28 de mayo de 2022
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

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José Francisco Roldán

Coacciones

En el ámbito penal la coacción supone impedir, usando violencia, que alguien haga lo que desea u obligarle a hacer lo que no quiere. Esa acción no importa que sea justa o injusta. Lógicamente, quedan fuera de esa tipificación delictiva los actos respaldados por la Ley. Puede ser cuestionada la legitimidad de quien impone normas, sobre todo en regímenes políticos no democráticos. Las conductas intimidatorias son coacciones, pero se concretan en otros delitos. La coacción es el cajón de sastre donde se meten infracciones no previstas en otros artículos del Código Penal.

La violencia puede ser directa o indirecta. Hay mandatarios sociales obsesionados en imponer cosas que no deseamos y regulan todo tipo de normas siguiendo dictados ideológicos. Es más sencillo para lograr sus objetivos sectarios malmeter reglas, que no hacen más que trastornar. Hay mucha gente reclamando menos intervención oficial para desarrollar su vida con libertad respetando los derechos ajenos. Determinados líderes políticos trastean la libertad del prójimo con su manía de adoctrinar.

Algunos anuncios de un mal ilegal inmediato o lejano son intimidatorios. Cuando nos ponen un arma en el pecho informándonos que dispararán si no entregamos la cartera, se producen unos efectos coactivos inequívocos. Alguien podría calificarlo de robo informativo. Decirle a otro que si no se calla le romperá la boca, lógicamente, le está dando una noticia. Expresar un mensaje violento a los demás sería como anunciar su intención agresiva. Si advierte sobre una acción dañina podría ser amenaza, siempre y cuando aplazara el resultado.

La notificación del mal pone a la víctima en inferioridad cuando parte de un grupo organizado. En este esperpéntico laberinto de anuncios, noticias, informes, deseos, amenazas, intimidaciones o coacciones se encuentra perdida una sociedad empeñada en suicidarse. La coacción, que es una conducta ilegal, requiere denuncia del afectado. No hay intimidación si al otro lado se responde con apatía o desprecio. No hay coacción si el interpelado sigue haciendo lo que desea o no acepta la imposición. Estamos ante comportamientos que asaltan la libertad de los demás.

Un mindundi sin pegada jamás logrará coaccionar a quien tiene más poder y capacidad para ignorarlo. Pero cuidado, varios mindundis con las espaldas protegidas pueden resultar muy peligrosos cuando amenazan o intimidan. Los cobardes tienen mucha fuerza si se agrupan en manadas. En caso de enfundarse con banderas o siglas poderosas su capacidad intimidatoria aumenta con creces. Si hay sensación de impunidad los efectos son demoledores. Los piquetes, en muchos casos, no hacen más que intimidar a quienes desean hacer algo con todo su derecho. Los ciudadanos enfadados, injustamente o no, pueden recurrir a la violencia para doblar la voluntad de quienes deberían tomar decisiones sobre su vida y hacienda.

Una información sin coacción no tiene eficacia, por eso parece que no hay otro modo de hacerlo para vencer. Molestar o agredir a los demás sirve para lograr objetivos, legítimos o no. Unos colectivos coaccionan a otros. Grupos profesionales trastornan al resto. Quienes se quejan deciden alterar la convivencia de sus vecinos, que son los auténticos rehenes de todas las movilizaciones violentas. Los ciudadanos nos dedicamos a maltratarnos, agredirnos y dañarnos mutuamente para presionar a una clase dirigente, que vive en una realidad paralela, ajena a la realidad de los mortales. Se trata de impedir viajar, comer, beber, trabajar o desarrollar la actividad que se considere en cada caso.

Las reivindicaciones se fundamentan en alterar la vida de personas inocentes, que pierden sus derechos en manos de la coacción ilegal. Habría que orientar las estrategias para afectar directamente a los que deberían defender intereses legítimos y dejar a los demás vecinos vivir en paz. Como vemos tan a menudo, si no es así, seguiremos con el habitual sistema de las coacciones.

El Cierre Digital no se hace responsable de las opiniones vertidas en esta sección que se hacen a título particular.

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