02 de diciembre de 2020
|
Buscar
FIN DE SEMANA
Patio de columnas

Patio de columnas

Pilar Redondo

La puerta del Infierno

El escritor y director de cine David Trueba y Pilar Redondo en La Feria del Libro de Córdoba, año 2019.
El escritor y director de cine David Trueba y Pilar Redondo en La Feria del Libro de Córdoba, año 2019.

El ahora es herida y cicatriz, talladas por y con mucho dolor. Es el espejo vacío que busca identidades, que disfraza y dibuja la sangre caliente.
La vida es una lucha constante y continua, un préstamo, un traje sin medida, donde la muerte paga con un cheque al portador.
Su nombre es Coronavirus.

Viene muy acertada una reflexión de Epicuro de Samos: "Cuando yo estoy la muerte no está y cuando está, yo no".

 Sobre el infierno nos podría instruir muy bien Dante Alighieri, acabamos de entrar en el primer círculo, el Limbo, y son nueve, aún no hemos puesto un pie en el verdadero infierno, nos queda mucho que penar.

En este tiempo de confinamiento una buena opción es la lectura, siempre lo es. Es un consumismo saludable que debemos aprovechar.

Aunque a veces cuando ves los índices de lectura te llevas un buen disgusto.
El Barómetro de hábitos de Lectura y Compra de Libros en España en el año 2019 arroja estos resultados: 
--El 31,5% de los españoles no lee libros. 
--Sólo el 45% de los mayores de 65 años coge un libro.
--El 16,3% de los hogares españoles tienen menos de 20 libros.

Y así podía seguir...

Personalmente me resulta imposible concebir mi vida sin libros.

Ante una situación como esta, y mientras construimos los diques de contención contra las fauces de este virus, es importante mantener el optimismo vital, actuar con positividad y conservar la ilusión y las ganas de vivir aunque nos resulte muy difícil, porque las vidas perdidas no se recuperan jamás.

Ahora estamos viviendo en el revés de la vida, inmersos en una travesía errática por el desierto de la incertidumbre, regresando a cada momento a la casilla de salida.

Es una amenaza latente que nos angustia. Tenemos siempre presente la distancia física no emocional.

 En esta semana, la más grande del año, la Semana Santa, el tiempo se deshabita, las campanas tañen, pero no desfilan los nazarenos, ni se escuchan las bandas de música, ni el aire está perfumado de incienso, y los pasos en clausura.
El cielo está enlutado, vestido de negro, y yo intento distinguir entre todas las tonalidades de ese color.

La impotencia se apodera de Sevilla, 120 pasos confinados, esto no ocurría desde la Guerra Civil.
La ciudad doliente observa desde su recogimiento monacal.
Este año la viven desde la contemplación, meditación, devoción y oración, van más allá de lo material.
Esta sí que es una verdadera estación de penitencia para los cofrades sevillanos, como Francisco Velez de Luna, abogado de profesión, y Presidente del Consejo General de Hermandades y Cofradias de Sevilla, no poder disfrutar de "La Madrugá" (del Jueves al Viernes Santo),la más intensa, y una  de las jornadas más antiguas de la Semana Santa. Y no poder acompañar a La Macarena o a Jesús del Gran Poder. Y el Viernes a La Soledad, Montserrat (llevada a la ciudad Hispalense por una comunidad de catalanes) o El Cachorro de Triana.

En Córdoba la plaza de Capuchinos enmudeció el Viernes Santo, no tuvo visitas la Virgen de los Dolores, La Señora de Córdoba.

¡Y la única procesión que saldrá es la que uno lleva por dentro!

También hay quien se ha tomado el tema del coronavirus con mucho sentido del humor, esto sólo puede pasar en Andalucía, concretamente en Málaga, pero no puede ser de otra manera viviendo en una calle que se llama: Cristo de la Epidemia, es que el nombre ya es casi premonitorio.

Es la casa de la familia Peláez Romero, Alberto Peláez y Marisol Romero, son el matrimonio y ocho hijos, están muy vinculados al mundo musical por eso no es de extrañar que hayan convertido su balcón casi en una antigua emisora de radio con canciones dedicadas y música a demanda.
Han abierto su salón y han puesto un altavoz.

La idea ha sido de las mujeres de la casa que han creado una dirección de correo: covidepidemia@gmail.com inspiradas por el nombre de su calle que rememora a la milagrosa procesión que puso fin a una de las pestes más letales de la historia de Málaga.

Ahí envían los vecinos sus peticiones musicales. Después, Alejandro Soler puso en marcha: http://www.covidepidemia.es donde los vecinos envían sus peticiones y dedicatorias.

