19 de mayo de 2024
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

Patio de columnas

José Francisco Roldán

Continuamos para bingo

Votación elecciones.
Votación elecciones.

En la gran cantidad de salones del juego democrático español, donde acude una serie desigual de concurrentes en busca de su premio electoral, ayer ser cantaron las numerosas líneas previstas. Los elegidos, con arreglo a la matemática surgida de los votos, irán conociendo las ventajas de su renovada posición de privilegio, prebendas inherentes al cargo, asegurándose un medio de vida temporal con influencias y tantas posibilidades de éxito. Durante esa primera tanda del juego, los que llevaban cartones se han dedicado a marcar números, al tiempo que alteraban la calma de los salones para regalarse gestos de odio y desprecio.

Para muchos ciudadanos, que colaboran en semejante apuesta colectiva, han existido dudas razonables sobre la limpieza general. Los casos puntuales, para algunos, no son más que rescoldos de un fuego despreciable quemando el espacio social. Habrá una gran mayoría de los que han cantado línea empeñados en servir a sus vecinos con la máxima generosidad. Los jefes de sala, que velan por el desarrollo reglamentario del proceso, ordenan repartir las partes correspondientes de esa tarta del poder.

Nadie podrá asegurar que todos los votos enviados por correo han sido el ejercicio limpio de una consulta democrática, pues es posible que el contenido de los sobres no tenga nada que ver con la intención del votante identificado. El proceso se presta a la picaresca, que en estas elecciones ha sido activada con fuerza. Esa avalancha de votos emitidos de una forma tan opaca se presta a sospechas razonables.

Tampoco se puede garantizar la sincera apuesta al votar de colectivos mediatizados con sutileza. No es complicado acumular certificados y entregar en correos los votos manipulados, que nadie confirma identificando al portador. Hay demasiadas preguntas relacionadas con el hecho de que cualquiera pueda entregar sobres a destajo sin ninguna comprobación. No suele haber transparencia en las votaciones desde el extranjero, verdadero nicho de posibles manipulaciones. Hay quien imagina manos negras cambiando sobres en las sacas que deben llevar los votos a sus colegios respectivos, donde suelen sumarse al final. Las juntas electorales tienen la capacidad reducida en estos casos, pues legalmente alguien pide el certificado para votar y otro puede remitir el sobre con la papeleta cambiada. Las manos por las que pasen, porque hay suspicaces, tienen la posibilidad de hacer trampas.

La picaresca es variada, y quienes dominan el cotarro electoral tienen más ventajas a la hora de sustituir o anular papeletas. Pero ya está todo el pescado vendido, al menos hasta pagar a los premiados con la línea.

Por cierto, los propietarios de las salas donde se juega al bingo no pueden jugar en ellas, aunque sí podrían colocar secuaces para intentar ganar. Todas las salas de juego, después de repartir los pagos entre quienes han ganado línea, se coordinan para seguir con la apuesta y abonar un enorme premio por el bingo.

En eso estamos, ahora continuamos para bingo. La corrupción tiene manos largas y bolsillos enormes para obtener mejores rendimientos. Otros muchos cartones se van completando al dictado de los que organizan el evento lúdico para entregar el gran premio al ganador, elegido por votantes con arreglo a la dinámica de pactos y trueque de favores, porque hay mucho que ganar y bastantes posibilidades para manosear la vida y recursos de los ciudadanos.

En ese proceso de marcar números que el bombo va dejando caer hay mucha perversión solapada por una propaganda disimulando lo que en realidad se sustancia. Las traiciones se fraguan en conciliábulos negociando el reparto descarado del dinero público, con el que se puede orientar voluntades y garantizar influencias inconfesables, que suelen esconderse a la persecución legal. En casos concretos, los que pueden, reformarán leyes, ahogarán recursos para impedir que la función jurisdiccional prospere, propiciarán la prescripción o el archivo por errores formales o materiales, alargarán procesos para agotarlos, camuflarán elementos esenciales para la investigación o, finalmente, indultarán para premiar o callar. Continuamos para bingo.

El Cierre Digital no se hace responsable de las opiniones vertidas en esta sección que se hacen a título particular.

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