25 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

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Lucio Séneca

Lecciones de Historia

Corría el verano de 1933 y un día del mes de agosto el líder del PSOE, Francisco Largo Caballero, fue invitado por las Juventudes Socialistas a darle una charla a los integrantes del Curso experimental mixto de Torrelodones sobre "La Dictadura del Proletariado" y al final de su intervención se abrió un coloquio que pasó a la Historia. Sobre todo por la primera pregunta que le hicieron y por el alumno que se la hizo. La pregunta  fue ésta:

--- Compañero Largo Caballero, llevamos aquí ya varios días discutiendo sobre las diferencias que hay entre el socialismo y el comunismo y no nos ponemos de acuerdo

---- ¿Podrías tú decirnos  en qué se diferencia el Partido socialista del Partido Comunista?.

--Doctrinalmente, en nada --responde Largo--. Nosotros profesamos el marxismo en toda su pureza. No tenemos nada que objetar a lo dicho por los maestros revolucionarios. Ellos se denominan comunistas para diferenciarse de partidos meramente democráticos, que entonces llevaban el título de socialistas. Ahora eso no es preciso. El socialismo de Marx es sobradamente conocido para que nadie pueda confundirnos con un partido de otro género. Por eso no precisamos llamarnos comunistas. El Partido Comunista es marxista; nosotros, también. Nos separan, según parece, la táctica y los procedimientos. Y aun eso puede discutirse.

Y el alumno se llamaba Santiago Carrillo, que ya se distinguía por la  astucia política que le llevaría a no tardar a ser el Secretario General de las Juventudes Socialistas Unificadas y Director de "Renovación", el órgano de expresión de la Organización.

Tan astuto que fue a él a quien se le ocurrió lo de llamar a Largo con el alias de  "el Lénin español", con el quedó "bautizado" hasta con el visto bueno de Moscú.         

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