25 de septiembre de 2022
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

Patio de columnas

Elsa Martínez

El futuro es nombre de mujer

Mientras las bombas caen en Ucrania, y Miss Ucrania se calza un Kalasnikov al cinto y defiende su país de una agresión que, estoy segura, mis amigas rusas y sus madres al frente, jamás habrían consentido, hoy dedico esta columna a las mujeres de todo el planeta, a ser MUJER. Como bien recuerda Margarita Robles, hay días que son días y horas que parecen milenios. Que se lo digan a otra mujer, la valiente Isabel Diaz Ayuso, que mientras muchos hombres tienen mucho más que callar, se ceban con ella como si fuera el colmo de los males. Yo solo sé que he vivido una pandemia pudiendo trabajar, en libertad y sin imposiciones absurdas en Madrid, con aire y cielo, vida… y eso no lo olvidare jamás, y se lo agradezco como pocos para toda mi vida. Veo como persiguen a Yolanda Diaz, la insultan por sus fantásticos vestidos impecables (que mire sus espaldas, que usaran otras mujeres para hacerle mucho daño por envidia…) o Ana Patricia Botín que continua la lucha por abrirse su merecido hueco del siglo en la Banca Española entre criticas de los de siempre, una banca dominada por los hombres del Opusdei con los restos de la familia Valls al frente…

Las puertas de ARCO se cierran tras un espectáculo de creación orgánica, viva, sinuosa, inigualable… respirando una paz revolucionariamente femenina, e inclusiva. Y sigo escuchando todos los días los ataques hacia los transexuales que me llenan de rabia, de dolor, y, lo peor, muchos de otros hombres, algunos gay y supuestamente “liberadores”.  O en SICUR, la famosa feria de seguridad (brutal por cierto mi amigo Rafa Paredes y ese stand de impacto y trabajo increíbles) donde ya veo muchísimas mujeres preparadas para ser parte indeleble de nuestra tranquilidad como sociedad; Mientras todo eso sucede, y en la política la componenda de hombres siempre domina todo, una y otra vez, simplemente alucino.

Las mujeres provocan una situación (Cayetana, Isabel, Esperanza, Cristina, Celia…) y todo se descompone con valentía para que lo recompongan otros hombres de nuevo y como siempre, más de lo mismo. Nadie quiere escuchar el signo de los tiempos, no interesa. Nadie quiere ver que da igual que te opongas a los cambios, a los avances, se abrirán hueco SOLITOS como toda la vida ha sucedido, y el talento natural hará su espacio guste o no… advertidos quedáis todos del devenir inalienable de la sabia Naturaleza y sus tiempos.  Porque hay quien pretende que sigamos mirando la vida pasar como simples espectadoras coadyuvantes… valgas lo que valgas, eso da igual en un mundo donde ser mujer conlleva cargas indelebles e inherentes a un machismo educativo en sangre pura (¿nadie puede ver una mujer de Presidenta del Gobierno de España?? ¿Pero si un hombre joven, inexperto, como tantos, que han demostrado tener la cabeza de manteca y el animo de un elfo pubertoso…?). Somos fantásticas acompañantes, parece ser, fantásticas convidadas al poder, pero ojo, donde nos corresponde, justo alado y de apoyo táctico silencioso.

El mundo del lujo y los mercados sin embargo se han dado cuenta de que nuestro papel de pusilánimes se nos ha acabado. La presidente moldava Mai Sandu, una mujer de bandera que ha exigido la prohibición del espacio aéreo a una Rusia que esta siendo imperialista como los antiguos Zares o el trasnochado y caduco Stalin, es un ejemplo. La guapísima y lista Sanna Marin, que ha dejado bien claro la fuerza finlandesa con su clarísima decisión independiente por su país hacia un Putin que cree que todo lo puede hacer… en su miserable huida hacia delante de un país que tiene en crisis total tras el covid. Y así debería suceder con todo. A nadie se le escapa la fuerza de Kamala Harris o de Ketanji Brown en las decisiones actuales de Biden, su ímpetu es doble o nada, para sorpresa de Trump, que encima tiene la caradura de haber sido el aliado del dictador del Este y ahora contarnos trolas dignas de un gran fake….  Mujeres como Maria Benjumea, o las presidentes de FCC, HP, Red Eléctrica o IBM, que en esta guerra tienen también mucho que decir, no solo Gazprom, por el papel internacional de sus compañías, y el futuro del Planeta. Al final “es la economía estúpida”. Pero Putin se enterará cuando solo le quede dimitir ante la presión de sus propias mujeres. Al tiempo.

El Cierre Digital no se hace responsable de las opiniones vertidas en esta sección que se hacen a título particular.

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