalar chimeneas de leña en los pisos?

Este agobio familiar, es similar al que cualquier autónomo y/o pequeño empresario tiene casi siempre a final de mes y trimestre: A final de mes, porque debe sacar suficiente beneficio en sus trabajos como para pagar no solo las nóminas y seguros sociales de sus trabajadores, sino para poderse pagar él mismo su propia seguridad social, el alquiler del local, la gestoría, a sus proveedores, la luz, el teléfono, etcétera y que algo le quede para vivir tanto a él como a su familia.

Pues bien, si a todo este agobio que el autónomo y/o pequeño empresario tiene cada mes para salir adelante, oye las noticias que se transmiten de subidas continuas en sus cotizaciones e impuestos, debe tener mucho valor para continuar con su actividad y/o negocio para llegar a pagar los impuestos  trimestrales incluso de algunos correspondientes a facturas que aún no han cobrado.

La mayoría de las familias, disponen de unas viviendas acordes con sus necesidades para entrar, salir y convivir, pero no para estar recluidos en 50 o 100 m2 una larga temporada y con el miedo del contagio detrás de la oreja por si al salir a la calle les contagian y contagian después a su familia.

Es de destacar también la confirmación que hace Ok Diario sobre el mayor aumento de suicidios en España en su historia durante la pandemia, que llega a la cifra de un 7.4% de incremento en 2020 respecto a 2019 y ni qué decir los divorcios y las relaciones personales: Todo ello forma parte de una olla a presión real y diaria como la vida misma.

Ni qué decir tiene que también debe mencionarse el hecho de que durante todo este tiempo, muchos ambulatorios han cerrado sus puertas y ya no tienen servicios de urgencias por lo que para cualquier cosa que se necesite y que se resolvía antes con una simple visita en fin de semana a los servicios de urgencias de estos ambulatorios, ahora deben desplazarse casi siempre al hospital necesitando para ello primero, dinero para desplazarse; segundo, alguien para acompañarles, tercero, tiempo y riesgo de contagio para a lo mejor curar un simple resfriado y cuarto, bloquear las urgencias de un hospital de forma innecesaria y resolver a veces casos más graves de otros ciudadanos.

Volviendo al principio, creo en primer lugar que si las comunidades autónomas hicieran un esfuerzo económico reduciendo sus gastos, deberían mantener los puestos de trabajo de los ambulatorios y volverlos a abrir como antes para quitar mínimamente esa presión a la población al saber que en un momento dado, acercándose al ambulatorio más cercano, podrían resolver su problema de una forma rápida y ya que las farmacias sí siguen de guardia por las noches.

En segundo lugar, el Estado debería dar una vueltecita a todo lo comentado anteriormente y buscar fórmulas para ayudar a las familias a aligerar sus cargas económicas y reducir sus agobios personales mensuales con los gastos adicionales que a su economía familiar han llegado como consecuencia de la pandemia en nuestro país.

En tercer lugar, no deben dejar que los autónomos y pequeños empresarios cierren sus negocios pues son una gran parte de la locomotora económica de nuestra gran nación que es España la cual mantiene a miles de familias con los puestos de trabajo que mantienen y crean a diario.

Si la crisis que nos ha llegado es temporal, también temporal debería ser el “apretarse todos y todas” sin excepción el cinturón para conseguir salir adelante y empeñarnos lo menos posible: España dispone de unos recursos materiales, inmateriales y humanos enormes que deberían aprovecharse sin pérdida de tiempo pues nos va el futuro en ello y no se puede vivir improvisando casi todos los días, porque, utilizando el símil de “los pinchazos de una rueda” los cuales se pueden ir “parcheando”, tarde o temprano la rueda deberá ser sustituida por otra nueva para que el coche y/o la bicicleta continúen su camino.

Por todo lo expuesto, no estaría nada mal, que el Gobierno Central enviara a esos “Hombres de Negro” similares a  los enviados por Bruselas a los países de la UE a controlar los gastos de las Comunidades Autónomas y de paso, que se dieran una vueltecita por el propio Gobierno y controlara y les obligara también a una  reducción de gastos en ellos mismos como ejemplo a seguir ante la ciudadanía tales como por ejemplo una “congelación salarial” temporal de los funcionarios ya que son los ciudadanos que más estabilidad tienen en sus puestos de trabajo y los que menos sufren las “inclemencias” de la crisis económica del mundo empresarial con sus vaivenes y ojalá la misión del envío de esos “Hombres de Negro” a las comunidades autónomas supusiera también la comprobación “in situ” del grado de cumplimiento de las leyes en todas ellas en todas sus materias como por ejemplo en Sanidad, Educación, Transportes, Ayudas, etc.

El Cierre Digital no se hace responsable de las opiniones vertidas en esta sección que se hacen a título particular.

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