15 de abril de 2024
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FIN DE SEMANA

La plataforma americana, que ha perdido ya 4 millones de suscriptores, contará para ello con el showrunner Aitor Gabilondo y con el autor de la obra

Lección vital sobre drogas, sexo y alcohol: El libro 'Yo, adicto' de Javier Giner, la nueva serie de Disney+

/ Javier Giner y Oriol Pla
Javier Giner le pegó hace dos años una patada al tablero literario español con un sobresaliente ensayo en el que se desnudó sin sordidez. El cineasta miró a su interior para poner en pie una obra magna que debiera exhibirse en todos los manuales de autoconocimiento: 'Yo, adicto', que ahora será adaptada por Disney+. La plataforma no pasa por sus mejores momentos tras haber perdido 4 millones de suscriptores en el primer trimestre de 2023.

Un cineasta que ronda la treintena ingresa en una clínica de intoxicación a las afueras de Barcelona para huir de una espiral autodestructiva que incluye alcohol, drogas y sexo. Esta es la premisa de la autobiografía 'Yo, adicto' de Javier Giner, que ahora Disney+ ha comenzado a adaptar de la mano del showrunner Aitor Gabilondo ('Vivir sin permiso' o 'Patria'). 

El propio Javier Giner codirigirá los seis capítulos, ejercerá de productor ejecutivo y ha participado en el guion, que versa sobre su viaje de descubrimiento personal entre la culpa y la redención. 

La serie 

La serie contará con un reparto encabezado por Oriol Pla, que dará vida a Javier Giner, al que acompañarán Nora Navas, Ramón Barea, Marina Salas, Itziar Lazkano, Bernabé Fernández, Catalina Sopelana, y la colaboración especial de Vicky Luengo y Omar Ayuso, entre otros.

Javier Giner asegura que nunca imaginó "que mi historia más íntima llegaría a convertirse en una serie de alcance internacional gracias a Disney+, y de la mano de profesionales y personas tan admiradas por mí como Aitor Gabilondo y Laura Rubirola. Espero y deseo que nuestro trabajo abra debates, desestigmatice al enfermo y arroje luz sobre las cosas que nos ocurren como seres humanos, pero de las cuales solo hablamos en susurros porque nos producen dolor y vergüenza". 

En palabras de Aitor Gabilondo: "No puedo resumir en una sola frase por qué quise hacer esta serie… pero puedo decir que leyendo el libro de Javi Giner descubrí que yo también soy adicto, aunque no haya probado las drogas. Si no sabes gestionar tus emociones y te refugias en sustancias, en el trabajo o en ti mismo, quizá tengas un problema… Pienso que Javi, contando su historia, está contando la de muchos y muchas… y acompañarle en esa tarea no solo es un honor, también una oportunidad para entender y para crecer". 

Sofía Fábregas, vicepresidenta de producción original de Disney+ España, cree "en la ficción como vehículo para hablar de cuestiones importantes, que inspiren, conciencien, y contribuyan positivamente en nuestra sociedad. Sin duda, es una de nuestras grandes apuestas del año, y reforzará nuestro objetivo de ofrecer una producción local plural en la que cada espectador pueda verse reflejado y encuentre su sitio en Disney+". 

'Yo, adicto', un saludable libro sobre las adicciones

¿Debería contar la primera vez que me emborraché? ¿La noche en que probé la cocaína? ¿En qué lugar y a qué hora esnifé la raya original o me tomé aquella copa? ¿Si estaba acompañado? ¿Es más hábil avanzar en el tiempo y referirme al momento en el que supe o me imaginé que tenía un problema, cuando todo había tomado un cariz extremo y alarmante y el precipicio estaba tan próximo que cualquiera (que no fuese yo) podría haberlo divisado? ¿Cómo estructurar este relato?". Con estas dudas arranca Javier Giner 'Yo, adicto'. 

Este sobresaliente ensayo debiera colarse en todos los manuales que ambicionen ayudar al autoconocimiento. Giner lo hace sin sordidez, ya que tal y como explica no ambiciona a mostrarse como alguien grotesco y trastornado. 

En su caso, explica, había "una cadena. Jamás en mi vida me he drogado sobrio. Había una cadena y por eso tuve que ir separando los eslabones para ser consciente y trabajarlos, una cadena donde estaba el alcohol, la cocaína y el sexo"

Sin paternalismos

Uno de los grandes aciertos de Giner es que no escribe con paternalismo y toma distancias con los estériles manuales antidrogas, ya que tal y como explica "decirle a la gente que las drogas son malas no sirve para nada". 

Javier Giner. 

Y gracias a sus diarios regresa al inicio del fin: "El 2 de enero de 2009 ingresé, por voluntad propia, en una clínica de desintoxicación. Dejaba atrás un reguero de autodestrucción y una sucesión interminable de días oscuros llenos de dolor y desamparo". 

Giner entró "en la clínica esperando encontrarme con Lou Reed y el DJ de Ibiza y descubro a gente anónima con trabajos normales: electricistas, peluqueras, camareros de bar de un pueblo de 300 habitantes… Por primera vez en mi vida me di cuenta de que, más allá de la edad, la raza o la orientación sexual, en cuanto pelas esas capas todos somos iguales. De repente, una persona con la que podría haberme cruzado de acera está diciendo exactamente lo que yo siento". 

Baja tolerancia a la frustración

"El toxicómano tiene baja tolerancia a la frustración porque pensamos que la vida debería estar libre de dolor y que nosotros deberíamos poder controlar a la vida y deberíamos ser perfectos, todopoderosos y obtener siempre lo que queremos", escribe Giner.

"Lo comparo a la película 'La invasión de los ultracuerpos', que tienen tu cuerpo pero no eres tú. Coges quien eres o en quien te has convertido, lo deconstruyes y con todas esas piezas que han quedado desparramadas construyes el verdadero yo, por así decirlo, con el que la enfermedad ha arrasado", explica. 

La culpa

El escritor reflexiona sobre la culpa: "De repente descubro que tengo una homofobia interiorizada que me lleva a sentirme de menos, sentir complejos. Vivo mi homosexualidad de manera libre, pero emocionalmente hay cosas de las que no me estoy haciendo cargo. Que son los millones de mensajes con los que he crecido hablando del homosexual como un ser inferior, un ser, como dice la religión, que no merece casarse en iglesias, porque son enfermos, y con esta masculinidad hegemónica que te pide ser un macho porque mostrarte vulnerable te hace una nenaza", explica. 

El autor afirma que "el problema no son las drogas, sino todo lo que escondes y de lo que huyes al usarlas. El adicto no puede tolerar la frustración. Y en la vida hay dolor. Nuestra forma de salir por patas es drogarnos, y cuanto más huyes, peor"

Tocando fondo

El diario Sur le preguntó sobre la vez que comenzó a cobrar conciencia de su problema: "Toca fondo en una habitación de hostal con tres prostitutos tan drogados como usted, llamando a su madre para que pague la deuda de 800 euros". 

Y Giner responde: "Se dice que en la vida de todo adicto hay uno o dos momentos de lucidez, un sopapo en medio de la oscuridad. Para mí fue la imagen de mi madre acudiendo al rescate. Entendí que no solo se me llevaba a mí por delante, sino a lo que más quiero: mi madre. Experimenté la epifanía de saber que necesitaba ayuda. Y tiré por el camino correcto. Si no reaccionaba, me esperaba un ataúd". 

En resumen: "El proceso de superar la adicción es el de aprender a quererse a uno mismo. Y al aprender a quererte a ti mismo, aprender a querer a los demás. Y aprender a perdonarte a ti mismo y, por reflejo, aprender a perdonar a los demás. Y aprender a aceptarte, con las luces y con las sombras. Me pasan todas estas cosas y no pasa nada. No soy un bicho raro, no soy un alien. Es el camino de aprender a despojarte de todos esos personajes que todos nos creamos, eso de no pasa nada, estoy bien, y aprender a ser sincero, real, me está pasando esto. Y estoy jodido. No pasa nada. Necesito ayuda. Pídela".

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