06 de diciembre de 2023
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

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Bruno da Silva

'Policías de élite'

Bartolome Cursach.
Bartolome Cursach.

Exceptuando en el ámbito de la política, donde es algo habitual, cuando las actuaciones policiales y judiciales se convierten en memes y se viralizan, solo puede ser consecuencia de una pésima actuación, de una intervención alejada de toda lógica, de unas decisiones que pueden rozar la ilegalidad o, las tres opciones son correctas.

"Mortadelo y Filemón" es el apelativo cariñoso con el que se refieren algunos medios de prensa mallorquines al hasta no hace mucho Inspector Jefe Juan Márquez, ahora comisario, y al inspector Juan Palomo, también conocidos popularmente como “Los Juanes”. Estos dos funcionarios fueron en un tiempo  el “dream team” policial que investigó al Juez, Fiscal y Policías del Grupo de Blanqueo de Capitales que, a su vez, habían investigado a Bartolomé Cursach, el jefe de la noche de Mallorca.

Se que resulta un poco confuso. De hecho, si no fuera por lo, en el mejor de los casos, estrambótico de sus actuaciones, podría ser hasta el inicio de una buena serie televisiva. Es lo que tiene la Isla de Mallorca, ha parido en los últimos años personajes dignos incluso de varios capítulos estelares en “South Park”. Estos dos “policías de élite” iniciaron una investigación contra Juez, Fiscal y Policías de su mismo cuerpo que, durante varios años, habían estado investigando las actividades de Bartolomé Cursach y sus “relaciones”, con policías, políticos, funcionarios municipales etc.

Vista de la sala del juicio por el 'Caso Cursach'.

Con la excusa de una investigación por filtraciones a la prensa, iniciaron un sorprendente ataque contra toda la investigación que se venía realizando sobre  las actividades de Cursach, contra los testigos protegidos, contra el Juez que instruía la causa, contra el Fiscal y contra los policías del Grupo de Blanqueo de Capitales de Palma que llevaban el peso de la investigación.

Y a partir de aquí empiezan las actuaciones estelares de la flor y nata de las letras policiales mallorquinas. Es difícil resumir en un relato coherente todas las actuaciones de estos "policías élite", así que tal vez sea mejor enumerarlas y evitar comentarios:

-Intervención de los teléfonos de dos periodistas que fue tumbada por el Tribunal Constitucional.

-Intervención del teléfono de un Policía del grupo de blanqueo, sin la preceptiva entrevista previa con su letrado, sin precintar teléfono.

-Intervención del teléfono de una Inspectora de Policía, sin la preceptiva entrevista previa con su letrado, sin haber preparado ninguna pregunta para su declaración, trasladándolo de Madrid a Mallorca en un neceser con cremallera, sin precintar, sin ver el nº de IMEI, equivocándose en el color y el modelo a la hora de describirlo.

-Custodia de estos dos teléfonos, junto con otros dispositivos informáticos intervenidos, “bajo dos llaves en mi despacho”, palabras textuales, durante varios meses antes de que la Policía Científica pudiera analizarlo,  sin precintar debidamente y con libre acceso a su contenido.

-Atribución de mensajes de  chat, encontrados “casualmente” en esos teléfonos, a personas que no eran las correctas, que no habían escrito esos mensajes.

-Dentro de esos chats, cambios en el día en que se producían las conversaciones, para que cuadraran con su relato. Las horas eran contiguas, pero los días distintos. Con la revolucionaria herramienta informática del “copia y pega”, dos mensajes de distintos días se convierten en dos mensajes contiguos que parecen producirse el mismo 

-Realización de 10 informes policiales en cadena, uno detrás de otro, en palabras de uno de los letrados, “al más puro estilo Netflix”,  en el cual iban corrigiendo y adaptando el relato en función de los escritos de las defensas contra esos informes.

-Sobreseimiento libre por el Tribunal Superior de Justicia de siete de esos informes de estos dos policías de elite, por incorrectos.

-Declaraciones incorrectas ante el TSJ ante la dificultad de justificar lo realizado, soltando perlas como: “Yo muchas veces no precinto las cosas”; “Lo precintos no son obligatorios”; “No hay mejor precinto que la Policía Judicial, que es la mano derecha de esta sala”; “Yo no me he investigado, y si me hubiera investigado y hubiera sido culpable, me hubiera detenido a mi mismo”; “No apuntamos el nº de IMEI porque no nos daba la vista”; “Yo no  hago actas de precinto” o “Los datos de acceso se solicitaron delante del letrado”.

Aunque estos dos "policías de élite" eran las cabezas visibles, no hay que olvidar que tienen jefes por encima de ellos. De todos ellos hablaremos en el siguiente capítulo.

El Cierre Digital no se hace responsable de las opiniones vertidas en esta sección que se hacen a título particular.

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