18 de agosto de 2022
|
Buscar
FIN DE SEMANA
Patio de columnas

Patio de columnas

José Francisco Roldán

Ande yo caliente...

"Parece como si estuviéramos sufriendo una plaga de procedencia desconocida, que deberíamos soportar con resignación y paciencia".

La climatología influye sobre la criminalidad. En una playa donde la temperatura se acerca a los cinco grados será complicado encontrar aglomeraciones para cometer hurtos. Los delitos que se cometen en las calles, lógicamente, en los periodos de confinamiento que hemos soportado en España, han sufrido una importante reducción. Habría mucho que decir sobre el modo en que nuestras autoridades difunden la contabilidad de las infracciones. Una manera de maquillar cantidades para ocular la realidad. Los responsables de esta función esencial para que los ciudadanos conozcan lo que sucede en la tierra que les rodea persisten en el disimulo culpable manejando los resortes de una propaganda que ofende.

Seguimos tragándonos la cifra de delitos en España según la dependencia oficial en la que se denuncian, pero no el lugar en el que se cometen. No parece complicado decir en qué población se han perpetrado robos o violaciones. Para escamotear la evidencia es buena técnica entretenernos con mensajes camuflados. Y nadie parecer darse por aludido, ni siquiera los grandes medios de comunicación, que ignoran la patraña o se suman al disimulo. No se trata de sentido común, sino la estrategia de quienes venden una imagen tergiversada. La repetición de una mentira, como las cifras de fallecidos en la pandemia, no debería salir gratis, pero hay quién se acomoda en ella y recurre al dicho popular ande yo caliente…y me da igual lo que opine la gente.

En eso estamos, en los delitos que se cometen cuando los ciudadanos desean estar calientes, a pesar de todos los inconvenientes que se cruzan en la existencia de gente empeñada en tener un mínimo de bienestar. Pero los tiempos se estropean y parece como si estuviéramos sufriendo una plaga de procedencia desconocida, que deberíamos soportar con resignación y paciencia, mientras los encargados de difundir trolas oficiales asumen la desgracia ajena mientras se aseguran su futuro y el de los suyos acaparando sueldos y prebendas para garantizarse el calor de la comodidad.

No muestran el menor complejo de culpabilidad sometiendo a la población a la deriva injusta del aumento descabellado de los precios y sus perniciosos efectos en las economías domésticas. Es como la tormenta perfecta afectando a los productores de materias primas, a los encargados de repartirlas y a todos los que no pueden pagarlas. Una acumulación de entuertos enquistados dificulta ese provenir agrietado por la contaminación ideológica, empeñada en cambiar a toda costa si vale para sus fines. Una especie de timo social que nos hace tanto daño como beneficia a los trúhanes del cuento. Ese engaño que desarrollan los pillos, disfrazados de piratas del gas butano.

"No muestran el menor complejo de culpabilidad sometiendo a la población a la deriva injusta del aumento de precios".

Cuando el frío nos sorprende, empiezan a visitarnos supuestos operarios para cambiar la goma del butano, regulador de bombonas y revisar las viviendas para extender el certificado de seguridad. Los precios pueden ser desorbitados, lo que acentúa el timo. Hay que estar seguros de que esos operarios trabajan para quienes dicen. Es importante conocer que nos visitan por orden de la empresa habitual, que debería avisarnos previamente.

Comprobar la caducidad de las gomas y el certificado de seguridad. Si no estamos pendientes, esos pícaros nos cobrarán otro nuevo sin haber caducado el anterior. Los reguladores no se cambian mientras funcionan. Nuestras empresas suministradoras tienen los precios tasados, pero los filibusteros nos exigirán mucho más. Para andar calientes, y que no se ría la gente, debemos estar muy atentos a los papeles del gas. Comprobar datos y actuar en consecuencia. Si las potenciales víctimas son muy mayores, lo mejor es que no abran la puerta y los citen para el día siguiente; de ese modo podrán asesorarse en el entorno familiar. El antiguo vuelva usted mañana de Mariano José de Larra cobra actualidad, pero en un sentido más positivo. Desgraciadamente, para hablar de ineficacia administrativa no es preciso regresar a comienzos del siglo XIX. Tampoco se opina mejor de tantos tragaldabas políticos que, mientras contemplan la desgracia ajena, se abrazan al privilegio diciendo… ande yo caliente….

El Cierre Digital no se hace responsable de las opiniones vertidas en esta sección que se hacen a título particular.

COMPARTIR: