18 de junio de 2019
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

Patio de columnas

Paco de Domingo

¡Pax Habemus!

No es lo mismo predicar que dar trigo, pero bien podríamos decir que el Sumo Pontífice tiene la santa habilidad de dar una prédica de cal y otra de avena a juzgar por las divinas palabras que le fluyen cuando se le somete a un leve tercer grado por el pagano rosario de informadores que le indagan respecto de temas de terrenal actualidad.

Uno de los más recientes apuntes vertido a los plumillas de altos vuelos –fue a bordo de una aeronave camino de Marruecos cuyo reino, a diferencia de el del Superior del Vaticano, sí es de este mundo- ha sido que visitará nuestro sacrosanto país “cuando haya paz”, en un aparente ejercicio de distopía retorciendo la realidad de una sociedad madura y congruente.

Probablemente no haya caído en sus manos la ´gironellesca´ pieza literaria que reza bajo el título de “Ha estallado la paz”… después del fratricida encuentro entre buenos azulones y malos carmesíes allá por los años treinta del ´anaquelado´ XX saeculum domini en el que el catolicismo consiguió que hasta “los Cipreses (creyeran) en Dios” a pesar del “Millón de muertos”. 

Alguien con tal púlpito de conocimiento debería de distinguir entre el bien y el mal de altura a la hora de expresarse con una tipología oral que conceptúa como lenguaje tan “críptico” y realizar un sagrado ejercicio de crítica personal interior antes de emitir juicio alguno que genere desconcierto entre fieles a su causa y ateos diversos.

Ahora bien, cabe la benemérita posibilidad de que haya visionado “Las bicicletas son para el verano”, donde se plantea un interrogante –vinculado con el fin de la confrontación-: “¿Ha llegado la paz? […] No, ha llegado la victoria”, en cuyo caso se entiende el grado de prevención del que se rodea para curarse en vaticana salud.

Se conmemora el octogésimo aniversario del final de la contienda –guerra ´pa´ que se entienda- y la herida del recuerdo y la memoria histórica siguen supurando desconsuelo e insatisfacción con duelos sin clausurar por los enterramientos en cunetas y por los ´sepulturados´ caídos en el homónimo valle entre cristales de cuarzo, lascas de feldespato y viruta de mica: moscovita para más INRI.

El supremo abanderado de los católicos y el finado líder de la extinta Democracia Orgánica, con visos de ser resucitada por Vox, comparten, como un servidor, nominal denominación de origen: son < Paquitos >, sin ser chocolateros, y con diferentes criterios sobre la mala leche. Ambos también concernidos por sus puestos de representación en virtud de los cargos ostentados: Jefe del nacional-catolicismo y Jefe del universal catolicismo.

Por otro lado don Bergoglio parece no haber tenido contacto con el histórico último parte de guerra del bando triunfador de ¡Arriba España!, en cuyo colofón obra y reza: “La guerra ha terminado” - “BURGOS 1º de Abril de 1.939” - “Año de la Victoria” - “EL GENERALISIMO”, relato ´radiofonizado´ por Fernando Fernández de Córdoba desde los estudios de R.N.E. en el burgalés paseo del Espolón.

¡Pax habemus

Paco de Domingo

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