28 de marzo de 2020
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FIN DE SEMANA
Patio de columnas

Patio de columnas

José Ángel San Martín

Del amarillo al violeta

Chalecos amarillos que tricotan a sangre y fuego el París más castizo. Lazos amarillos que distinguen solapas con mensaje solidario para los presos de Cataluña. El amarillo actuando a modo de ámbar en el semáforo contínuo del conflicto social. Un color primario que está primando en Navidad.

Un ámbar que no funcionó en el cruel asesinato de la profesora Laura Luelmo. Su matarife cruzó en rojo la estrecha calle Córdoba que le separaba de su inocente víctima. El crimen ha provocado la floración masiva del lazo violeta contra esa violencia tan mal llamada de género porque solo atañe al masculino. Un color secundario extraordinariamente secundado.

Al delicioso espectáculo cromático del otoño se unen espontáneamente el amarillo y el violeta. Dos sacudidas visuales que opacan el incomparable ocre de los bosques. Dos aldabonazos en la conciencia dormida, casi narcotizada, de una opinión pública conectada 24 horas al día a la  respiración asistida de las incoloras Redes Sociales.

Pero faltan algunos tonos. Uno que describa, sin sacarnos demasiado los colores, la vergüenza de que le robasen la cartera al joven marroquí Mohamed K. mientras trepaba para salvar a una mujer africana de Zaragoza de la agresión de su pareja. Ocurrió la semana pasada y los medios de comunicación solo lo dieron de pasada. Propongo otro  color primario, el rojo, tonalidad sonrojante si la hubiera.

Y necesitamos otro color, quizás el color imposible del dinero, para rellenar una historia propia del cine en blanco y negro. Nadie se explica como el cocinero malagueño Dani García renuncia a sus tres estrellas   Michelín para montar una hamburguesería. Deslumbrado por el éxito. Turbado por el brillo de sus propias estrellas. Propongo el verde esperanza, otro color secundario para quien decide pasar a un segundo plano.

Sobre lo que no cabe duda es acerca del blanco del Real Madrid. Ni siquiera su  séptimo mundialito, tan predecible como el anticiclón de las Azores, coloreará un inicio de temporada con juego y resultados en blanco. Muy coherente el equipo de ese segundo Valdano en elocuencia llamado “Indiecito” Solari, cuyas ruedas de prensa arrojan sonoras “indioteces”, disfrazadas de vulgares apelaciones a los atributos masculinos de su muchachada.

El blanco madridista se impuso al violeta del Al Ain. No confundir con el lila. Feliz 2019.

@JAngelSanMartin

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