24 de mayo de 2022
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FIN DE SEMANA

El periodista gallego llevaba hospitalizado hace meses por un cáncer de vejiga y colaboró con los principales medios de comunicación españoles

Muere a los 79 años Jesús Mariñas, figura clave en la crónica rosa española

/ Jesús Mariñas.
El periodista Jesús Mariñas ha fallecido en la mañana de este martes 10 de mayo a los 79 años, en Madrid. Conocido como uno de los referentes de la prensa rosa nuestro país, el comunicador coruñés sufría un cáncer de vejiga contra el que luchaba desde octubre de 2021. 

El periodista Jesús Mariñas ha fallecido en la mañana de este martes 10 de mayo a los 79 años, en Madrid. Conocido como uno de los referentes de la prensa rosa nuestro país y casado con el fotógrafo Elio Valderrama, el comunicador coruñés sufría un cáncer de vejiga contra el que luchaba desde octubre de 2021. 

Aunque nació en A Coruña, Mariñas se trasladó muy joven a la capital española, donde desarrolló su habilidad en el arte de la crónica rosa, de la que se le considera el creador. Sus trabajos como comunicador en su ciudad natal, en Madrid, Castellón y Barcelona le llevaron a forjar grandes amistades con personajes famosos. Su pasión por la ópera también le llevó a hacerse íntima de relevantes figuras importantes como Monserrat Caballé, Rocío Jurado, Naty Mistral y Sara Montiel.

Sus inicios en el periodismo se remontan a su puesto en El ideal gallego, en A Coruña, donde más tarde afianzaría su relación de amistad con grandes personalidades del mundo del teatro como María Fernanda Ladrón de Guevara y Carlos Larrañaga.

Jesús Mariñas y Elio Valderrama.

Ladrón de Guevara llevó a Mariñas a su siguiente aventura en Barcelona, donde además de escribir en las revistas Garbo o Fotogramas entró a trabajar en el Protagonistas de Luis del Olmo. El periodista y articulista de referencia en el mundo del corazón, rompió con lo establecido hasta el momento llevando su crónica rosa a la radio con grandes resultados. Sin embargo, acabó fuera de la emisora después de que desde Moncloa reprobaran su trato a Carmen Romero, entonces mujer del presidente del Gobierno Felipe González.

La ciudad de Barcelona también fue el escenario donde Mariñas entabló su amistad con José Manuel Parada y Chelo García Cortés y afianzó su relación con su amante más mediático, Isidro

El momento cumbre del creador de la crónica rosa

Su colaboración en el programa 'Tómbola', retransmitido desde la televisión valenciana, le llevó hasta lo más alto de su carrera como periodista de prensa rosa. Allí protagonizó frases para la memoria de la televisión española como el famoso “¡Que te calles Karmele”!, en referencia a la periodista Karmele Marchante. En este mismo, Mariñas certificó la ausencia de Bárbara Rey el día que supuestamente iba a contar sus relaciones con Don Juan Carlos, una unión que, según él, sí le confesó Rey a Mariñas en la intimidad.

El modus operandi que le caracterizaba a la hora de trabajar era su temprana llegada a las fiestas de los famosos, a los que abordaba con papel y boli en mano. Con este método llegó a Madrid en los años ochenta, donde conquistó las últimas páginas de la revista de información general Época con crónicas legendarias.

Unos años después, Mariñas fichó por Tiempo, llegando a ser colaborador en importantes publicaciones como Diez Minutos La Razón. En televisión destacan sus apariciones en ¡Qué tiempo tan feliz! con María Teresa Campos¿Dónde estás corazón?, con Jaime Cantizano en Antena 3. En los últimos años también colaboró en espacios como Lazos de sangre o Sálvame.

El puñetazo de Camilo José Cela a Mariñas

Agosto de 1991. Camilo José Cela, todo un Premio Nobel, y gloria de las letras patrias, sorprendió a propios y extraños al elegir la Marbella hortera de Jesús Gil para pasar su veraneo. A toda la prensa no se le pasó por alto que este inusitado interés por pasar agosto en el lugar con más famosos y paparazzis por metro cuadrado coincidía con el momento álgido de su romance con Marina Castaño.

La joven gallega, a la que el escritor sacaba 31 años, había convertido al autor de La Colmena en pasto de la prensa del corazón. Su relación se había hecho pública en 1988, unos meses antes de que se le concediera el Premio Nobel de Literatura.  El 10 de marzo de 1991 la pareja se casaba por lo civil, en régimen de separación de bienes. Marina había conseguido el divorcio de su anterior matrimonio el mes anterior y Cela en diciembre de 1990.

El enlace tuvo lugar en la más estricta intimidad en la finca que el escritor poseía en Guadalajara. Una heredad conocida por el nombre de “El Espinar”, que cuenta con un edificio de tipo inglés de unos 450 metros cuadrados repleto de libros y cuadros, y que fue comprada a los herederos de un rico conde. La finca está situada en la orilla derecha del río Henares, entre la capital y el municipio de Fontanar. Fue una boda sin fotógrafos, en un domingo apacible, con sol y nubes. Parecía tratarse de una película americana.

Camilo José Cela golpeando a Mariñas y Antonio D. Olano, intentando separar. / Bernardo Paz.

Por eso, ese mes de agosto, la pareja era una de las más codiciadas del papel couché. En una de las muchas fiestas que se celebraran en la ciudad de la Costa del Sol, en este caso en el hotel Coral Beach, Marina y Camilo coinciden con Jesús Mariñas. “Cela se dirigió a mí y me anunció: ‘Preparate que te voy a dar un regalo. Sin mediar palabra se lanzó a por Mariñas” recuerda Bernardo Paz, el autor de la recordada imagen.

El escritor sacudió todo un un crochet de izquierda al periodista para luego pasar a zarandearlo con intención de lanzarlo a una piscina cercana. “¡Joder, Camilo! Bien está que me hosties pero no que me mojes”, gritó el periodista mientas otro compañero del gremio, Antonio D. Olano los separaba. Por su lado, Marina Castaño observaba todo con una cierta miraba beatífica.

¿Pero qué enfadó tanto a Camilo José Cela? El periodista había contado en Época que en su reciente boda la madre de Marina quiso hacer un gran negocio. Que quiso vender la exclusiva del “sí quiero” y que para eso llevó a la ceremonia una cámara fotográfica autofocus que le fue retirada por el propio Camilo José Cela al grito de “yo no vivo de esto”.

El escritor se anticipaba a las malas intenciones de su suegra, también, mucho más joven que él. La pareja había preparado todo con sigilo y prudencia. Y nada podía romper lo establecido (aunque alguna fotografía luego sí saliera publicada). La boda era desconocida hasta por los propios allegados al escritor, que en un número inferior a los cincuenta fueron convocados al mediodía del 10 de marzo en la finca de Guadalajara, dicen que sin saber bien el por qué, otros creídos que era el cumpleaños de Marina.

La bronca con puñetazo incluido en un principio no tuvo más repercusión que la narración que el propio Mariñas hizo del asunto en su crónica de la revista Época bajo un título genial: La mano que escribió ‘La familia de Pascual Duarte’ acarició mi rostro. Poco después de esta publicación la revista ¡Hola! compró las fotos y se convirtieron en foto de ventanilla de portada.

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