24 de septiembre de 2022
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FIN DE SEMANA

Una joven de 18 años de Nebraska está siendo investigada por un aborto ilegal que cuenta con mensajes de Facebook otorgados por Meta como pruebas

Justicia, redes sociales y delitos: La fina línea entre la privacidad y el deber

Redes Sociales.
Redes Sociales.
El 24 de junio se anuló el derecho al aborto en Estados Unidos. Un poco antes de este suceso, una madre y su hija eran acusadas de haber interrumpido ilegalmente el embarazo de la joven. En el juicio se están utilizando como pruebas los mensajes que ambas compartían a través del chat de Facebook, lo que pone en alerta a los ciudadanos estadounidense sobre su privacidad en las redes sociales de Meta.

Estados Unidos tomó una decisión sobre el aborto el pasado 24 de junio. Después de años siendo regulado por la constitución, el Tribunal Supremo del país americano decidió anular este derecho, provocando la preocupación de la población estadounidense, que comenzó a advertir por redes sociales sobre la precaución que tenían que mantener las mujeres con los datos que recopilaban sus aplicaciones sobre el ciclo menstrual.

Meses después de esta polémica, parece que los miedos de las usuarias se han visto confirmados. Una joven de 18 años y su madre están siendo investigadas por la interrupción ilegal del embarazo de la joven cuando tenía 17 años. La investigación, sin embargo, es previa a la polémica resolución del Tribunal Supremo, ya que la acusación hacia madre e hija fue emitida a principios de junio.

Pese a todo, este aborto era considerado ilegal porque no cumplía con el número de semanas en las que era legal realizarlo. Veinte semanas por ley en el estado de Nebraska, contra las 23 semanas de las que estaba embarazada la joven cuando interrumpió su embarazo.

La privacidad de Meta, de nuevo en el punto de mira

La noticia ha sido recibida con polémica debido a la reciente decisión de Estados Unidos sobre el aborto, y ha abierto el debate sobre cómo de seguras son las redes sociales que utilizamos a diario. Las pruebas con las que cuenta la justicia de Nebraska consisten en conversaciones privadas entre madre e hija mantenidas en los mensajes de Facebook Messenger. Fotografías, vídeos, audios y mensajes privados que fueron solicitados a Meta y que pertenecían al ámbito privado.

Mark Zuckerberg, propietario de Meta.

La compañía de Mark Zuckerberg poseedora de Facebook, WhatsApp e Instagram quisieron defenderse de cualquier posible increpación anunciando que recibieron “órdenes legales válidas de la policía local el 7 de junio, antes de la decisión del Tribunal Supremo. Las órdenes no mencionaron el aborto en absoluto”.

Sin embargo, no parece que los usuarios de las redes estén del todo de acuerdo con lo sucedido. “Independientemente de lo que haya en esos mensajes, pensaron que ella había abortado. Citaron a Facebook, que cooperó sin oposición, para obtener más información. Este precedente es peligroso, pondrá a las personas en riesgo”, comentó una usuaria de Twitter, invitando a sus seguidores a borrarse la red social.

Meta, Europa y su guerra por la protección de datos

Lo cierto es que la compañía de Mark Zuckerberg ya ha sido señalada con respecto a su privacidad y protección de datos de sus usuarios. Como informó elcierredigital.com hace unos meses, Zuckerberg amenazó a Europa con retirar Instagram y Facebook del continente en el caso de no poder compartir la información extraída con los sistemas estadounidenses.

Antes de la amenaza, Meta recibió un aviso con respecto a esta cuestión por parte del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) en forma de una sentencia propiciada por la Comisión de Protección de Datos de Irlanda (IDPC), que señalaba el incumplimiento del Reglamento General de Protección de Datos (GDPR) por parte de la empresa. El encargado de solicitarlo fue Maximilian Schrems, un usuario de Facebook que pidió que no se enviasen sus datos debido a que los servidores estadounidenses no ofrecían garantías para protegerlos.

De hecho, fue este argumento precisamente el que el TJUE usó para invalidar el acuerdo de Escudo de Privacidad de 2016 entre Europa y Estados Unidos, que usan otras grandes empresas como Apple y Google. Entre los argumentos del TJUE se destacaba que Estados Unidos debería ofrecer un “nivel de protección sustancialmente equivalente al garantizado dentro de la Unión”, además de apuntar lo poco estricta que es su normativa.

Banderas de Estados Unidos y Unión Europea.

La problemática surge principalmente por la diferencia del país y el continente en cuanto a la regulación de su protección de datos. Mientras que Europa tiene un GDPR firme que protege los datos de todo ciudadano europeo, Estados Unidos carece de legislación general. El país americano, a falta de un reglamento, tiene normativas al respecto que no cubren la totalidad de la población.

Teniendo todo esto en cuenta, ¿qué regula nuestros datos en Estados Unidos? Supuestamente, la Cloud Act o Ley de la Nube. Esta ley, aprobada en 2018 por Trump, junto a los presupuestos generales, permite a las autoridades norteamericanas acceder a todos los datos de las compañías estadounidenses, independientemente de dónde se encuentren alojados.

Dicha ley entra en contradicción con el anteriormente mencionado Escudo de Privacidad, por lo que las discrepancias estaban aseguradas. No solo por lo que implica, sino porque los únicos con poder para anular la orden de búsqueda de datos serían los ciudadanos estadounidenses.

Una situación que deja más desamparados a los europeos, que ahora ven desde la distancia cómo los propios ciudadanos estadounidenses se preocupan por la propia difusión de sus datos personales.

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