10 de diciembre de 2019
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

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Lucio Séneca

Ha llegado la hora: La autodeterminación

Yo sé, y para mi desgracia, que no soy Catedrático de Derecho Constitucional, ni de Derecho Penal, ni de Derecho Civil, ni de Derecho Internacional, ni de Derecho Comparado, ni de Derecho Comunitario, ni de Derecho Laboral, ni de Ciencias Políticas. Como tampoco soy Doctor en ninguna de estas materias, nj siquiera "abogado laboralista", como fue en sus comienzos políticos Felipe González. Simplemente soy un humilde Periodista jubilado, con alguna dosis de sentido común, una experiencia profesional de sesenta años y una gran pasión por la Historia política de España, que a veces, sólo a veces, piensa en la extraña situación que estamos viviendo y el incierto futuro que nos espera.

"¿Hacia dónde va España?, ¿qué va a ser de España?, ¿qué podemos hacer por España?... se preguntaban Ganivet y Unamuno en 1897 intuyendo ya, quizás, el "desastre del 98".
    
Y esas preguntas son las que yo me estoy haciendo desde el pasado día 28 de abril y el complicado resultado electoral que depararon las urnas. Porque se mire por donde se mire, con estos o aquellos pactos, y salga lo que salga el próximo día 26, la situación es difícil e imprevisible, dada la división manifiesta de los españoles y la presencia, ya de nuevo, de las dos Españas. Por ello pienso que ha llegado la hora crucial de las decisiones irreversibles: la hora de mantener a toda costa la Unidad de España como Nación o la de emprender ese otro camino de la España "Plurinacional" que defienden algunos.
       
¿Qué va a hacer el actual Presidente del Gobierno ante el Derecho a la Autodeterminación que le exigen sus socios independentistas para seguir en la Moncloa?.

¿Qué van a hacer los independentistas catalanes cuando vean que no hay ni habrá Derecho de
Autodeterminación, ni "Estat Catalá"...? 

  ¿Y qué puede hacer el Rey si le pasan a la firma el Decreto de autorización del Referéndum de Autodeterminación?...

O ¿qué van a hacer las Fuerzas Armadas, o sea, el Ejército, ante esa situación que pone en peligro la Unidad de España?.

He aquí el problema, la hora de la verdad, el día "D" de la Democracia que disfrutamos, cuando ya no se puede mirar para otro lado ni esconder la cabeza  debajo de las alas... (A este respecto recuerdo las palabras que un día me dijo el recién fallecido Alfredo Pérez Rubalcaba, cuando le pregunté por su verdadero programa político: "Amigo Merino, yo lo tengo muy claro: Primero España, luego mi Partido y después YO", Por cierto, muy parecidas a las que le dijo Alfonso XIII, ya en el exilio, a José María Gil Robles, cuando fue a París a pedirle consejo sobre apoyar o no a la incipiente República: "Querido José María, todo lo que hagas me parecerá bien, porque eres una buena persona, pero no olvides nunca que por encima de la República y de la Monarquía está España, siempre España"... o lo de Unamuno en las Cortes Constituyentes del 31: "Señorías. ojo con lo que defendéis, porque si nos cargamos la República podemos traer otra, pero si nos cargamos a España ya no habrá más Españas").
                
Así que, sin ser Catedrático de nada, me voy a la Constitución vigente en busca de respuestas y repaso los dos artículos que fijan lo de la Soberanía y lo de la Unidad nacional. El artículo 1 dice: "La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado" y el 2, puntualiza: "La Constitución se fundamenta en la INDISOLUBLE unidad de la Nación española, patria común e INDIVISIBLE de todos los españoles,, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas".              
                  
Y los leo y releo varias veces. Para mí no hay duda. El Presidente del Gobierno, si no quiere ponerse fuera de la Ley y cometer un delito de Alta traición, no puede conceder a los independentistas, ni abierta ni sibilinamente, la Autodeterminación que exigen. Ni por su apoyo para mantenerse en la Moncloa ni para aprobar su programa de Gobierno. La Unidad de la Nación española está por encima de todo y de cualquier pacto o negociación (al menos mientras esté vigente la actual Constitución). Por tanto, los independentistas tendrán que asumir lo que fija la Constitución y renunciar a la Autodeterminación y la independencia o enfrentarse a la Justicia y a las Fuerzas Armadas. Sin términos medios ni diálogos de sordos. ¿Y si no asumen lo que fija la Constitución y se enfrentan al Estado y a la aplicación de un nuevo y más duro 155? ¿Qué haría el Presidente Sánchez si el Gobierno de la Generalitat se enroca, no dimite nadie y se escudan en los 18.000 Mossos de Escuadra armados? ¿Sería capaz el Señor Sánchez de mandar el Ejército a Cataluña, como hizo la República de 1934?

Pero, ¿y el Rey? ¿qué puede hacer el Rey sin salirse de la Constitución?. Según el artículo 56, apartados 1 y 3:

1. El Rey es el Jefe del Estado, SÍMBOLO DE SU UNIDAD y PERMANENCIA, arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones, asume la más alta representación del Estado español en las relaciones internacionales, especialmente con las naciones de su comunidad histórica, y ejerce las funciones que le atribuyen expresamente la Constitución y las leyes.

3. La persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad. Sus actos estarán siempre refrendados en la forma establecida en el artículo 64, careciendo de validez sin dicho refrendo, salvo lo dispuesto en el artículo 65.2.

También tendrá presente el artículo 61: "El Rey, al ser proclamado ante las Cortes Generales, prestará juramento de desempeñar fielmente sus funciones, GUARDAR y HACER GUARDAR la Constitución y las leyes y respetar los derechos de los ciudadanos y de las Comunidades Autónomas." Sí, señores, difícil encrucijada la que se le puede presentar a Su Majestad el Rey a no tardar mucho... Y lo mismo podría decirse de las Fuerzas Armadas, teniendo presente su dependencia directa del Jefe del Estado, en este caso del Rey, y que su principal razón de ser y existir es la DEFENSA DE LA UNIDAD DE ESPAÑA, de enemigos internos o externos. Pues, también a los ejércitos les espera una decisión difícil y complicada, salvo que surjan los milagros que hacen falta, .

A pesar de ello creo que ¡¡ HA LLEGADO LA HORA !!... y que Dios nos coja confesados.

El Cierre Digital no se hace responsable de las opiniones vertidas en esta sección que se hacen a título particular.

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