Tres de los hijos de este matrimonio se dedican profesionalmente a la música y ahora están en Alemania.

Uno de ellos forma parte de la Orquesta Gewandhaus de Lepizig. Otro es miembro de la Orquesta Sinfónica de Dusseldorf. Y otro es componente del Teatro Nacional de Mannheim, compañía de teatro y ópera de esta ciudad teutona.

Otra hija vive en Luxemburgo y otra, profesional del Derecho, establecida en Alemania.
Y tres viven en la casa familiar en Málaga.

La solidaridad es un valor que anida entre todos nosotros, ahora en grado superlativo. Alberto y Marisol pertenecen a la asociación Hogar Abierto, que colabora en la acogida de menores.

Esto es un paréntesis en el tiempo y si no ponemos de nuestra parte nos arrastrará al naufragio. Debemos luchar hombro con hombro, es el precio de la libertad.

En esta clausura impuesta los supervivientes con coraje nos enseñan que la vida es fuente de inspiración, que debemos doblegar al virus, aunque ahora es él el que nos marca los tiempos.
En esta cuarentena a la que nos amoldamos, nos encontramos en modo "monólogo" exterior e interior.
Me viene a la mente el escritor argentino Patricio Pron y su libro de relatos: La vida interior de las plantas de interior.

Y una reflexión de José Hierro: Después de tanto todo para nada.

Las horas enclaustradas se rinden incondicionalmente y nosotros debemos ganar esta batalla. Tenemos que facilitar las cosas en la medida de nuestras posibilidades y reconocer la gran labor que están realizando los héroes con bata y uniformes.
Trasmitirles nuestro calor y agradecimiento incondicional.
Y demostrárselo cada día desde nuestro balcón, cada balcón es un pedazo de cielo...

Para salir, aunque sea por un momento, de esta realidad impuesta entre cuatro paredes y viajar a cualquier lugar del mundo una buena opción y muy acertada es un libro. Podemos hacer un ejercicio de inmersión en el argumento y en muchas de sus escenas.
Para viajar a:
--Cartagena de Indias: "Del amor y otros demonios". (Gabriel García Márquez).
--Kenia: "Memorias de África".(Karen Blixen).

--Tailandia: "Bangkok". (Lawrence Osborne).

--Estocolmo: "Millenium". (Creada por Stieg Larsson y escritas también por David Lagercrantz).


--Praga: "La insoportable levedad del ser". (Milan Kundera).
Y es que la vida sin cultura pierde mucho y se deshumaniza un poco.

En este obligado aislamiento, en algunos hogares la biblioteca se convierte en protagonista.

Una buena fórmula para canalizar y entender mejor las sensaciones que nos invaden es leer libros que se hayan escrito en tiempo de reclusión o hablen de ella.

--Frankenstein: lo concibió Mary Shelley en Villa Diodati, en un encierro histórico, en el verano de 1916.


--El diario de Ana Frank: En un pequeño cubículo de un almacen de Ámsterdam se oculta durante dos años de los nazis una joven judía.


--A puerta cerrada: (Jean Paul Sartre), magnífico relato desarrollado en el infierno, la personalidad de los tres protagonistas se perfila en una habitación cuya puerta está cerrada para siempre.


--"Archipiélago Gulag", (Solzhenitsyn) donde atestigua que durante la segunda mitad del siglo XX fue recluido como millones de personas en un campo de internamiento soviético, cuenta la triste experiencia.

Desde siempre las epidemia o pandemias han estado presentes en la cultura en general, literartura, pintura, etc.
Esto bien lo sabían en la Grecia clásica que la devastación no solo era en términos de vidas humanas, sino también en los planos legal, político y moral.
Algunas obras pictóricas donde se da visibilidad a estas enfermedades contagiosas son


--Magníficamente lo plasma Michiel Sweerts en el cuadro titulado: "La peste de Atenas". Recrea la catástrofe que asoló Atenas desde 1652 a 1654.


--"La peste de Tebas", (Charles Francois Jalabeat, 1819-1901) perteneciente a la Escuela Francesa. Óleo sobre lienzo, Museo de Bellas Artes de Marsella.

--"La peste de Marsella", (Michel Serre).

Existen tres versiones de este acontecimiento.


--"Bonaparte visita a los apestados de Jaffa". (Jean Antoine Gros).


--"Los médicos de la leprosería de Ámsterdam". (Ferdinand Bold).


--"Santa Isabel de Hungría atendiendo a los leprosos", año 1671-1674. (Bartolomé Esteban Murillo). Localización: Iglesia de San Jorge (Hospital de la Caridad), Sevilla.

