30 de noviembre de 2020
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

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Pilar Redondo

Lo único incurable son las ganas de vivir...

Irene Villa y Pilar Redondo en Madrid en un acto cultural
Irene Villa y Pilar Redondo en Madrid en un acto cultural

Esta rotunda afirmación la lleva tatuada en un costado y es el título del libro que ha escrito.
Ella, Desireé Vila Bargiel, nació guerrera, a una corta edad ya había librado batallas ya superadas y ahora evoca la alegría.
Reconoce que continuamente la vida le está retando a superarse.

En circunstancias normales y si el coronavirus no se hubiera entrometido en nuestras vidas, los atletas que iban a participar en los Juegos Olímpicos de Tokio ya tendrían las maletas preparadas.

Una de ellas hubiera sido Desireé, que era gimnasta acrobática, internacional. Pero la vida le trajo una herencia envenenada.
Aún así el deporte sigue ocupando un lugar estelar en su vida.

Sufrió una fractura de tibia y peroné en una de las sesiones de entrenamiento cuando se preparaba para acudir al Europeo.

Una mala caída y una negligencia médica (el juicio lo ganó ella), tuvo como consecuencia el que le amputaran la pierna derecha.

Aunque al principio no quería seguir viviendo, no le hizo falta tener alas para volar de la nada al todo.

Liberó emociones, gestionó sus miedos, se enfrentó a ellos y aprendió a afrontar su nueva vida. La escritura de este libro le ayudó mucho. Y le puede ayudar a otras personas que estén pasando por situaciones similares.

Reflexiona sobre el accidente y dice: "pasó así porque tenía que pasar".

En 2015 tenía 16 años, deportista, y vivió uno de los momentos más duros por los que puede pasar  cualquier persona, cuando le comunican que va a perder una pierna.
El año anterior había competido con la Selección española en el Mundial de París.

Lo primero que pensó es que ahora iba a ser una discapacitada. Quería morir.
Tuvo la suerte que contar con el apoyo de su familia y amigos, también de un largo proceso psicológico, y porqué no decirlo, gran cantidad de antidepresivos.
Con el tiempo comprendió que la vida no acababa ahí, que se le podía dar carta de normalidad. Se reinventó, cambió de objetivos, Y sobre todo, se propuso cumplir todas sus metas.

Poco a poco lo fue asumiendo, y también la sensación de rechazo.
Transcurridos tres años, ya empezó a ponerse pantalón corto y ropa que dejaba ver la prótesis (que pesa 4 kilos).

La lectura también desempeñó un papel importante, sobre todo un libro: "Saber que se puede", de Irene Villa.
Cuando desireé lo leyó tomó la firme decisión de contar su propia historia.
Un libro desbordante de optimismo para mirar de frente a la vida. Es consuelo, refugio íntimo.
La escritura le sirvió de terapia.
Fuerte personalidad.

Esta situación la ha convertido en una nueva Desireé. Ha madurado, quizás, demasiado.
Al principio le costó mucho ir al gimnasio, volver a ver a los compañeros, y sobre todo la cama elástica...
Pero aún así, el deporte sigue siendo su pasión. También hizo el curso de entrenadora de gimnasia acrobática, y preparó a niñas.

Tras el fatídico desenlance empezó a hacer atletismo adaptado, y en el primer campeonato en el que participó quedó campeona.

Ella dice que al principio las personas la miraban con pena e intentaban eludir el tema. Ella contrarrestaba haciendo uso del sentido del humor: "hoy me he levantado con el pie izquierdo; claro, no tengo otro".

El ahora es un viaje al corazón del dolor de vida, de la memoria, de la desbordada espera que subasta el tiempo, que se adueña del silencio vivo, que anuncia despedidas.

Nunca pierde la sonrisa.
La firma Barbie (muñeca con la que jugaba ella de pequeña y le gustaba mucho, sobre todo la astronauta y la profesora. Hoy en día ya existe la Barbie con la prótesis, y forma parte de la colección de Desireé) se hizo eco de su historia y la eligió como modelo a seguir para inspirar a las niñas.

 Para ella son fundamentales los valores del deporte, a través de los cuales  ofrece un mensaje optimista en sus charlas motivadoras.
Y pone de manifiesto que podemos conseguir lo que nos propongamos.
Es una inconformista del deporte y de la vida.

En los momentos más duros fue de gran ayuda conocer a otros deportistas que habían pasado por experiencias similares.

En la época de mayor oscuridad imprescindible fue su equipo de rehabilitación. Recuerda con cariño a su rehabilitador que le dijo:" No saldrás de la sala de rehabilitación hasta que te vea correr".

Para cerrar el ciclo del luto enterró su pierna en el cementerio. Ahora, es una mujer libre.

En algunos pasajes de la vida de Desireé, creo apreciar un canto a la libertad y a la justicia.
Me viene a la mente el Quijote. En cuanto a la justicia, lo plasma de forma sublime en el capítulo XLll de la segunda parte.

Sobre la libertad: "La libertad Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que esconde la tierra ni el mar encumbre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres". (C.LVlll,  ll)

Al preguntarle si cambiaria su vida actual por la de antes, la respuesta es contundente, NO.

Un grito sin voz que responde a la culpa, que cierra interrogantes.
La poderosa verdad lo dejó todo en manos del tiempo reincidente que delimita el exilio interior y el límite infinito.

El pasado se coloca la ropa del olvido, convirtiendo el atardecer en una experiencia única. Sobrevivir a uno mismo.
Cuando "para siempre" no existe.

Irene Villa y Desireé Vila son dos mujeres "muy grandes" en todos los sentidos, y tienen muchas similitudes. Admiro a ambas y recomiendo sus libros, porque nos imparten una gran lección de humanidad.

"No hay tiempo para el odio porque no hay paz sin perdón. Perdono para vivir. Si mi caminar ha servido para que otros valoren sus piernas, sus caminos y sus vidas, el dolor, las caídas, y los momentos menos buenos están más que amortizados". (Irene Villa). 

Pilar Redondo. Escritora. Córdoba.

El Cierre Digital no se hace responsable de las opiniones vertidas en esta sección que se hacen a título particular.

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