29 de marzo de 2020
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

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José Ignacio Herce Maza

¿Dónde quedó el Centro Político?

He esperado unos días para abordar las últimas elecciones y la futura formación de Gobierno con la idea de aparcar de estas letras la irracionalidad que pudiera irradiar de mi estado de ánimo que se encuentra a medio camino entre el enfado, y la pena.

198 días de bloqueo y 138 millones de euros en gasto público para la celebración de las elecciones del 10 de noviembre. Coincidiréis conmigo en que ha sido un derroche absoluto de tiempo y dinero consecuencia de la incapacidad de lograr acuerdos y de las pretensiones de un Presidente en funciones.

Precisamente por lo anterior y tras unos días de reflexión me planteaba qué fue de la idea real de centro político que tan importante fue en nuestra reciente historia constitucional y de la que tanto se habla hoy en día en el debate político.

Para hablar de centro político es necesario partir de la premisa de la centralidad de la persona, el epicentro de la acción pública. Esto implica que los actores de la política han de actuar siempre atendiendo a los fines del interés general, a la búsqueda del bien común.

El compromiso de cualquier participante en la política con los derechos fundamentales de la persona debe ser incuestionable. Este es el elemento base de cualquier espacio de centro político. Un lugar común en el cual se parta de la dignidad de la persona para promover sus derechos fundamentales que son inalienables e imprescriptibles. No olvidemos que estos derechos no se crean ni constituyen, sino que se reconocen.

Desde este punto de vista pueden resolverse muchos de los problemas concretos que afectan a nuestra sociedad. Diferentes visiones de la realidad pueden plantear un elenco de soluciones ante las problemáticas y dificultades que se atraviesan en España. Por ello es necesario un pensamiento abierto y dinámico que entienda el dialogo como algo fundamental para buscar respuestas comunes.

Hablar de diferentes soluciones, de pensamiento abierto y una perspectiva dinámica ante los problemas nacionales no tiene nada que ver con la tibieza en los principios y valores propios. Muchos críticos del centro lo consideran como una posición relativista o indefinida. Yo pienso que es todo lo contrario.

Para mí el centro político es un punto de encuentro entre todas las posiciones políticas que parte de la centralidad de la persona humana y en el que se tienen en cuenta todas las posiciones ideológicas de los partidos. En este punto de encuentro todos desde sus posiciones y sin renunciar a ellas deben buscar elementos comunes que permitan, en este caso, la gobernabilidad y dar respuestas a los problemas concretos de la gente.

Precisamente por lo anterior, profesores como Rodríguez-Arana consideran que el Centro es un espacio político clave para promover la libertad solidaria y los problemas reales y concretos de los ciudadanos. Un espacio en el que prima la persona y no las estructuras.

En un verdadero espacio de centro todos los partidos en sus negociaciones pretenden promover soluciones que fomenten el interés general más allá de la conservación de sillones y despachos. En un auténtico centro político todas las visiones constitucionales, aunque tengan distintas formas de ver el futuro para España se encuentran para resolver los problemas concretos de todos.

En fin, creo que en estos tiempos es necesaria una verdadera firmeza de valores y la suficiente responsabilidad para que, desde la coherencia con ellos, se sepa buscar acuerdos que promuevan la realización de los derechos fundamentales de la persona, el interés general y una gobernabilidad participativa que tenga en cuenta a todos.

El Cierre Digital no se hace responsable de las opiniones vertidas en esta sección que se hacen a título particular.

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