15 de octubre de 2019
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

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Juan Pérez de Mungía

La falacia del jugador

La expresión mas conspicua de que las acciones humanas no siempre tienen el efecto que se desea es el examen de las consecuencias colaterales. En el arte de la guerra se conocen las victorias pírricas, batallas que se ganan perdiendo mas de lo que se logra, y es conocida la metáfora de la película que protagonizara Kirk Douglas, Senderos de Gloria. Lo mismo que existe el gol en propia puerta, existe la masacre de los amigos por quienes no se dicen sus enemigos. Nada es como parece, sólo el ignorante o el culpable puede creerse que las cosas son como parecen.

En la conocida ley de depredador-presa de Lotka-Volterra existe una relación de dependencia mutua entre el número de presas y el número de depredadores. Cualquier cambio en una magnitud tiene consecuencias indeseadas en otras. En biología es bien conocido que el aumento de una especie sin el aumento paralelo del número de depredadores arruina finalmente a esa especie al contribuir al agotamiento de recursos. Tenemos mas lobos, jabalíes, osos y conejos de los deseables. Buena parte de las políticas públicas que se ponen en marcha ignoran por completo los efectos emergentes de una intervención, la mayor parte de las veces sin propósito aparente y otras a conciencia. Es la dificultad que las personas tienen para identificar los efectos agregados de sus propias acciones. Un grafiti aquí y allá no hace daño, sin embargo el gasto público en limpieza de fachadas podría financiar todas las escuelas y bibliotecas públicas. Los cínicos dicen que aumenta el número de limpiadores, como si la única forma para sobrevivir fuera la del esclavo. ¿Cómo puede una persona ser tan estúpida para ignorar las consecuencias de sus actos? ¿Como puede el ciudadano encumbrar a quien ha de someterlo a la esclavitud?. En la oficina, en la fábrica, y en cualquiera de los espacios públicos, se eleva a la categoría suprema a los peores con una frecuencia que resulta cuando menos escandalosa. El ciudadano lo mismo ignora su responsabilidad que renuncia a su participación de modo que sólo promocionan los que hacen pasillo, y nada contribuyen a la creación de riqueza. ¿Puede pensarse en el número de supuestos servidores públicos, de representantes políticos, de líderes sindicalistas, de intermediarios de toda ralea sin pensar un minuto en cual sería el número óptimo para preservar derechos y reducir los costes al mismo tiempo?

Nadie parece darle mas importancia al hecho de que una fuente de contaminación ambiental como el consumo de tabaco, de plásticos con efectos destructivos que se añaden a un volumen cada vez mas ingente de residuos. Una manifestación pública de esta ignorancia de las leyes científicas es la inexorable pérdida de riqueza que conlleva las restricciones al tráfico comercial y al intercambio. Trump es un epítome de esta política analfabeta. Levanta barreras arancelarias que desincentivan la innovación bajo la apariencia de primar el consumo de sus productos nacionales, aumentan los costes del ciudadano, disminuyen la calidad de prestaciones y  productos, e incentivan monopolios y el número de consumidores cautivos. 

Sánchez representa ese tipo de creencias estúpidas y debería estar avisado de sus consecuencias. Mas aún cuando le debiera ser evidente que ha obtenido el cargo de forma fraudulenta con apariencia legal, porque sencillamente no cree en la democracia. Cree, por el contrario, que la política es resultado de una práctica tecnológica: la tecnología de la manipulación de la opinión pública, con asesores políticos con sueldos millonarios para construir opiniones políticas, con la manipulación de encuestas, con la contumacia de su propaganda de gestos ridículos, con la compra colectiva de votos que hoy generan aumento de salarios, que mañana disminuyen con impuestos e inflación. Pablo Iglesias sabe que la democracia consiste en una tecnología para conquistar el poder. Sánchez lleva camino de constituirse en el típico gobernante dogmático y estúpido.

Mandar al futuro pérdidas presentes

Se trata de la falacia del jugador que piensa que sus pérdidas presentes son inversiones para ganancias futuras. En política esto consiste en mandar al futuro las pérdidas presentes, la política de Zapatero de emplear 20000 millones de euros para animar la economía que luego destruyó, con chequés bebé y pagas que compraban el voto ciudadano. La alegría del idiota, gastar hoy, lo que causará la inanición, mañana. Una versión de la falacia del jugador es la falacia del economista. Consiste en creer que el Estado cuenta con medios suficientes para controlar la economía. Estos suelen tomar la economía como una ciencia capaz de predecir... el pasado. Esa es la expresión de una tesis doctoral que carece por completo de explicación científica, una pura simulación de competencia, un arte para Sánchez. Alimenta la ilusión de mamá Estado que distribuye un maná sobre cualquier demandante de sanidad pública venga de donde venga en detrimento de quienes pagan impuestos, un maná sobre cualquier inmigrante porque parecer humanitario, con masas humanas tan hambrientas como ignorantes, es mas importante que contribuir al control de población y la creación de riqueza. ¿Para qué se inventan las guerras sino contribuyen al desarrollo?. Cualquier posición alternativa es cínica y ya se sabe a donde conducen las políticas cínicas. Expórtese desarrollo y reprímase la inmigración ilegal.

El último episodio de la falacia del jugador economista es creer que los impuestos a la banca carecen de repercusión. Son análogas a aquello de dejar de pagar la deuda. Los intereses subirán tanto como se gaste de forma suntuaria sin calcular los efectos. El mercado es un sistema distribuido. ¿Quien puede controlar el intercambio humano?. Pónganse impuestos a la banca para que se desdomicilie de España, cambie su estructura corporativa y destruya las bases económicas en forma de intereses y comisiones extraordinarias. ¿Cómo no puede pensar en las consecuencias económicas del irredentismo catalán con miles de empresas huyendo a otros territorios, cómo no puede pensar en las consecuencias económicas del Brexit?.

¿Que consecuencias presenta la política feminista de un gobierno feminista presidido por un macho alfa?. Obviamente las denominadas políticas feministas no tienen por objeto la igualdad de hombres y mujeres, salvo que sea motivo de promoción para algunas féminas de clases pudientes. Muy al contrario, la política feminista no tiene mas impacto que la del control de población, como la eutanasia es una política de reducción de costes para disminuir el número de ancianos que toman los hospitales como residencia por abandono de sus familiares. ¿Te habías creido que podía ser algo mas que puro control de población y aumento de mano de obra inmigrante ignorante y barata?. La ideología de género es la mas pura expresión del mercado capitalista. La creación de falsos desencuentros entre hombres y mujeres, con la pertinaz propaganda de la ideología de género, alimenta a las monjas feministas, a quienes siempre repudiaron el sexo como algo sucio y se casaron con Dios que no eyacula sobre vírgenes, a las mojigatas y mojigatos que desconocen el goce y el placer de conocer a otro, y aumenta imparablemente el número de mujeres y hombres estériles. Ninguna política se hace para que mujeres y hombres cuenten con un nivel de formación análoga, y unas oportunidades semejantes protegiendo sus opciones para ser madres y padres. Muy al contrario, la política feminista de estos inefables sociatas es destruir el tejido social, alimentar las redes que se alimentan de seres humanos, y destruir la base social que históricamente ha requerido la institución familiar, una institución primaria que llevará inexorablemente a la decadencia y a la destrucción. Sánchez es un analfabeto y, lo peor, es que pretende ignorar que lo es.

 

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