24 de agosto de 2019
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EDICIÓN VERANO
Patio de columnas

Patio de columnas

Lucio Séneca

18 de julio: Hoy hace 83 años

Según el poeta "lo que se recuerda no muere" y por eso yo aplaudo la "Ley de Memoria Histórica" (la Historia es un antídoto contra el caos del olvido). Me pareció bien, y me sigue pareciendo,  que todos, todos, recordemos nuestra Historia, la más antigua y la más reciente, desde la Guerra de la Independencia (y sus atrocidades) hasta  la Guerra Civil de 1936-1939 ( y sus "locuras colectivas" y salvajes), pasando por las tres llamadas Carlistas (y sus disparates), el desastre del 98 (y sus humillaciones), las torpezas de la Monarquía y los Borbones, los asesinatos de cinco Jefes de Gobierno, las dos desastrosas Repúblicas... y por ello recomiendo, y especialmente a los políticos, que lean y relean los Episodios Nacionales de Galdós. Claro que recordar lo que murió no es, no debe ser, "resucitar" las causas o las circunstancias (odios, venganzas, atentados, asesinatos, cunetas, tapias cementerios, checas, moros, etarras, curas, etc.) que motivaron los males. El pasado debe recordarse para reconocer lo bueno y lo malo que hicimos o vivimos, pero sin odios ni rencores. Como yo traigo hoy al presente el recuerdo de aquel 18 de julio que trajo la última y trágica Guerra Civil.

Y quiero recordar la tragedia con mi admirado Don Miguel de Unamuno, aquel que escribió contra esto y aquello hasta el día de su muerte´. ¿Cómo vivió aquel 18 de julio  y los meses siguientes hasta su muerte el 31 de diciembre de 1936?. Veamos.

Según el historiador Jesús Laínz " el 19 de julio, en cuanto un oficial del ejército leyó en Salamanca la proclamación del Estado de Guerra, el viejo republicano salió corriendo del casino y agitando jubiloso el sombrero exclamó: "¡Viva España, soldados!. Y ahora, ¡ a por el faraón del Pardo!"... y pocos días después del alzamiento, al constituirse el nuevo Ayuntamiento salmantino, el viejo Unamuno tomó posesión de su cargo de concejal "nacional", pronunció un breve discurso en la Plaza Mayor: "Hay que salvar la civilización occidental ( este fue uno de los motivos centrales de su apoyo a los sublevados), la civilización cristiana, tan amenazada. Hoy España está regida por los peores, como si buscaran los licenciados de presidio para mandar". 

Y al socialista belga Emile Vandelveide le confesó su arrepentimiento por haber colaborado en el advenimiento de la Republica: "He llorado porque una tragedia ha caído sobre mi patria y en cierto modo me siento responsable de la catástrofe... Le aseguro que no me abochorna confesar que me he equivocado y que lamento haber engañado a muchos... Nunca he estado de acuerdo con nadie, ni conmigo mismo. Un país como España necesita unos dirigentes constructivos y con autoridad... La historia debe poder realizarse con tranquilidad. Desde estas convicciones apoyo a los que se han rebelado. La rebelión es la línea continua...". Y aunque afirmó temer "por igual al comunismo y al fascismo por no reconocer ninguno de ellos", la verdad es que "Estoy del lado de los rebeldes porque sólo en ellos veo garantías para una solución progresiva de los problemas de España. Con ellos veo las posibilidades para una acción colectiva y constructivas. Esperamos que los diversos partidos políticos que están unidos en el Frente Nacional encuentren en la lucha común la gran voluntad y el espíritu de sacrificio para reconstruir España". 

Unas semanas más tarde le declaraba al periodista norteamericano Hubert R. Knickerbocker: "Madrid está bajo el control del bandidaje y la licencia y el mundo entero debe enterarse de que la Guerra Civil española no es una guerra entre liberalismo y fascismo, sino entre civilización y anarquía" e incluso llegó a sugerir que Azaña " debía suicidarse como acto patriótico". ¿Y cómo se ha puesto al lado de los militares -le pregunta el americano- que pretenden acabar con la República que tanto ayudó usted a crear?. La respuesta de Unamuno fue tajante: "Porque el gobierno de Madrid se ha vuelto loco, literalmente lunático. Esta lucha no es contra una República liberal, es una lucha por la civilización. Lo que representa Madrid no es socialismo, no es democracia, ni siquiera comunismo. Es la anarquía, con todos los atributos que esta palabra temible supone".

