06 de diciembre de 2020
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FIN DE SEMANA

El 'Loco de la Colina' quería haber cerrado su carrera profesional en la televisión autonómica de Andalucía, pero no ha encontrado apoyos

Jesús Quintero se jubila contra su voluntad: Enfadado, arruinado y 'condenado' al silencio

/ Quintero
Jesús Quintero quería cerrar su carrera como entrevistador con un proyecto de autor que ha sido ofrecido por su productora a Canal Sur, que ha preferido apostar por comunicadores como Bertín Osborne para su prime time.

Jesús Quintero tenía una ilusión final: quería cerrar 'en alto' su carrera profesional con un espacio de autor que ha sido ofrecido a la televisión de su tierra. Pero el onubense, con 80 primaveras a sus espaldas, se ha quedado sin sitio en Canal Sur.

Y es que los responsables de la autonómica andaluza han preferido gastarse el presupuesto otoñal en 'El show de Bertín Osborne', 85.000 euros por entrega, en un concurso diario producido por Jaume Roures o en los informativos que dirige el controvertido Álvaro Zancajo.

El adiós de un genio

Jesús Quintero jugó con los silencios, creó atmósferas, entrevistó a presidentes del Gobierno, compadreó con 'vagamundos', cuidó la realización, mimó la puesta en escena, apostó por la poesía y regaló horas de la mejor radio y televisión española de las cuatro últimas décadas. 

'El Loco de la Colina' arrasó en las noches de RNE y la SER, cruzó el charco a Argentina y Uruguay y se estrenó en televisión mediante 'El Perro Verde' (que tanto dio que hablar porque algunos ecologistas no detectaron el juego de luces y protestaron porque creyeron que habían pintado al can). 

Quintero puso un micrófono al 'Cojo Mantecas', le tocó las palmas a Lola Flores, dejó presumir a Mario Conde, no se amilanó ante los criminales de 'Cuerda de presos', se psicoanalizó tras el final de Rafi Escobedo y convirtió en 'superstar' al 'Risitas'. 

Quintero fue capaz de lo mejor y lo peor: no se calló cuando RTVE le censuró la famosa entrevista a José María García, se arruinó varias veces y, de una manera un pelín hipócrita, apostó por entrevistar a los personajes del corazón sin bajarse de la 'peana'. 

Una de sus etapas más llenas de lagunas, muy discutida dentro del sector de los espectáculos culturales, fue la dirección del Teatro Quintero, un conocido espacio privado situado en pleno centro de Sevilla muy cerca de La Giralda, que Quintero utilizó para producir sus propios programas televisivos y tener una programacion cultural de tipo flamenco que le ocasionó graves problemas económicos y personales. "Fue su tumba. Un bohemio metido a empresario....", aseguran fuentes teatrales a elcierredigital.com.    

Una carrera meteórica

La carrera de Quintero se comenzó a apagar definitivamente en 2014 después de que se hicieran públicas unas conversaciones en las que se podía intuir que el comunicador quería forzar a que Luis Pineda, presidente de Ausbanc, se hiciera cargo de sus deudas.

'El Loco de la Colina' solo ha cogido desde entonces el micrófono para poner en pie en 2017 unos refritos nostálgicos en Canal Sur titulados 'Memorias del Loco', que pueden suponer su anodina despedida televisiva.

En los últimos años Quintero se ha dejado ver poco y mal: el rey del silencio sufrió al ver que su guionista Jesús Salvago destapó que 'El Loco' era un personaje guionizado. Tampoco le fue mejor en su cara a cara contra el periodista Carlos Alsina, que le tumbó en un viralizado debate universitario. Y hasta el homenaje que le regaló el comunicador de la Sexta Jordi Évole se vio empañado por la negativa del onubense de no aparecer en imagen por divismo. 

Jesús Quintero.

Archivo y cierre

Jesús Quintero resumió su exitosa carrera en el recomendable documental 'Mi querida España' y hace unos años donó las 10.000 horas de grabación que componen su archivo profesional a su localidad natal, San Juan del Puerto (Huelva). 

El proyecto que parece que no va a acometer es el de escribir un libro de memorias titulado 'Mis queridos hijos de puta'. En esta obra, aseguraba Quintero con sorna, iba a denunciar el funcionamiento interno del sector de la comunicación. Pero quizás se quede con las ganas...

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