22 de mayo de 2019
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

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José Ángel San Martín

Sintaxis, sin taxis y sin Julen

El orden de las palabras sí que altera el producto. La sintaxis se ocupa de ordenarlas  y relacionarlas formando oraciones. Escribir no es orar, pero provoca el mismo efecto alucinógeno si se realiza con fe. La fe no mueve montañas, sino que las rebaja 23 metros en busca de un milagro que ya no se producirá. Orar y escribir son ahora tareas  inútiles. Horadar como Dios manda es una condena casi bíblica en el cerro imposible de Totalán.

Alrededor del pobre Julen Roselló no hay santos. Sus padres viven rodeados de psicólogos, aunque siempre aparecen escoltados por la Guardia Civil. Uno de ellos nos ha puesto la carne de gallina contando, en carta abierta publicada hoy, cómo ponen toda la carne en el asador para llegar a Julen. “Desde Totalán sentimos el aliento de España entera, sentid vosotros el nuestro. Lo lograremos”. Sintaxis benemérita de un agente que está “dando su mejor versión en Totalán”. Bien escrito, bien descrito, no prescrito. 

Tragedias como la que aleja el monte de Julen de todo atisbo de orégano ponen a prueba tanto la inteligencia colectiva como la sintaxis de un país. Un par de veces al día, toca análisis sintáctico del ingeniero que dirige la excavación, Angel García Vidal. Sus plazos se anuncian con entusiasmo colegial.  Y son desmentidos puntualmente al final del día. El tiempo se ha convertido en  su peor contratiempo.

El dueño de esa sintaxis colegial es costalero, lógicamente de la Cofradía de los Estudiantes, en la Semana Santa de Málaga desde hace 38 años. Y tiene más fe penitente en sus dibujos a bolígrafo que en la cortesía impensable de una roca que se enroca diabólicamente. Aseguran que duerme con un ojo abierto.

El penúltimo en hablar ha sido el alcalde de Totalán, de apellido felizmente predestinado para la política: Miguel Ángel Escaño. Ha publicado un comunicado para que nadie  malinterpretara sus críticas iniciales al avance del rescate. “¡Todos con Julen!” concluye con sintaxis de laboratorio mientras la tuneladora ensancha al máximo el agujero. Y se estrecha al mínimo la esperanza. Como el cráter devorador: de 25 a 21 centímetros de anchura.

Todo ello sucede en la España convulsa del pequeño Julen. La España sin apenas taxis y con demasiada sintaxis. Tarea sintáctica pendiente: desentrañar una extraña caída hasta las entrañas de la tierra. Si les parece.

@JAngelSanMartin 

 

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