24 de febrero de 2024
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

Patio de columnas

Elsa Martínez

Ana

Como no podía ser de otra manera este domingo la prota de mi columna es, sin dudarlo, Ana Obregón. Y no porque toque, ni porque sea un temazo de la prensa social mórbido y excitante para los oídos de curiosos y cotillas varios, de los que este país llamado España esta totalmente lleno. Sino porque ella, la gran Ana, una vez más ha puesto el dedo en la llaga con su independencia y su carácter donde mas escuece en esta sociedad actual de moralinas varias. Sigo sin entender como mujer porque todo el mundo quiere regularme la vida (y no digamos mi santa vagina). Sigo sin comprender porque, cada vez, la misma sociedad patriarcal que trata de contarme ese rollo de su preocupación por mi lo haga con malos pensamientos...Pero lo que, si digo, una vez más, y con pena por la interminable cola de mujeres que se han tragado el dogma de fe de otros hombres que las manipularon, es que al final todo vuelve al debate sobre nosotras, las mujeres. ¿¿Por qué?? Porque somos el verdadero quid de la cuestión de la supervivencia de la raza humana. Resulta que sin nuestro útero, nuestra gestación, nuestro sacrificio y nuestra voluntad, por ahora, y si no lo remedia la ciencia futura, somos totalmente indispensables para que la humanidad subsista y se reproduzca. De hecho la base del matriarcado ha sido siempre la misma, dado que somos las hembras, las mujeres, las que gestamos y no otros. Y que con un hombre se puede crear miles de hijos al tener miles de mujeres, pero no al revés… eh ahí la cuestión. Por eso desde tiempos inmemoriales de la Historia Antigua y la Prehistoria del Planeta la lucha por definir modelos sociales de vida, familia, poligamia, monogamia o estructuras clánicas de gens (donde la maternidad es mas sostenida en colectivo) y que recrearon los hippies de los sesenta, ha sido, y es, la lucha más acérrima de colectivos ancestrales, vanguardistas, moderados, carcas y hasta revolucionarios (tanto los de verdad como los de pacotilla..). Y por eso, precisamente, la Iglesia tradicional en todas sus religiones, salvo la budista, se oponen declarada y radicalmente a la homosexualidad, por el maldito esquema arcaico de la supervivencia de la raza, en fin, de “su” tipo de raza.

Mientras la modernidad, la ciencia, la filosofía contemporánea y la evolución del ser humano ha puesto en valor nuevos debates, cuestiones como la adopción de las parejas gay, las monoparentales, la evolución del formato de familia tradicional, o la nueva maternidad en otras edades, como ha sido el caso de mi querida Ana Obregon, una adalid de hacer toda la vida lo que cree que hay que hacer y lo que a ella le parece mejor, y punto. Es una señora estupenda que , mal que le pese a muchos, representa el punto nuevo de la controvertida madurez, lo que significa el cambio de edades, la nueva evolución de otra edad…y, prepárense señores y señoras carcas, lo que viene es más divertido. Puedo entender el debate (es moralmente un dilema), sobre la gestación subrogada, la infumable realidad sobre las redes de explotación o la necesidad de quienes alquilan su útero para dar a luz a un bebe ajeno; puedo entender el debate moral, reitero y la necesidad de plantar un dilema ético y normas legales claras y firmes contra la trata de posibles esclavas de gestación y demás, pero lo que no entiendo es que, a raíz de esta situación puntual de Ana, y no de los miles de hombres que lo han hecho, se haya abierto el melón de los insultos sobre la madurez y  la barbaridad machista con la edad femenina clásica. Lo peor (hasta en mujeres que me dejan alucinada y tristísima) es la “definición social” de lo que hay o no que hacer a cierta edad, sobre lo que toca, sobre lo que es propio y lo que no… y ya no digamos la palabra “asco”, que esta escrita mil veces junto a “aberración” estos días en post, tuits y noticias, incluso de telediarios.

Es indignante, insultante y verdaderamente un linchamiento machista de libro. Pero el colmo es cuando este debate ha provocado también en la izquierda filosófica feminista que aborrece la estampa de los 68 años de Ana alado de una pequeña bebe… ¿¿¿perdón??? ¿¿Acaso ponemos carné de riesgo para padres divertidos, nocturnos, que conducen mal, o que tienen un riesgo genético de desarrollar cáncer a cualquier edad?? AHH que son inmortales corcho!! Nos planteamos una sociedad donde la esperanza de vida es mayor que nunca, la jubilación se va a retrasar, hay hormonas para doler que nos dan vida, juventud, estética que nos deja divinas, ganas de vivir, amar, ¿¿ y me dicen cuando puedo ser madre o no?? En el fondo esto oculta una gerontofobia cada vez mas desatada en esta sociedad actual cuyo culto a la estupidez adolescente va en aumento. Una sociedad donde viviendo ya casi 89 años de media, me condenan por tener mas de 60 a no tener trabajo, a no tener vida, a no poder desarrollarme y encima a sentir vergüenza por cualquier cosa. ¡Y si soy mujer, prepárate!  Sinceramente no puedo entender el clip de publicidad de la sexualidad de los 60 del Ministerio alado de esta actitud anti-mujeres maduras. Y desde luego en la ultraderecha, solo diré, que para variar, siguen siendo cercanos a formas de vida de los bosques medievales o el tan admirado Don Pelayo que me tiene hasta el moño ( o mejor hasta… el…) Pues eso ANA, bravo por ti, bravo por poner encima de la mesa el mayor debate moral que tocaba hoy por hoy mientras eres feliz. Se, porque te conozco, que jamás habrías explotado a nadie, se e intuyo que nos vas a dar muchas más sorpresas, pero también me cuentan que cuando todo el mundo sepa como lo has hecho, mas de uno va a tener que pagarte en los tribunales por injurias, calumnias etc. , porque has ganado hasta la tos de todo lo que has pleiteado. Porque así eres tú, valiente y lista, y yo te admiro. Bravo por ti, se feliz y al resto que les den viento fresco. Solo pueden mirar tu estela pasar.

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