25 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

Este reducido semanario fue la biblia televisiva para muchos hogares, tanto que llegó a vender más de millón y medio de ejemplares en los noventa

Televisión: La popular revista TP dejará de imprimirse tras 55 años en los quioscos españoles

/ TP en 50 años
La revista Teleprograma (TP) dejará de imprimirse tras el verano. Este semanario televisivo editado por Hearst España llegó a tirar más de millón y medio de ejemplares a principios de los noventa y ahora apenas vendía 50.000 unidades por semana.

La prensa tradicional sigue desgastándose a cuenta del ámbito digital. Y este hecho destroza a los quioscos: en España había 20.000 en 1995 y ahora no llegan a 6.000. El periódico más leído de España, El País, perdió entre 2010 y 2020 más de un 80% de difusión tras quedarse con una tirada de apenas 70.000 ejemplares.

La crisis no solo afecta a los diarios, sino que también quiebra a las revistas. Y es por ello que Hearst España ha decidido que tres de sus cabeceras, la mítica Teleprograma (TP), Supertele y Telenovela, dejen de imprimirse a partir del 24 de septiembre y se mantengan solo en formato online.

Detrás de esta decisión se esconde el despido de casi 100 trabajadores, casi un tercio del que lo hace para la multinacional estadounidense que edita Diez Minutos, ¡Qué me dices!, Fotogramas, Elle, Cosmopolitan, Harper´s Bazaar o Esquire.

55 años con TP

Teleprograma nació en 1966 saludando a España con una portada alusiva al lanzamiento por parte de TVE de la serie americana 'El Fugitivo', que recogía las aventuras de Richard Kimball (interpretado por David Janssen), que huía de la justicia tras ser acusado de matar a su mujer.

La revista se sumaba al fenómeno de la televisión, que llevaba diez años en España y se había popularizado tanto que el Gobierno franquista había decidido ese mismo año lanzar un segundo canal llamado UHF (La 2).

TP llegaba a los quioscos por 5 pesetas con el ánimo de subirse a la ola del 'invento del siglo': la televisión. España, tras una espartana posguerra agravada por la autarquía franquista, comenzaba a respirar gracias al aperturismo tecnocrático promovido por miembros del Opus que intentaban homologar el Estado a Europa, al menos en asuntos económicos.

Y el desarrollismo propulsó el país gracias a la llegada de la industria y la apertura al turismo, al que el franquismo permitía modos más relajados a cambio de su dinero. España comenzó a alumbrar a una clase media que suspiraba por el 600, la lavadora, las primeras vacaciones y la televisión.

Porque 'todo' pasaba en televisión: el fútbol del Real Madrid, la última corrida de Las Ventas, la actuación del cantante de moda, el parte informativo, la película del momento o los dibujos animados que embelesaban a los más pequeños de la casa.

La copia

Teleprograma fue una copia tardía y descarada de la TV Guide americana. La revista española, que repartió prestigiosos premios en el sector entre 1972 y 2013, imitaba a la revista más leída de los Estados Unidos.

TP, en 1976.

TV Guide, que se vendía como rosquillas en las cajas de los supermercados y se convirtió en objeto de coleccionistas durante décadas, arrasaba al otro lado del charco con un formato de pequeño tamaño, un precio muy competitivo y un menú donde se mezclaba la atractiva parrilla televisiva, las novedades catódicas, un análisis de las películas que iban a pasarse por televisión y un sinfín de contenidos extra.

Y TP hizo lo propio adaptando el estilo popular de su homóloga americana: revista pequeñita, avance de programación, entrevistas a los artistas del momento, audiencias y un batiburrillo con recetas de cocina, horóscopos, chistes, relatos, crucigramas, corazón, relatos y consejos de salud.

De este modo, la revista logró convertirse en un producto ideal para toda la familia. Los niños disfrutaban de un apartado infantil, las mujeres (en retrato robot de la época) del corazón y los hombres de la guía con los partidos de fútbol.

Teleprograma, que escribió una página dorada del periodismo popular español en el siglo pasado, arrancó tirando 30.000 ejemplares y diez años después superó el millón de ejemplares vendidos. A principios de los noventa, con la llegada de las televisiones privadas, su tirada rebasó el millón y medio de ventas.

Enfado

El comité de empresa de Hearst España asegura que la medida tomada por la multinacional no es afortunada: "Esta decisión es totalmente injusta y desproporcionada para los trabajadores y seguirá mermando la calidad del primer grupo editorial en España".

Y explican que "entre 2020 y 2021, hemos perdido a 63 compañeros por las solicitudes de bajas voluntarias y por otros motivos y la compañía aún pretende que cerca de un centenar de compañeros abandonen la empresa. Esto significa que, desde enero de 2020, la plantilla se verá recortada en un 46% en solo 18 meses".

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