22 de abril de 2021
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

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Sergio Martín Guardado

La España de taifas desnuda ante el virus

Una prueba PCR.
Una prueba PCR.

Está siendo común en los modelos de ordenación política descentralizada, en lo que a la organización territorial se refiere: se vuelve a revivir un viejo problema de los modelos federales trasladable al modelo autonómico, la descoordinación ente entes territoriales y el enfrentamiento competencial. España no sólo sufre los efectos de la tercera ola en términos sanitarios, España se adentra en el principio del fin de la cordura en el ejercicio del poder político en esta tercera ola de estados de alarma. Advertíamos ya que un problema global era mejor combatirlo con una unidad de estrategia para todo el territorio nacional que con diecisiete regulaciones dispares, asimétricas y de criterio metodológico dispar.

Desde el punto de vista competencial, se juega en tablero peculiar: el Estado de las autonomías. No es nada nuevo, es la desnudez el reino de taifas ante los problemas reales de los ciudadanos. Vuelve a ser la pescadilla que se muerde la cola, los políticos vuelven a pensar que la gobernanza va de territorios y no de personas. Todo sigue igual en España y ahora, ante todo, es naturalmente anormal: toques de queda si o no, dependiendo de tu vecindad administrativa, elevada al rango de ciudadanía.

Estamos fallando en lo que a coordinación se refiere, estamos a punto de perder el ritmo de vacunación y ya está en cuestión asegurar la segunda dosis a quienes recibieron la primera. A ver qué cabezonería cuesta más vidas, en ese plan estamos. También se ha roto la unidad de mercado, hoy no se tiene el mismo derecho a trabajar dependiendo de dónde seas. Lo mismo ocurre con la educación, lo que conduce a situaciones de discriminación evidentes cuando hay lugares con distintas restricciones a la vez que comparten situación epidemiológica.

Pruebas de laboratorio.

Pero siempre habrá tiempo para el politiqueo, es natural al reino de taifas y a la política de bloques que es en sí populismo. Veamos quién dimite hoy, que tendremos un noticiero a la española, ahora la corrupción se traslada a las vacunas y antes costaba vidas de otra forma. Independientemente de quién lo haga, el aparato de partido de unos y otros fabricarán excusas o esconderán el bochorno tras decisiones responsables. Siguen importando los colores, sigue importando la procedencia autonómica.

España está desnuda ante el virus. El Gobierno provocó este disparate de diecisiete estados de alarma, dio alas a la seguridad jurídica y ahora prefiere esconderse tras el desasosiego y la miseria que se vislumbra. Los jueces, de nuevo, solucionando los enredos de un estado de alarma cuestionable desde el punto de vista constitucional. Este estado de anomalía de tercera ola hace impracticable la lucha contra el coronavirus, nos enfrenta y nos divide. Hasta Castilla y León se ha subido al autobús de los independentistas, saltándose la ley. El gobierno recurre, pero sin saber muy bien por qué. Todo cabe con tal de seguir manteniendo vivo el reino de taifas que está matando del modelo autonómico, que por su mal uso deja de tener sentido y razón de ser tal como lo veníamos conociendo hasta ahora.

SERGIO MARTÍN GUARDADO es investigador en el Área de Derecho Constitucional de la USAL

 

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