17 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

¿El futuro tiene un lugar para los coches de combustión?

Los grandes avances del sector automovilístico de los últimos años han hecho que se cuestione el futuro de los coches. En primer lugar, el cambio climático es una realidad, provocada por la combustión de los combustibles fósiles. Por otro lado, estas fuentes de energía no son renovables, es decir, se van a agotar en algún momento.

Para lidiar con este panorama, los coches híbridos y eléctricos se presentan como el siguiente paso lógico a tomar. A pesar de que modelos con estas mecánicas son bastante normales de ver hoy en día, estamos lejos de que sean el estándar. Si apuntamos a esto, ¿en dónde quedan los vehículos diésel y de gasolina?

Los planes de la Europa para disminuir el uso de diésel y de gasolina

A través de la Comisión Europea, la Unión Europea ha expresado la intención de movernos hacia los coches con cero emisiones. En otras palabras, su objetivo es eliminar para el 2035 los coches de combustión e implantar los eléctricos y de batería y de pila de combustible. Esto se planea hacer a la par que se potencia la generación de electricidad vía las energía renovables.

El enfoque de la Unión Europea no es una prohibición directa de los coches de gasolina y diésel, sino establecer limitantes que muevan al mercado hacia los vehículos eléctricos. La idea es que las restricciones aceleren la transición al coche eléctrico, algo que ya se ha empezado a hacer muy poco a poco, hasta que desaparezcan los coches de combustión.

Las medidas de la Unión Europea

Todavía Europa no ha anunciado una prohibición estricta, pero sí medidas que suponen a la práctica la eliminación de los vehículos de combustión. Hoy se establece un límite con una medida general de emisiones de CO2 de 95 g/km para los fabricantes, con un ligero incremento para los vehículos pesados.

A partir de este año, las emisiones medias de todos los coches de nueva matriculación deben estar por debajo de esta cifra, o los fabricantes deberán pagar una multa de 95 euros por cada g/km excedido. Es un límite muy difícil de conseguir para los coches de combustión.

Cumplir con este objetivo de 95 g/km es casi imposible si solo se venden coches de combustión, pero existe un margen de maniobra al tratarse de la emisión de CO2: los coches eléctricos ayudan a bajar las emisiones.

Para que un coche de gasolina cumpla con este estándar, debe tener un consumo medio de 4,1 l/100km y un coche diésel 3,5 l/100km. Las cifras están muy alejadas de los mejores coches de combustión, por lo que es inviable para los fabricantes no superar el límite de emisión si no hay algún tipo de electrificación en sus productos.

Así, el límite actual ha llevado a que los fabricantes aceleren sus planes hacia el coche eléctrico para evitar las multas. Sin embargo, la Comisión Europea planea colocar límites de emisiones aún más bajos que dejarán menos espacio para la venta de coches diésel y de gasolina.

Una de las propuestas es obligar a los fabricantes a reducir las emisiones en un 65% para el 2030, algo que se plantea como imposible si no ha habido con antelación una transición hacia los coches eléctricos. Para el 2035, tendrán que haber desaparecido las emisiones.

¿Cómo va a afectar esto a los consumidores?

Ya que las prohibiciones están enfocadas solo en la venta de nuevos vehículos de gasolina y diésel a partir del 2035, se podrá seguir circulando con un coche de combustión. De hecho, hasta que entre en vigor la prohibición, se seguirán vendiendo. Sin embargo, la Comisión Europea confía en que se logre un transporte completamente libre de carbono en 2050, ya que la vida útil de un automóvil ronda los 15 años.

Habrá incentivos continuos para cambiar de vehículo, como bonificaciones para el desguace y seguros más económicos para los coches eléctricos. También se espera que un gran número de coches queden directamente obsoletos al no poder cumplir con las nuevas normativas, por lo que perderán el derecho a circular y su valor se depreciará.

La transición será más fácil para el consumidor a medida que pase el tiempo debido a que los precios de los coches eléctricos bajarán a la par que mejora la producción y se instalan puntos de carga (ambos factores están considerados por la Comisión Europea en sus planes).

Todo apunta a que los coches de combustión irán desapareciendo de forma progresiva al no haber un contexto en el que sean viables de utilizar, incluso si no quedan prohibidos. Más bien, tener un vehículo eléctrico comenzará a ser normal, mientras que el de combustión representará una desventaja significativa para el consumidor.

El futuro de la industria automotriz está más o menos claro a mediano plazo: los gobiernos están empujando a las marcas y los consumidores a incluir los coches eléctricos en sus planes para reducir al mínimo la emisión de CO2, a la vez que se estimulan las energía renovables en pro del medioambiente.

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