29 de febrero de 2024
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

Patio de columnas

José Francisco Roldán

Regalando sugerencias

/ Congreso de los diputados.

Cuando los ciudadanos se expresan en libertad aportando ideas para hacer más eficaces los servicios públicos regalan sus derechos de autor generosamente. No se puede decir lo mismo de otros personajes pervertidos, que se pasan el día buscando el modo de llenar sus alforjas aprovechando la imaginación y competencias ajenas. Cualquier consulta a los afectados por el retraso en la tramitación de pensiones de jubilación concluiría con la sugerencia colectiva de que se debe aumentar el número de puestos para atender al público o alargar horarios para mejorar el servicio oficial.

La incompetencia de quienes tienen la responsabilidad de hacer un buen trabajo en beneficio de los contribuyentes alcanza límites insospechados. Y lo peor es que cuando termina el año sus jefes políticos reparten buenos dineros por una productividad falsificada. Si se preguntara sobre cómo hemos sido capaces de vaciar los gremios profesionales y olvidar la necesidad de cubrir puestos en infinidad de actividades técnicas esenciales para producir con mayor y mejor calidad, la respuesta unánime vendría a calificar desastrosamente a quienes han dado lugar a semejante situación, que tanto daño está produciendo en muchos sectores fundamentales para mantener un mínimo nivel de bienestar.

Probablemente, muchos expertos en la materia desearían regalar sugerencias al respecto, pero esos enchufados elegidos por el nepotismo más despreciable no tienen interés en atender las mejores ideas. En cualquier sala de espera de un centro de atención primaria o aguardando la concebida cita para recibir asistencia médica en España hay una legión de pacientes, que muestran su impaciencia soportando el olvido, como un terrible desprecio, por parte de quienes tienen sobre sus espaldas y generosos sillones la obligación de atender adecuadamente a millones de enfermos demandando soluciones para sus problemas de salud o, incluso, impedir que mueran por falta de tratamiento.

La mayoría regalaría la sugerencia de ampliar plazas en las facultades de medicina y en la prestación de servicios en la sanidad pública. No se puede entender semejante inoperancia oficial, que ha llevado a dejarnos sin médicos. Personas con más conocimiento de causa se están preguntado por qué se ha propiciado la fuga de pacientes, desesperados en la sanidad pública, gastándose el dinero en una sanidad privada, que también está colapsada. Si la medicina debe ser un servicio público de calidad hay demasiada gente asqueada de tanta incompetencia o maldad.

Los entendidos en la materia regalarían ideas para recuperar la cantidad necesaria de médicos en las distintas especialidades y conseguir una atención adecuada a la población. Son demasiadas las carencias de profesionales en todo tipo de trabajos, mientras el número de desempleados no se reduce. El listado de subvenciones y ayudas para sobrevivir se dispara sin pausa. No estaría mal buscar especialistas para recuperar el sentido común preciso con el que enderezar un rumbo perdido por esta atonía política.

No faltaría gente dispuesta a regalar sugerencias de cómo reducir el impacto de las idioteces sociales para incentivar el modo de mejorar nuestro bienestar. Se debería sustituir la zafiedad imperante o enmudecer a torpes empeñados en hacer crecer pobres olvidándose de crear empleo. Los gandules pertinaces no deben recibir ayuda oficial alguna si ignoran las ofertas para entrar en el mercado laboral. Regalar peces está propiciando la carencia de pescadores, que son los que necesitamos para seguir progresando. No son pocos los que están asqueados de tanto sinvergüenza administrando presupuestos y mintiendo, que no hace más que facilitar la inoperancia financiada.

Muchos olvidados están exigiendo soluciones a un tropel de mangantes, que se dedican a llenarse los bolsillos, mientras los que saben del asunto no tienen posibilidad de proponer ideas constructivas, que se acepten como válidas. Sobra petulancia empanada de ideología ineficaz y falta preocupación institucional para mejorar la atención al ciudadano. Debería escucharse atentamente a los que están regalando sugerencias.

El Cierre Digital no se hace responsable de las opiniones vertidas en esta sección que se hacen a título particular.

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