17 de octubre de 2019
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FIN DE SEMANA

Será juzgado junto a su familia por insolvencia punible, apropiación indebida y delito societario por eludir el pago de unos diez millones de euros

Raúl González, exfutbolista y entrenador del Real Madrid Castilla, se sentará en el banquillo de los acusados

Raúl González y su esposa, Mamen Redondo.
Raúl González y su esposa, Mamen Redondo.
El exfutbolista y actual entrenador del Real Madrid Castilla, Raúl González Blanco, se encuentra prácticamente en el banquillo de los acusados después de que la Audiencia Provincial de Madrid haya revocado una petición de archivo de una causa contra él por, presuntamente, haber vaciado una de sus empresas para evitar responder así de una deuda de unos 10 millones de euros. El capitán de Florentino Pérez está investigado por insolvencia punible, apropiación indebida y delito societario.

La Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Madrid ha revocado el archivo de la causa penal contra el ex jugador y actual entrenador del Real Madrid Castilla, Raúl González Blanco,  que seguirá por tanto en condición de investigado por insolvencia punible, apropiación indebida y delito societario. El auto no es recurrible y ordena al titular del Juzgado de Instrucción número 41, Juan Carlos Peinado, que continúe el procedimiento iniciado contra el hombre de confianza de Florentino Pérez, a quien el empresario quiere relanzar como su nueva apuesta para el futuro del equipo blanco. Ahora este mazazo judicial puede parar la incipiente carrera del eterno capitán Raúl González.

El juez instructor, Juan Carlos Peinado, dictó un auto de sobreseimiento el pasado mes de enero, pero ahora la Audiencia Provincial de Madrid le corrige: "No corresponde al instructor el pronunciamiento de considerar acreditado o no la perpetración de hechos delictivos, sino que aquello debe ser valorado por el órgano de enjuiciamiento tras llevar a cabo la práctica de toda la prueba documental, testifical y pericial que las partes propongan".

La empresa Aurantia reclama una deuda de 7,17 millones -sin contar intereses- a Raúl  González por una inversión fallida en un proyecto de energías renovables en Cádiz antes de la llegada de la crisis. En total, unos 10 millones de euros. La mercantil Aurantia acusa a Raúl de vaciar su empresa patrimonial Europa Scar Sport (ESS) para no tener que pagar la deuda, cometiendo con ello los delitos de insolvencia punible, apropiación indebida y delito societario.

En concreto, en el año 2008, el entonces aún jugador merengue, acordó con el Grupo Aurantia, propiedad de la conocida familia Naranjo –dueños de Sufi S.A., empresa investigada en la trama Gürtel–, hacerse con una participación del 20% del capital de Cadmos Energías Renovables. El objetivo era construir una planta de Paneles Solares en Puerto Real (Cádiz). Para ello se constituyó la empresa Gadir Solar como filial de Cadmos.

Imagen de la presentación de Gadir Solar.

El negocio, a primera vista, parecía redondo y de poco riesgo. Se beneficiaba del boom de las energías alternativas, a la vez que recibía cuantiosas subvenciones públicas de la Junta de Andalucía y del Estado, valoradas en unos 35 millones de euros. Con todo ello se minimizaba las aportaciones de los socios, que fundamentalmente eran una garantía para conseguir un préstamo de la entidad Credit Suisse por otros 35 millones.

Un giro inesperado

Pero en el año 2011, Gadir Solar cerró con unas pérdidas de 22,5 millones de euros. Esta falta de ingresos llevó a que, en ese mismo año, la empresa entrara en concurso de acreedores, y que, en 2012, la fábrica cerrara dejando en la calle a 200 trabajadores.

Espoleada por la gran presión social existente, la Junta de Andalucía fue la primera que movió ficha para reclamar la devolución de las subvenciones entregadas. Pero no fue la única. También lo hizo la entidad financiera acreedora, Credit Suisse. En este caso, el banco suizo no solo fue contra Aurantia, como la Junta de Andalucía, sino que también se dirigió contra Raúl González Blanco, que se negó al pago y comenzó toda una serie de maniobras dilatorias.

En primer lugar, en diciembre de 2011, el exjugador pidió la nulidad del pacto de los socios, amparándose en que no se ajustaba al plan de negocio. En segundo, consideró que su responsabilidad era subsidiaria, es decir, que primero debía pagar la sociedad Cadmos, que había solicitado como tal el crédito a Credit Suisse. Y, si ésta no pagaba, podrían ir entonces contra él.

Raúl, además, acusó a la familia Naranjo de no haber informado a su empresa Europa Scar Sport SL sobre las refinanciaciones realizadas sobre dicho crédito. Pero sus alegaciones no sirvieron. El caso fue llevado a los tribunales por la familia Naranjo. Y, por ahora, el madridista va perdiendo 1 a 0.

Raúl en el banquillo del Real Madrid.

El problema radica en que, paralelamente a que se abría este frente judicial, el futbolista realizó diferentes actuaciones en defensa de su patrimonio para evitar las consecuencias económicas del mismo, vaciando Europa Scar Sport S.L.

Por un lado, traspasó toda su actividad inmobiliaria, valorada en algo más de 20 millones de euros a su sociedad Radlin Develops S.L. Y, por otro, también escindió su negocio de derechos de imagen a Europa Scar Imagen S.L. para que, una vez vaciada la sociedad, solicitar el concurso de acreedores de la misma.

De hecho, ahora se ampara, precisamente, en esta situación concursal de su empresa para no pagar. Todo esto es lo que puede poner al borde de una grave pena de cárcel a Raúl González Blanco y a su familia.

 Alega que no cometió delito alguno

El exjugador blanco siempre ha alegado que no cometió ninguna irregularidad y ha aportado informes periciales en su favor. Tanto la fiscalía como el juez instructor apoyaron el archivo de la causa, pero ahora la Audiencia Provincial de Madrid cambia la marcha de la instrucción y ordena al juez Peinado a presentar una acusación que sentará a Raúl González en el banquillo de los acusados y no en el de los suplentes.

La situación actual del entrenador del Real Madrid Castilla, con el nuevo auto judicial, se vuelve muy problemática. Pero la gravedad es que no solo le afecta a él y a su madre, María Luisa Blanco, sino que también le salpica directamente a su cuñado, Carlos Redondo Sanz, hermano de su mujer, Mamen Redondo, considerado el ideólogo del entramado empresarial del entrenador del Real Madrid Castilla.

Si finalmente el ex capitán blanco y hombre de Florentino Pérez es condenado, tendrá que pagar los más de 10 millones de euros que le reclaman los que fueron sus socios, lo que conllevaría tener que deshacerse de parte del resto de su patrimonio empresarial y también del personal.

Entre sus sociedades actuales destaca Radlin Develops SL sustentada en sus bienes inmobiliarios, pero también peligrarían otras propiedades a su nombre. Así, Raúl y Mamen poseen una casa en la localidad isleña de Sant Lluis, su refugio en Menorca, adquirida en mayo del año 2007. Se trata de una parcela de más de 17 hectáreas en cuyo interior se encuentra ubicada la vivienda denominada Rafaletó, con una superficie edificada de 498 metros cuadrados y que tiene un garaje de 60 metros, una piscina y otras edificaciones anexas como terrazas, barbacoa y antiguas construcciones, como un pajar.

También en 2011 adquirieron una vivienda en la localidad madrileña de Valdemorillo. Esta casa, de dos plantas con porche, hall, cocina, salón, cuatro dormitorios y dos cuartos de baño y garaje, tiene una superficie construida de 151 metros cuadrados de la que el matrimonio tiene el 100 por cien de la propiedad, pero que disfrutan en usufructo los padres de Mamen.

Su madre también imputada

La gravedad del caso radica, como ya se ha indicado, en que los investigadores señalan como "testaferro" a la madre de Raúl González, Maria Luisa Blanco, que solo tenía el 0,01% de las acciones de la empresa, y que figuraba como administradora solidaria. Así la señalan como presunto testaferro de los negocios de su hijo.

Sin embargo, los investigadores consideran que el verdadero artífice de toda esta ingeniería financiera, que conforman los negocios de Raúl, es su cuñado Carlos Redondo. Este también poseía el 0,01% de la empresa y "debido a su formación económica ha hecho y deshecho como le ha dado la gana", aseguran fuentes de la investigación.

Raúl intenta lidiar ahora con el toro de la Justicia.

La investigación ha determinado que al mismo tiempo que todo esto ocurría, el juzgado de lo Mercantil número 7 de Madrid aprobaba la liquidación de la sociedad de Raúl González; Europa Scar Sport SL. Fue este mismo juzgado de lo Mercantil quien inició la disolución de la que fue la principal empresa patrimonial del exfutbolista blanco y destituyó a su madre, María Luisa Blanco, como administradora tras comprobar la falta de fondos de la sociedad frente a una deuda superior a los 13,8 millones de euros.

Ahora, el actual entrenador del Real Madrid Castilla deberá cambiar su estrategia si, al menos, quiere empatar este partido, uno de los más importantes de su vida, que le puede llevar a una situación muy incómoda para él y su familia.

 

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