01 de junio de 2020
|
Buscar
FIN DE SEMANA
Patio de columnas

Patio de columnas

José Ignacio Herce Álvarez

¿FATUM? o alguien nos está engañando….

Si hacemos caso a Wikipedia, El destino (también llamado fatum, hado o sino) es “el poder sobrenatural inevitable e ineludible que, según se cree, guía la vida humana y la de cualquier ser a un fin no escogido, de forma necesaria y fatal, en forma opuesta a la del libre albedrío o libertad”.

Esta pandemia que nos envuelve y nos mantiene a todos recluidos muy a nuestro pesar, nos ofrece oportunidades únicas de descubrirnos, así como conocer mucho mejor tanto a lo que, como a los que nos rodean, en nuestro círculo más cercano como en nuestro entorno.

Oportunidades como éstas se dan pocas veces, afortunadamente, pero nos hacen descender a la más dura realidad. En estos días he realizado entrevistas a diferentes personas y la coincidencia general es la haber estado viviendo una vida alejada de las cosas más básicas e importantes de la vida y que esta situación está haciendo valorar.

Según avanza el tiempo de confinamiento, afloran sentimientos olvidados para bien y para mal, sacamos nuestros mejores y peores instintos, quizá nuestras auténticas realidades. Grandes contrastes como que aumente la natalidad, pero también el número de divorcios…o sea, un mundo de descubrimientos que hace unos meses jamás habríamos soñado.

Lo que está claro es que una de las cosas que más nos sobran en este confinamiento es tiempo, tiempo para pensar, tiempo para……para muchas cosas. Como estaréis notando, una de las cosas que más nos gusta a los humanos cuando nos sobra el tiempo es filosofar, que es algo que no cuesta y que nos hace sentirnos mucho más trascendentes.

Yo por supuesto no podía ser menos y le he dedicado tiempo, entre teletrabajo y asuntos varios, a filosofar sobre la existencia del ser. Tengo tiempo y puedo elegir en que utilizarlo, siempre que el resto de habitantes del gulag me lo permita, claro.

Mi primera reflexión es la de que algo o alguien me está engañando…Vivimos en una sociedad en la que se pretende que todo se base en poder elegir, amparados en un supuesto libre albedrio. Nos venden que podemos elegir desde nuestra colonia, camisa, calcetines…hasta el coche, la moto, el piso y casi hasta nuestro modo de vida. Ciertamente, puede ser que si, pero no nos engañemos, siempre dentro de un orden porque ¿En realidad podemos elegir o es una vaga ilusión?

Situaciones como la actual me llevan a pensar que en realidad no elegimos prácticamente nada de lo esencial de nuestra vida. ¿Elegimos cuando nacer’, ¿Elegimos cómo vivir? y, sobre todo ¿Elegimos cómo y cuándo morir?

Ahora mismo, un bicho asqueroso nos tiene confinados en los mas o menos metros cuadrados de nuestra residencia…estamos a su merced. Cuando decida morirse podremos volver a la “normalidad” y elegir la colonia y los calcetines, eso si dentro de lo que nuestro presupuesto nos permita no entre lo que realmente queramos. Por ejemplo, podremos volver a elegir donde y cuando iremos de vacaciones, siempre que tengamos dinero para pagarlas y tiempo libre para hacerlo. Es como en el confinamiento, podemos ir al supermercado, pero solo podremos elegir entre lo que queda, no lo que queramos.

Queridos amigos, un bicho que no sabemos ni lo que es ha dado al traste con toda nuestra vida, con nuestras ilusiones, esperanzas, con nuestra cotidianidad en suma y nos ha dejado considerablemente mermada sino prácticamente anulada, nuestro tan cacareado libre albedrio.

Estamos a expensas de que algo, cualquier cosa lejos de nuestras capacidades, nos marque el camino, un camino que parece claro que no elegimos por más que nos lo intenten hacer creer a través de la publicidad y otros medios similares.

Elegimos el número de lotería, pero no somos quien elige que numero toca, elegimos un presidente del gobierno pensando en que va a ser el mejor y nos sale Pedro Sánchez… ¿hasta dónde la verdadera capacidad de elección?

Volviendo a la situación actual, ¿cuantos proyectos, ilusiones, esfuerzos, negocios, ¿cuántas vidas están a expensas de un bicho que hace que te levantes por la mañana y quizá no llegues a la noche?, pero no perdamos la óptica, esto nos puede ocurrir también sin bicho cuando en nuestra vida diaria cogemos el coche, el avión o cuando saltamos una tapia.

En fin, como dice el título de esta serie de elucubraciones más o menos calenturientas fruto del estado de alarma, algo o alguien nos está engañando, nuestra capacidad de elección se limita a lo que algo o alguien nos deja elegir…en este caso es un bichito, pero, ¿y en los otros?, ¿será entonces el FATUM?

Lógicamente, nuestra mente, salvo la de filósofos profesionales que se dedican a esto, no está preparada para este tipo de pensamientos, no se puede vivir permanentemente pensando en que estamos a la merced de un bichito o lo que o quien sea, por eso no os preocupéis, a los dos o tres meses de que esto pase, seguro que volveremos a seguir pensando que somos dueños de nuestras vidas y que la elección de como sean vuelve a estar en nuestras manos.

¿Bicho o Fatum?

Ahí lo dejo….

José Ignacio Herce Álvarez

Desde el confinamiento

El Cierre Digital no se hace responsable de las opiniones vertidas en esta sección que se hacen a título particular.

COMPARTIR: