28 de septiembre de 2020
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

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Julio Merino

El mensaje navideño del Rey Felipe VI no logra contentar

El esperado mensaje de Navidad del Rey Felipe VI, grabado con tan solo 24 horas de antelación, fue de los más ambiguos en sus cinco años del reinado, con apenas alguna mención al respeto constitucional, al interés general y un repaso muy superficial a la sociedad española actual. Eso si, con una estudiada imagen de fondo basada en una fotografía de la entrega en junio de las 41 Medallas al Mérito Civil concedidas a ciudadanos anónimos, a los que ha apelado como garantes del futuro de España.

Sí, es lógico y constitucional que el Rey sea prudente y trate de no molestar ni a estos ni a aquellos, ni a los hunos ni a los hotros unamunianos y que hable para las dos Españas de Machado...y lógico que, como árbitro, procure no favorecer a uno de los dos equipos que están en el terreno de juego luchando por la victoria. Dicen los "futboleros" entendidos que el mejor árbitro es el que pasa sin que se note su presencia. Pues, en esas estamos. Porque el hecho cierto es que el Rey pasó anoche sin contentar a nadie y sin mencionar siquiera lo que los españoles, todos, estos y aquellos y los de en medio, querían escuchar. Para este viaje no se necesitan alforjas, decía a mi lado un "españolito" de los de a pie.

El Rey comenzó diciendo: "Hace cinco años tuve el honor, por primera vez como Rey, de felicitaros la Navidad y de transmitiros un menaje de afecto y buenos deseos para el nuevo año. Un mensaje también de compromiso con mi vocación de servir a España con lealtad, responsabilidad y total entrega"... O sea, exactamente igual -y ahí están las hemerotecas-- que su padre en 1981. Y no sólo el principio, todo el discurso, pudo decirlo muy bien el Rey Juan Carlos, cualquiera de los muchos años que duró su Reinado.

No, no era ese el Discurso que anoche esperaban los españoles. Anoche los españoles, o eso que ya se llama el resto de España, esperaban que SM pusiera, aunque fuese con mucha diplomacia, los puntos sobre las íes y dejara claro que "dentro de la Constitución, todo; fuera, la ley". ¿Y qué hizo? Pasar de puntillas para "no molestar" a los que ya descaradamente exigen separarse de España e, incluso, y eso debiera tenerle preocupado, mandar la Monarquía a Cartagena. ¡Dios! Le aseguro, Señor, que tras escucharle anoche muchos españoles, de esos que viven, trabajan, sufren y no están dispuestos a entregar la Patria de sus antepasados, se fueron a la cama sin cenar o con el pavo atravesado.

Señor, ¿qué ha pasado en España, que está pasando para que hasta el propio Rey  olvide sus palabras y calle?. Hay silencios -como decía Unamuno- más punibles que las más duras palabras. Lea usted su Discurso del 3 de octubre del 2017 y mírese después al espejo. "Todos hemos sido testigos de los hechos que se han ido produciendo en Cataluña (y se siguen produciendo), con la pretensión final de la Generalitat de que sea proclamada -ilegalmente- la independencia de Cataluña".
            
"Por todo ello  -decía entonces con la valentía que ahora se ha escondido- y ante esta situación de extrema gravedad, que requiere el firme compromiso de todos, con los intereses generales, es responsabilidad de los legítimos poderes del Estado asegurar el orden constitucional y el normal funcionamiento de las Instituciones".

Lo siento, Majestad, lo sentimos, con su discurso de anoche nos dejó desconcertados... y, por si las ha olvidado, le recuerdo las palabras de su bisabuelo, Don Alfonso, a su abuelo, Don Juan, poco antes de morir: "Juanito, por encima de todo la Unidad de España.

Julio Merino

Miembro de la Real Academia de Córdoba

A continuación reproducimos por su interés el discurso del Rey Felipe VI que pronunció el 3 de octubre de 2017

 

 

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