02 de octubre de 2022
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

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Bruno da Silva

Playa de Palma: ¿Destino cinco estrellas? (Il)

/ Caseta de madera a un lado del "glamouroso beach club" de Onofre Pascual (Pabisa).

Sigo paseando. Ahora por Facebook. Aquí Palma Beach es un poco más activa, tampoco mucho.

Como es de acceso libre, le dedico cinco minutos a ver qué es lo que dice y, cual es mi sorpresa, cuando en las publicaciones del mes de junio de este año, se pueden ver enlaces a diversos medios periodísticos que se hacen eco de la queja de los fundadores de Palma Beach, sobre los excesos del turismo de borrachera, y una nota de prensa titulada 'El turismo de borrachera ha vuelto a apoderarse de la Playa de Palma'.

Lo que no dicen es que se repite el proceso que ya explique en el artículo anterior “5 estrellas” en el que hablaba del cinismo del empresario Onofre Pascual, cuando por un lado renegaba del turismo de excesos y reclamaba la excelencia de sus hoteles de cinco estrellas, pero olvidaba comentar el pequeño detalle de que, el Bierkonig, uno de los mayores locales de la zona que promueve el turismo de borrachera, fue creado por su padre, junto con algún prostíbulo y, en la actualidad, continua explotándolo y beneficiándose de los ingresos que le producen este tipo de negocios.

En este caso son Juan Miguel Ferrer y Mika Ferrer, los responsables y fundadores de Palma Beach, son hijos de Antonio Ferrer, el empresario que puso las bases de “la calle de la cerveza (bierstrasse)” en Playa de Palma. La historia se repite, los hijos reniegan de los negocios de sus padres, pero no de los beneficios económicos que les han permitido ser lo que son. Tras el paseo virtual por la red, hagamos un paseo físico por la zona de Playa de Palma.

El primer local que figura publicitado en la pestaña “gastronomy” de la página web de Palma Beach (recordemos que el resto de la página está vacía de contenido) es el local “Amrum Beach Club”, propiedad de… Onofre Pascual, propietario también del Bierkonig.

Si va usted a pasear por la zona, al lado del Beach Club podrá ver una caseta de madera, bastante alejada de algo que merezca la calificación de cinco estrellas, en el que se vende merchandising ¿De quién? Del Bierkonig.

Es decir, Onofre Pascual, el empresario que echa pestes del turismo de excesos que le ha dado de mamar y que desea un turismo de calidad para la zona de Playa de Palma, abre un glamouroso y pleno de calidad Beach Club, para poder colocar a su lado una cutre caseta de feria en la que vende camisetas, gorras y merchandising de su otro local, el que le ha dado de comer desde su más tierna infancia y de cuya clientela reniega en público. Pero cuando se apagan las cámaras y los micrófonos, se pone una gorra y unas gafas de sol para ver si no le reconocen mientras recoge la recaudación del turismo de excesos. No es cierto, no se disfraza. Con no hacerlo público es suficiente para intentar mantener a todo el mundo engañado.

Si de verdad estuviera preocupado por elevar la calidad de la zona, en lugar de merchandising de baratillo, podría vender en su caseta productos de la artesanía balear, productos realizados con telas mallorquinas, ropa de diseñadores baleares, artesanía, el maravilloso y único vidrio soplado que que se fabrica en la isla, repostería, comida que un turista sólo podrá encontrar aquí. Multitud de productos fabricados en la Mallorca que tanto le ha dado y a la que tanto ha maltratado con sus negocios sin estrellas. Pero probablemente tampoco considere que los productos autóctonos tengan las suficientes estrellas y es más rentable seguir promocionando el glamour de vomitar en la calle.

Continuando con el paseo físico, nos podemos encontrar con los locales Chalet Siena, Bikkini Beach, Bonito o Ginger Beach, propiedad de los Ferrer, hijos del impulsor de la calle de la cerveza y fundadores del movimiento Palma Beach, adalides de la lucha contra el turismo de borrachera; que aplaudieron la prohibición de la marabunta de tiqueteros y relaciones públicas que abarrotaban la calle para incitar a los clientes a entrar en sus locales.

