27 de noviembre de 2020
|
Buscar
FIN DE SEMANA

El museo de esta millonaria familia americana también se compone de muchos otros enseres, que arrastran leyendas de terror consigo

Desde la muñeca Annabelle hasta un espejo, los objetos malditos de la colección Warren

La película de Annabelle dotó de más notoriedad al matrimonio y su colección.
La película de Annabelle dotó de más notoriedad al matrimonio y su colección.
Se trata de los exorcistas más famosos de la historia, muy en parte gracias a las películas basadas en sus experiencias con objetos sobrenaturales. Los rumores ya desmentidos sobre la desaparición de la muñeca maldita, Annabelle, han traído de vuelta el tema de los objetos que el matrimonio adquirió y que exponen orgullosamente en sus museos. En este caso reunimos algunos de los objetos más curiosos de la colección y la leyenda detrás de ellos, respaldada por unos cuantos creyentes.

El matrimonio de los Warren saltó a la fama por las exitosas películas de horror del “Expediente Warren”, obras que narraban algunas de las investigaciones y apariciones del matrimonio especializado en sucesos paranormales.

Cabe señalar que el matrimonio a lo largo de su carrera se hizo con una colección de objetos paranormales que exhibían de manera orgullosa en su museo. Uno de estos objetos era la muñeca Annabelle, rodeada de una amplia leyenda y supersticiones.

Ed y Lorraine Warren.

Recientemente la muñeca ha desaparecido del museo de los Warren y los rumores no se han hecho esperar, algunos dicen que ha escapado por su cuenta y otros que ha sido raptada para realizar ritos satánicos. Lo cierto es que ni lo uno ni lo otro, la muñeca simplemente se ha puesto en una caja especial para traslados a eventos especiales. Estas fueron las palabras de Chris McKinell, nieto de los Warren y actual director de la Fundación Warren Legacy para la Investigación Paranormal.

¿Leyenda real o ficción?

A pesar de que la desaparición de la muñeca no es algo real, lo cierto es que sus cuidadores desde 1975 han puesto mucho empeño en mantenerla cautiva y custodiada, poniendo especial empeño en evitar que los turistas la manipulen de manera excesiva.

La muñeca original difiere mucho de la de las películas, el aspecto de esta fue modificado para ir acorde al tono de la película y generar en el espectador una sensación de desagrado. La Annabelle real no es más que una muñeca de trapo perteneciente a la serie de juguetes estadounidenses Raggedy Ann Doll, comercializados en la década de los 70.

La Annabelle real expuesta en el museo de los Warren.

Se dice que la muñeca fue un regalo de una madre a su hija de 18 años que se encontraba cursando la carrera de Enfermería. Fue un detalle divertido para la estudiante, pero poco a poco esta empezó a observar cosas extrañas que tenían como epicentro a la muñeca. Al parecer la muñeca aparecía a diario en posiciones diferentes e incluso cambiaba de habitación. Poco después empezaron a aparecer misteriosas notas en la vivienda de la joven, en estas aparecía siempre el mismo mensaje: “Ayudanos”.

Después de que un amigo de la joven estudiante fuese aparentemente atacado físicamente por la muñeca, se decidió llamar a exorcistas de la Iglesia, estos a su vez llamaron a Ed y Lorraine Warren, quienes decidieron llevarse la muñeca y tenerla encerrada en la caja en la que común mente se la puede ver en el museo y un sacerdote acude dos veces al mes para echar agua bendita sobre Annabelle.

Muñeco Shadow, el otro juguete diabólico de los Warren

Annabelle no es el único objeto de la colección de los Warren, otros artefactos de leyenda son exhibidos en el museo de los populares exorcistas. Estos han sido reunidos a lo largo de los numerosos casos de posesión que ha atendido el matrimonio.

Entre los objetos malditos del museo se encuentra otro muñeco. Conocido como “Shadow”, se trata de un muñeco de trapo regalado al, por aquel entonces, pequeño Robert Eugene Otto por alguien que practicaba la magia negra y repudiaba a la familia del niño.

El muñeco maldito de Robert Eugene Otto.

El niño adoraba al muñeco y con frecuencia hablaba con él. Algunos de los miembros cercanos a la familia explicaron que oían como una voz fantasmal respondía a las frases del chico. Pronto el muñeco empezó a romper cosas en la casa y Robert era culpado de esto, quien siempre, incluso después de llegar a adulto, clamaba su inocencia. Finalmente, el muñeco acabó en manos del matrimonio Warren y en el museo de estos.

El vestido de novia

Perteneció a una joven de clase alta llamada Anna Baker en 1849, ésta se había enamorado de un trabajador del hierro de clase baja. Como en cualquier historia de amor prohibido, el padre de la joven se opuso al matrimonio de los jóvenes enamorados y ésta, en un ataque de rabia como pocos, decidió que nunca más volvería a enamorarse. Lo cumplió hasta el final de sus días en 1914.

                  El vestido de Anna Baker.

El vestido que Baker había elegido para casarse acabó en el museo de los Warren por una particularidad que afirman haber presenciado todos los que lo han visto: El vestido se mueve por su cuenta, especialmente las noches de luna llena. Algunos especulan que el espíritu vengativo de Anna Baker a veces vuelve para probarse su vestido.

El espejo de la plantación Myrtle

La casa de la plantación Myrtle se conoce como una de las más embrujadas en Estados Unidos. Al parecer el inmueble se edificó sobre un antiguo cementerio indígena y, como de costumbre, los rumores empezaron a llegar.

Al parecer en la vivienda se sucedían asesinatos diariamente, de la misma manera que algunos decían presenciar sucesos paranormales. Uno de los objetos de los que más se habla es del espejo que llegó en 1980. Todos los huéspedes de la finca aseguran mirar formas que intentan salir del espejo y también huellas de infantes que a veces aparecen impresas en el cristal.

        Espejo de la plantación Myrtle.

La leyenda afirma que dentro del espejo se encuentra atrapada el alma de Sarah Woodruff y los hijos de ésta. La familia fue envenenada. Curiosamente en el folklore de algunos países se dice que los espejos deben ser tapados inmediatamente después de la muerte de alguien para evitar que su alma quede encerrada. En el caso del museo de los Warren habría que tapar demasiados objetos con historias.

COMPARTIR: