22 de septiembre de 2021
|
Buscar
FIN DE SEMANA

El dueño de Mediapro admite estar dispuesto a producir una serie sobre la monarquía española elaborada por el exvicepresidente y líder de Podemos

La historia secreta de Jaume Roures, el productor que cobijará a Pablo Iglesias

/ Roures e Iglesias.
Jaume Roures tiene intención de volver a cobijar a Pablo Iglesias, con el que ya llegó a un acuerdo tras el nacimiento de Podemos con la intención de que 'La Tuerka' consiguiera una financiación estable y de alejar el proyecto audiovisual de algunas sombras con las que la prensa de papel intentaba abortar la eclosión de esta fuerza contestataria.

Es 24 de junio de 1987. Jaume Roures, 37 años y jefe de producción de TV3, tras acceder al canal por oposición, se ha ganado un prestigio dentro de la televisión autonómica catalana gracias a su trabajo para recabar imágenes por todo el mundo, viajes internacionales con Juan Carlos I incluidos, a pesar de las intentonas de TVE para retener su eterno monopolio. 

Ese día veraniego la tierra se corre bajo los pies del productor, reclamado desde la dirección del canal para amenazarle con despedirlo tras haber detectado que desde TV3 se han cedido de forma gratuita imágenes a Herri Batasuna. 

La formación abertzale había ilustrado con las mismas su vídeo electoral para la campaña de las europeas del 10 de junio de 1987 en las que consiguieron un escaño en Bruselas tras recabar más de 110.000 votos fuera de Euskadi y Navarra (gracias a trotskistas, maoístas y nacionalistas que no tragaron el giro al centro del PSOE ni con la transversalidad ideológica de la nueva Izquierda Unida). 

El PSOE, harto de que Jordi Pujol gobierne la Cataluña en la que los socialistas arrasan en elecciones municipales y generales, se entera del asunto y comienza a hacer guerra contra la TV3 que había roto la hegemonía de la TVE controlada por Felipe González y Alfonso Guerra. 

Y a CiU no le tiembla el pulso: Jaume Roures queda apartado de informativos mientras que su amigo Gerard Romy es despedido. Esta situación deja en fuera de juego a Roures, que había dejado atrás su politización juvenil (durante el franquismo había sido encarcelado y se había marchado como activista en la Nicaragua sandinista cuando, como otros muchos antifascistas españoles, no pudo tragar intelectualmente con la Transición). 

De los deportes al poder

Roures se convirtió en jefe de producción de un área en la que no había riesgo político: deportes. Y el equipo de TV3 disparó su influencia gracias a las gestiones del productor, que se hizo íntimo amigo de Johan Cruyff y rompió el control liguero de TVE. 

Roures detectó negocio en la compra-venta de derechos y en 1995 lanzó Mediapro junto a Tatxo Benet y el 'caído' Gerard Romy. Esta pequeña empresa, que nació sin apenas capital social según detalla Luis Balcarce en 'Prisa, liquidación de existencias', se dedicaba a la intermedicación de derechos secundarios y a la provisión de medios técnicos. Hasta que 'la guerra del fútbol' le puso en el mapa. 

Y es que José María Aznar aparcó sus aires liberales para convertirse en intervencionista con el ánimo de que la recién privatizada Telefónica le hiciese frente al Grupo Prisa de Jesús de Polanco, perseguido por el mismo BOE que le había granjeado opíparos negocios durante el largo periodo 'felipista'.

Iglesias y Roures. 

El Gobierno del PP forzó a Prisa a ceder sus derechos a Telefónica y ambos gigantes audiovisuales firmaron un armisticio que otorgó protagonismo a Roures, elegido por Polanco y Juan Villalonga para ser el intermediario entre dos compañías en 'guerra fría'.

Mediapro ganó músculo entonces con la compra-venta de ligas internacionales a Polanco, la realización del canal del Real Madrid y las generosas migajas que le proporcionaban Prisa y Telefónica, que perdían las toneladas de millones ganados con la venta de libros educativos y servicios telefónicos a cuenta de una guerra febril de evidentes tintes políticos. 

Desconocían entonces, tanto Prisa como Telefónica, que su 'mayordomo' Roures iba a acabar quedándose con el fútbol español mientras ambos mastodontes se ahogaban por unas deudas derivadas de jugadas miopes como aquella eterna batalla liguera. 

Zapatero no tiene quien le escriba

La arrogancia del 'felipismo' mediático que mostraba el Grupo Prisa hacia el entonces candidato socialista José Luis Rodríguez Zapatero, tratado como Bambi antes de que demostrase tener uno de los mejores olfatos políticos de las últimas décadas en España, acabó como el Rosario de la Aurora. 

Zapatero no tenía quien le escribiera a pesar de haberse rodeado por una cuadrilla de asesores aúlicos con tanta sapiencia comunicativa como habilidad para el enredo. Miguel Barroso, José Miguel Contreras o Antonio García Ferreras, que tenían todos una cosa en común: habían trabajado para Prisa y odiaban al 'polanquismo' que anteponía negocios a progresismo. 

Zapatero compartía con Felipe González su pragmatismo con 'las cosas del comer' (economía), pero tenía una agenda progresista similar a la de Izquierda Unida: legalización del matrimonio homosexual, 'ley de Memoria Histórica' o 'ley de Dependencia'. Y estas intenciones provocaban la alegría de los posteriormente conocidos como 'brujos visitadores de La Moncloa'.

La Moncloa esperaba a Roures

Ferreras, Barroso y Contreras escogieron a Roures como el productor que imprimiese músculo en la gran apuesta mediática del 'zapaterismo': La Sexta. Y el magnate catalán hizo un 'all in': pidió créditos para robarle el fútbol a Polanco gracias a la Banca Catalana controlada por el PSC, consiguió una colección de millonarios contratos de la TVE controlada por los socialistas y puso en marcha la citada televisión en abierto de la que solo aportó el 12,5% de la inversión inicial. 

Aun así, Roures controlaba el 51% gracias a liderar un equipo de 'productores independientes' que integraban Globomedia (que perdió contratos con Telecinco y acabó en las garras de la propia Mediapro) o la Bainet de Karlos Arguiñano (que años después sopesó incluso denunciar a Contreras y Roures por administración desleal, pero ya era tarde). 

La jugada de Roures era perfecta: Televisa 'apoquinaba' el 49% del capital sin hacer preguntas con la intención de que Azcárraga cumpliese su sueño de expandir su emporio mexicano en España (algo que había intentado la década anterior y con el Gobierno Aznar del brazo de Luis María Anson). Y el dinero de los culebrones mexicanos financiaba el fútbol de Roures, que digería alrededor del 70% del presupuesto, mientras La Moncloa, sin saber que Mediapro casi 'no ponía ni un duro' en La Sexta, le regaba de contratos desde TVE y las autonómicas socialistas. 

Las pérdidas de La Sexta ahí están... y estas quizá explican que Roures saliese vivo del salvaje calendario de pagos que sorteó cuando compraba Mundiales y Ligas con su conocida especialidad de ganar subastas (ahora aparcada después de que varios directivos de Mediapro, entre ellos Romy, tuvieran problemas con la justicia por pagar sobornos). 

Ideología

La Sexta tuvo en sus inicios un bajo perfil informativo (sus platos estrellas eran los espacios cómicos de Globomedia y el fútbol de Roures) a pesar de que una de sus estrellas fundacionales fue Antonio García Ferreras, que solo convirtió al canal en la 'CNN española' tras la entrada del transversal Grupo Planeta en el accionariado del mismo.

Aun así Roures quería difundir su ideología cercana a la izquierda alternativa y lo hizo por dos vías: lanzando Público sin sus socios de La Sexta y con la oposición de Zapatero (que no quería cenar a diario con Polanco, pero tampoco enfadarlo) y produciendo películas con carga ideológica como 'Los lunes al sol', 'Salvador' o 'Che'. 

Y en ambos negociados el productor acabó confluyendo con Pablo Iglesias Turrión, joven profesor de la 'Complu', asesor de Izquierda Unida e impulsor de una tertulia como 'La Tuerka', que narró el 15M desde varias televisiones locales madrileñas. 

Y es que Iglesias realizó varios cinefórums de películas de Roures, que lo miraba con simpatía, y años después fue Público el que acabó acogiendo 'La Tuerka' cuando la prensa en papel madrileña empezó a chapotear sobre una supuesta financiación ilegal de Podemos en su nacimiento que nunca se pudo probar en los juzgados (seguramente por falsa, ya que lo que previsiblemente se financió con consultorías a países sudaméricanos fue un proyecto cooperativo que nunca fue negocio: 'La Tuerka'). 

Roures, hoy

Roures ha conseguido mantener su fuerza en varios escenarios: en Madrid vende series a Atresmedia a pesar de su guerra con Ferreras, vende programas a TVE a pesar de que Iván Redondo no se fía de él, vende espacios a Real Madrid TV a pesar de su distancia con Florentino Pérez y se ha convertido en el gran proveedor de Movistar (que gana subastas de LaLiga de Tebas gracias a que Mediapro no mete el pie a cambio de quedarse con la producción de los partidos). 

Ahora Roures se sabe fuerte también en Barcelona: Mediapro puede hacerse fuerte en TV3 gracias a que sus amigos de ERC pueden gobernar y en el Barça después de que haya apoyado la candidatura del 'resucitado' Joan Laporta con un aval de 30 millones de euros. 

Y el próximo gran proyecto ideológico del productor puede ser la creación de 'La Sexta verdadera' en la licencia de Gol. Este proyecto podría ser dirigido por Pablo Iglesias, que tal y como avanzó elcierredigital.com podría firmar documentales. 

Roures admitió hace unos días que estaría dispuesto a firmar una serie documental de Iglesias sobre la monarquía española. Y quizás este sea el primer proyecto de una nueva aventura audiovisual que se convierta en alternativa al duopolio informativo audiovisual que regentan el 'nuevo Grupo Prisa', Atresmedia, y la gubernamental TVE. 

 

COMPARTIR: