22 de mayo de 2019
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

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Pedro Sarrión

Villa Galapagar... la casa de los Iglesias Montero

  1. La caseta ubicada en el acceso a la vivienda unifamiliar de Pablo Iglesias en la Navata plantea varias cuestiones que a los curiosos nos gustaría alguien aclarara a pesar de que el asunto parece menor e intrascendente.

 

  1. En el franquismo era normal y corriente que los altos mandos del Régimen que vivían en chalés independientes tratasen a los guardias civiles encargados de su vigilancia y protección como miembros de su misma familia. Comían a la misma hora y en la misma mesa de sus protegidos, así como utilizaban uno de los varios baños de la casa para satisfacer sus necesidades.

 

  1. La primera curiosidad para satisfacer en el caso de Pablo Iglesias es si está vigilancia es impuesta por el Ministerio del Interior o se ha llevado a cabo a solicitud del interesado.

 

  1. Otra curiosidad es si el matrimonio Pablo/Irene han ofrecido a los guardias civiles alguna dependencia de la casa para hacer sus necesidades, para comer, cambiarse de ropa o depositar sus enseres personales o han aceptado la vigilancia a "regañadientes" y se han negado a que traspasen la puerta de su domicilio y sin excepción alguna.

 

  1. Tanto las casetas de vigilancia como las utilizadas por los operarios encargados de la construcción de viviendas no utilizan (nunca he visto ninguna) generadores de corriente activados por gasolina sino "splits" de aire acondicionado que funcionan por eléctricas proveniente de los armarios de la vivienda más cercana o del alumbrado público.

 

  1. Estos dispositivos constan de un compresor externo y de otra unidad interna que permite acondicionar térmicamente la "garita" porque la necesidad de los guardias civiles no se reduce a protegerles del frío sino también del calor en el verano y de iluminación interior en todo caso.

 

  1. Estos equipos - totalmente silenciosos- no sobrepasan los 600 euros y la competencia para facilitar la acometida de la "manguera" que suministre a la caseta la energía eléctrica procedente del alumbrado público corresponde al Ayuntamiento.

 

  1. Centrar el problema en sí el generador de energía eléctrica hace poco o mucho ruido. O si molesta poco o mucho a los vecinos es un falso problema por cuanto existen medios sobrados para instalar una caseta de vigilancia perfectamente habitable, con agua, luz, inodoro, pequeño frío, aire acondicionado "frío-calor" e incluso teléfono.

 

  1. Otra cuestión de interés público es saber si los efectivos asignados a la protección de la vivienda de Pablo Iglesias se están detrayendo de la plantilla ordinaria asignada al cuartel del municipio o la zona.

 

  1. Porque si la vigilancia de la mansión serrana se ha decidido al margen de los criterios generales para otros casos similares y los medios personales y materiales se han detraído de los asignados al común de los vecinos, estaríamos ante un caso de trato privilegiado a un líder político que siempre ha hecho bandera en la denuncia del abuso y el privilegio en la utilización de recursos públicos.

El Cierre Digital no se hace responsable de las opiniones vertidas en esta sección que se hacen a título particular.

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