"La peste de Azoth". (Nicolás Poussin),comenzada a finales de 1630 y finalizada en marzo de 1631.


--"San Roque entre las víctimas de la peste y la Virgen de la Gloria". (Giaccomo de Ponte Basano).

 

También existen multitud de obras literarias donde se representan estas calamidades.
Quizá estas lecturas nos permitan alumbrar nuestra cuarentena.

--Tucídides en su "Historia de la guerra del Peloponeso", (2.53) nos muestra los comportamientos humanos en tales circunstancias para aprender de ellos y no volver a caer en los mismos errores. Y nos recuerda hoy hasta qué punto se pueden estudiar los eventos que han ocurrido.


--Sófocles en "Filoctetes", nos presenta a un héroe apestado, sometido a un aislamiento cruel en la isla de Lemnos y que resulta ser fundamental -según un oráculo- para que en la guerra de Troya los vencedores sean los griegos.


--Albert Camus, en su novela "La Peste" (1947), escrita poco después de la ll Guerra Mundial. La fuente de inspiración es la epidemia de cólera que en 1849 sufrió la entonces colonia francesa: Orán.

Algunos fragmentos: (Algo que se aprende en medio de las plagas: que hay en los hombres más cosas dignas de admiración que de desprecio).
(Defiendo la justicia, pero entre la justicia y mi madre, prefiero a mi madre).
(Pestes y guerras cogen a las gentes siempre desprevenidas)
(Continuaban haciendo negocios, planeando viajes y teniendo opiniones. ¿Cómo hubieran podido pensar en la peste, que suprime el porvenir, los desplazamientos y las discusiones? Se creían libres y nadie será libre mientras haya plagas).
(Sabía también que si las estadísticas seguían subiendo, ninguna organización, por excelente que fuese, podriá resistir; sabía que los hombres acabarían por morir amontonados y por pudrirse en las calles, a pesar de la prefactura; y que la ciudad vería en las plazas públicas a los agonizantes agarrándose a los vivos con una mezcla de odio legítimo y de estúpida esperanza).
(la verdadera generosidad para con el futuro consiste en entregarlo todo al presente).

--José Saramago: "Ensayo sobre la ceguera", narra como se extiende por todo el mundo una pandemia de ceguera blanca.


--Philip Roth: "Némesis", ambientada en el verano de 1944 en New Jersey, se desata una epidemia de polio en la comunidad judía de Newwark.


--Sófocles: "Edipo Rey", describe la epidemia que arrasó Tebas.


--Giovanni Boccaccio: "El Decamerón", se relata la peste buónica, la epidemia de peste negra que sacudió a Florencia en 1348, y que dio lugar a que un grupo de diez jóvenes, tres hombres y siete mujeres se refugien en una villa en las afueras de Florencia huyendo de la plaga. Cada miembro cuenta una historia cada noche con la finalidad de permanecer entretenidos.


--Alessandro Manzoni: "Los novios", una de las obras más importantes de la literatura italiana. La huída de Renzo se aventura por Italia evidenciando la sociedad de la época que debastó Milán entre 1628 y 1630, sobre todo es una reflexión sobre la fe.


--Daniel Defoe: "Diario de un año de la peste", se remonta a finales de noviembre de 1664, en la parte alta de de Drury Lane mueren dos hombres como consecuencia de esta enfermedad.
Se publicó en 1720.

Un libro que habla de confinamientos, cierre de caminos, menjunjes milagrosos, avisos y recomendaciones para que no se congregue muchedumbre...


¡Cuanta similitud con la actualidad!

  
Este encierro nos está enseñando a saber estar con uno mismo. Aflora lo mejor de nosotros. Todo pasará y venceremos, y además saldremos reforzados, y daremos importancia a las cosas que verdaderamente la tienen.

Por eso entre otras muestras de solidaridad, el cantante Diego Cantero invita desde que acabe la cuarentena y durante un año a asistir a sus conciertos de forma gratuita al personal sanitario.

Yo acabo de releer la premiada novela de David Trueba: Saber perder. Y he vuelto a visionar su película: Vivir es fácil con los ojos cerrados.

Espero que frente al ahora  no perdamos y mantengamos los ojos bien abiertos.


"Cuanto más grande es la dificultad, más gloria hay en superarla". (Epícuro).


Firma: Pilar Redondo. Escritora. Córdoba.

El Cierre Digital no se hace responsable de las opiniones vertidas en esta sección que se hacen a título particular.

COMPARTIR: