23 de junio de 2021
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FIN DE SEMANA

El abogado de familia Alberto García Cebrián analiza con detalle el comportamiento de Rocío Flores Carrasco

Rocío Carrasco y Antonio David: Una ruptura instalada en el enfrentamiento continuo que perjudica a sus hijos

Rocío Flores.
Rocío Flores. / Mediaset.
La separación de Rocío Carrasco y Antonio David Flores se ha dirimido durante años ante los medios de comunicación y así sigue siendo, tras la emisión de la docuserie que tiene a la hija de Rocío Jurado como protagonista. El abogado Alberto García Cebrián analiza el papel de Rocío Flores Carrasco, la gran víctima de esta guerra dirimida ante todo un país. Una joven de 25 años que se enfrenta a una situación más que complicada.

Rocío Flores está incluso recibiendo críticas por su infancia y relaciones familiares. Es la consecuencia de que por parte sus progenitores se hayan hecho públicas las relaciones familiares que deberían de resolverse en la intimidad. No es justo que nadie pueda criticar la adolescencia y desarrollo personal de Rocío Flores en el contexto de una ruptura familiar traumática y mediatizada.

Rocío Flores ha tenido la mejor de las reacciones, ha utilizado la responsabilidad y sentido común, ha sido capaz de poner cordura en el drama familiar innecesariamente creado. Rocío Flores sí que ha tendido la mano a su madre de una manera sana dejando a un lado prejuicios y reproches. Ha manifestado que la ha llamado para hablar con ella y por desgracia hasta la fecha no ha conseguido poder comunicarse con su progenitora.

La hija no ha mandado un mensaje de crítica o enfrentamiento a su madre, ha sido mediadora y conciliadora, con la intención de poner de su parte para poner fin a las discordias del pasado y tratar de acercar posturas y normalizar la relación.

Eso es justo lo que debería de ocurrir en cada miembro de una ruptura familiar. De hecho, si existiera esa actitud por todas las partes implicadas, no llegarían a producirse situaciones límite en separaciones y divorcios.

Rocío Carrasco.

Las personas pueden desarrollarse familiarmente juntos o separados, pero en definitiva deben buscar ser felices, el problema es alimentar enfrentamientos por la falta de predisposición al entendimiento.

Ojalá ambos progenitores de Rocío Flores, sin buenos ni malos, sin culpables ni víctimas, dejen a un lado lo que les separa y se limiten a respetar a la otra parte por la mera consideración y deferencia a la figura del padre y madre de los hijos comunes.

Recibir un ataque no justifica que contestemos con otro, lo que sí que sería recomendable sería que los padres aprendieran de la madurez de su hija y se limitarán a mantener el respeto al padre y madre de los hijos comunes y que facilitaran en todo lo posible la vida de sus hijos, incluyendo abstenerse de manifestar cualquier juicio de valor del que pudiera desprenderse un desvalor del otro progenitor, pues no es sólo su expareja, también es el padre o la madre para los hijos comunes.

Tendemos a victimizar los ataques que sufrimos pero también a justificar los que protagonizamos. A nadie le gustaría oír como nuestra madre habla mal de nuestro padre ni a nuestro padre hablar mal de nuestra madre.

Ojalá que esa conclusión sea la moraleja y aprendizaje que, gracias a la hija común, haga que cada uno de los progenitores superen la ruptura y se centren en cuidar y disfrutar de los hijos comunes respetando que no son solo suyos, también tienen otro progenitor que por encima de todo lo demás, merece respeto público y privado.

Críticas públicas por parte de ambos progenitores

En este momento la sociedad española está opinando sobre las controversias derivadas del documental de Rocío Carrasco. Rocío Carrasco, durante años, ha guardado silencio respecto de sus relaciones familiares y en cambio, su exmarido Antonio David ha relatado tiempo atrás su punto de vista al respecto. Ahora es justamente al revés, Rocío Carrasco es la que cuenta su versión y hasta el momento Antonio David guarda silencio.

Rocío y Antonio David Flores en 'Gran Hermano VIP'.

El gran problema es que ambos excónyuges están dando su versión de las intimidades familiares en público, siendo por ambas partes posturas de enfrentamiento graves y relatos de drama familiar. Hay grandes defensores y retractores de ambos excónyuges pues se han posicionado en favor y en contra de cada uno de ellos.

Las intimidades familiares se han hecho públicas y se han magnificado en enfrentamiento de las partes. En este tipo de casos, como norma general, cada una de las partes tiene su verdad, con tendencia a mostrar una versión buenista de sí mismos victimizando una injusticia creada por la parte contraria.

Los problemas familiares de Rocío Carrasco y Antonio David Flores, en origen, no son muy diferentes a los de otras familias, pero al no haber sabido controlarlos y gestionarlos y no contar con la mediación familiar oportuna, la situación se ha ido de las manos y las únicas víctimas de esta situación suelen ser los hijos comunes.

Rocío Carrasco y Antonio David Flores han arremetido el uno contra el otro recíprocamente, acrecentando sus enfrentamientos y reduciendo sus posibilidades de entendimiento familiar.

El problema es que el debate se ha hecho nacional, la mayoría de las personas en España conocen el drama familiar de la familia Flores Carrasco y tienen una opinión más o menos posicionada al respecto. Esto es lo que a menor escala también suele suceder en rupturas en las que los cónyuges en vez de mediar y acercar posturas directamente entre los implicados tienden a contar las intimidades que hay detrás de la ruptura matrimonial, de manera que familiares y amigos acaban posicionándose y en ocasiones participando en las discordias familiares.

Darle tanto protagonismo a los problemas del pasado realmente lo que provoca es que se reduzcan las soluciones del presente y de la vida futura familiar que se está perdiendo y destruyendo.

La prioridad debe de ser el respeto y beneficio de los hijos

El hecho de que los problemas familiares de la ruptura de Antonio David Flores y Rocío Carrasco se hayan magnificado públicamente, pero en la relación familiar real estén sin resolver y con tantos malentendidos y enfrentamientos, se debe principalmente a la falta de mediación pues no se ha potenciado la capacidad de entendimiento sino la de enfrentamiento.

Boda de Antonio David y Rocío Flrores.

La prioridad es mostrar su verdad, que en el trasfondo defiende el amor por unos hijos, que contradictoriamente se han criado con ausencias familiares que, con independencia de todo lo demás, son responsabilidad de ambos progenitores.

No hay buenos ni malos

El ejemplo para seguir debería de ser el de tender la mano al otro progenitor para superar las diferencias y dar la prioridad que merece el beneficio de los hijos comunes. El ejemplo a seguir es el de Rocío Flores, que ha querido reconducir a la intimidad las discordias familiares, con predisposición al entendimiento y con intención de superar los problemas del pasado y empezar de cero constructivamente en la medida de lo posible. Desde mi punto de vista, lo que debería de hacer cada uno de los progenitores en este caso y cualquier otro asimilado es lo siguiente:

  • La madre, Rocío Carrasco: Lanzar un mensaje de conciliación familiar general dando por superados los problemas del pasado, separar los problemas con Antonio David de la relación con los niños y proponer un acercamiento privado con sus hijos, pidiendo al padre que ponga de su parte para que se puedan acercar posturas en un clima tendente a la normalización de la relación en la medida de lo posible.
  • El padre, Antonio David Flores: Lanzar un mensaje con el que, con independencia de las cuestiones con las que esté o no esté de acuerdo, dar por cerrado ese capítulo y centrarse en que la relación de madre e hijos pueda mejorar, no desde la posición de espectador sino activamente, condicionando de forma positiva la relación de hijos y madre, pues el pasado no se puede cambiar pero sí el presente y el futuro, dando un buen ejemplo a sus propios hijos y a la sociedad en general.

Nunca es tarde para enterrar el hacha de guerra, pero previsiblemente el enfrentamiento va a ir a más y es una pena, pues centrarse en los problemas del pasado, en un momento en el que afortunadamente ambos excónyuges han rehecho su vida, no tiene ningún sentido.

Rocío Flores con su novio.

Si ninguno de los progenitores detiene el enfrentamiento, habrá debates, entrevistas, procesos judiciales y un sinfín de etcéteras que previsiblemente tratarán de esclarecer la verdad de los enfrentamientos del pasado, pero sin centrarse en resolver los problemas del presente y futuro.

No tiene sentido un enfrentamiento justificado por la búsqueda de lo mejor para los hijos comunes pero que, realmente, aumenta la tensión familiar y aleja más a las partes dificultando cualquier mediación o entendimiento futuro.

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