Si el paseo lo hubiera dado usted este verano podría haber visto a varias jóvenes invitando a entrar a los turistas a alguno de sus locales. Por supuesto los Ferrer tienen una gran diferencia respecto de los vulgares, de poca calidad y carentes de estrellas relaciones públicas y tiqueteros; las trabajadoras que ellos habían puesto a la entrada de sus locales para invitar a los clientes a entrar eran azafatas.
El trabajo es el mismo, pero si le cambiamos el nombre ya lo convertimos en turismo de calidad.

Si además publicitamos en nuestra paupérrima página web los locales de compañeros de profesión que le dan a los dos palos de la baraja, al turismo de calidad y al de excesos, la cuadratura del círculo se ha completado. Hay muchos adjetivos para las personas que dicen una cosa y hacen la contraria, inconsecuentes, hipócritas, incongruentes, tramposos, impostores, embaucadores, charlatanes, caraduras, oportunistas, engañabobos, manipuladores, liantes, fulleros, carentes de integridad…políticos. Me cuesta trabajo discernir cuál de ellos no se le debe achacar a este tipo de empresarios.

Los que prometen que en la Playa de Palma se convertirá en un destino paradisiaco, nos están tomando el pelo. La playa es fantástica, el turismo se puede mejorar, pero que nadie espere que la gente deje de venir a tomar cerveza, y lo entiendo. Además, en general el turismo que acude no se porta mal, solamente se exceden aquellos a los que hacinan en el Megapark o en el Bierkonig y similares, o en la calle del jamón o de la cerveza; todos los demás turistas que acuden a la zona, van a tomar la misma cantidad de cerveza, pero sin causar los problemas de hacinamiento, inseguridad y ruidos que se provocan en los alrededores de estas zonas.

El empresario del ocio mallorquín no necesita a cuatro iluminados que les digan cómo tratar bien a la gente, cuando son ellos los primeros que han vivido, promovido, favorecido y enriquecido de este tipo de turismo.

A los locales normales, en esta época del año, los turistas que van a beber les viene muy bien, obvio. Pero estos defensores de la calidad son los que han traído el turista que se mea y se caga en las puertas, los que se suben encima de los coches y son los que pretenden enseñar al resto de los empresarios, que hacen bien su trabajo, cómo tratar al turista. Pretender ahora enseñar al resto de los empresarios del ocio, como se tiene que trabajar es irrisorio.

En las antípodas de los locales y zonas que he mencionado se encuentra un ejemplo de calidad, limpieza, profesionalidad en el trabajo, buenas formas y trato al cliente, durante los muchísimos años que lleva abierto, el Cappuccino. Esta cadena de locales, siempre, desde su apertura, han mostrado su interés por mantener un turismo de calidad, y también se bebe cerveza en ellos. Respecto a los hoteles que, por cierto, no he visto ninguno publicitado en palmabeach.com, las cadenas Riu, Melía o Iberostar, son referentes en el sector, no solo en España, a nivel mundial.

Al igual que los locales y los hoteles de los Cursach, los Pascual o los Ferrer, son empresas que surgieron de un entorno familiar, la diferencia es que los Riu, los Escarrer o los Fluxà son los verdaderos artífices y promotores del turismo de calidad en las islas, ejemplo de calidad y de bien hacer. Si esto le parece excesivo haga, estimado lector un ejercicio conmigo. Imagínese usted que, en su pueblo o ciudad, tiene usted la posibilidad de ayudar a sus ciudadanos, crear puestos de trabajo, crear riqueza en definitiva.

Para ello hablan con usted, interesados en invertir en su pueblo, todas las empresas que he mencionado, y usted se ve obligado a escoger un modelo de negocio u otro. Tiene usted que elegir entre crear Megaparks, Bierkonigs, Table Dances y Pabisas, o escoger Rius, Melias e Iberostars. Supongo que, con lo que ya sabe, a unos les daría efusivamente las gracias, y a los otros les daría una patada en el trasero.

Los empresarios del ocio mallorquín no necesitan Palma Beach, para tratar bien al turista, no necesitan Palma Beach para servir bebidas de calidad, no se necesita a Palma Beach para que la gente no entre en los establecimientos sin camiseta. Salvando las distancias, es como si Pablo Escobar ahora invirtiera dinero en Proyecto Hombre para lavar su imagen… CONTINUARÁ.

El Cierre Digital no se hace responsable de las opiniones vertidas en esta sección que se hacen a título particular.

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