Y a principios de septiembre declaraba al diario francés "Le Matín" : "NO HAY GOBIERNO EN MADRID, HAY SOLAMENTE BANDAS ARMADAS, QUE COMETEN TODAS LAS ATROCIDADES INIMAGINABLES. EL PODER ESTÁ EN MANOS DE PRESIDIARIOS QUE FUERON LIBERADOS Y SE PASEAN BLANDIENDO SUS PISTOLAS. Azaña ya no representa nada... él es el gran responsable de lo que acontece... los comunistas y los anarquistas están atacados de delirios furiosos... Felizmente el ejército ha dado pruebas de gran prudencia. Franco y Mola son dos hombres sensatos y reflexivos. Franco ha tenido la oportunidad de forjarse en Marruecos como un líder de primer orden. Militarmente, por lo menos, este soldado puede salvar a España".

( Fue suficiente, "Don Miguel" fue cesado como Rector por la República.. aunque enterado Franco de su cese lo repuso de inmediato).

Sin embargo, las cosas fueron cambiando a medida que la represión de los nacionales fue en aumento y hasta algunos amigos y compañeros de Universidad fueron fusilados... sin que él pudiera hacer nada por salvarlos. 

Por eso cuando llegó el 12 de octubre, el "Día de la Raza" (o de la Hispanidad), no sorprendió el grave incidente que sucedió en la Universidad de Salamanca y que enfrentó al viejo Rector con el general Millán Astray. Según la versión más generalizada Unamuno explotó cuando oyó decir al ilustre militar "¡Muera la inteligencia! ¡Viva la muerte" y los legionarios y falangistas allí presentes corearon con gritos las palabras provocadoras de Millán y muy dolido, con pesar, pronunció este breve discurso.

"Acabo de oír el grito de ¡viva la muerte! y esto suena lo mismo que ¡muera la vida!... y yo, que me he pasado toda mi vida creando paradojas que enojaban a los que no las comprendían, he de deciros con autoridad en la materia que esa paradoja me parece ridícula y repelente. De forma excesiva y tortuosa ha sido proclamada en homenaje al último orador como testimonio de que él mismo es un símbolo de la muerte. El general Millán Astray es un invalido de guerra. También lo fue Cervantes. Pero los extremos no se tocan ni nos sirven de norma. Por desgracia hoy tenemos demasiados inválidos en España y pronto habrá más si Dios no nos ayuda. Me duele pensar que el general Millán Astray pueda dictar las normas de psicología a las masas. Un inválido que carezca de la grandeza espiritual de Cervantes se sentirá aliviado al ver cómo aumentan los mutilados a su alrededor. El general Millán Astray no es un espíritu selecto: al parecer quiere crear una España nueva, a su propia imagen. Por ello lo que desea es ver una España mutilada, como ha dado a entender. (En este momento los presentes comenzaron a gritar como locos y algunos incluso sacaron sus armas con malas intenciones. Pero, "Don Miguel", aunque serio no se inmutó y siguió hablando). Este es el templo del intelecto y yo soy su supremo sacerdote. Vosotros estáis profanando su recinto sagrado. Diga lo que diga el proverbio, yo siempre he sido profeta en mi propio país. VENCERÉIS, PERO NO CONVENCERÉIS. Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta, pero no convenceréis porque convencer significa persuadir y para persuadir necesitáis algo que os falta en esta lucha. razón y derecho. Me parece inútil que penséis en España. He dicho".

Y en ese momento varios oficiales echaron mano de sus pistolas y allí pudo suceder una tragedia si no es porque Doña Carmen Polo de Franco (el General Franco hacía pocos días que ya era Generalísimo de los Ejércitos y Jefe del Estado en la Zona Nacional) cogió del brazo al Rector y bajo su protección pudo escapar de aquellos locos.

Poco después Don Miguel de Unamuno fue cesado como Rector de la Universidad de Salamanca, con la firma de Franco... y encerrado en su casa murió de pena   el 31 de diciembre de 1936. "¡No! ¡No!...¡España no puede perderse!".

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