22 de noviembre de 2019
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FIN DE SEMANA

Se suponía que ese papel estaba custodiado por la Policía, pero un anónimo lo dejó en el buzón de Gema, amiga de David y propietaria de la caricatura

Un dibujo de hace 32 años depositado en el buzón de una compañera puede aportar pruebas en el caso del niño pintor de Málaga

Jorge Guerrero y Gema Calderón antes de entrar en comisaría. /Diario Sur.
Jorge Guerrero y Gema Calderón antes de entrar en comisaría. /Diario Sur.
Un nuevo misterio, 32 años más tarde, puede aportar pistas nuevas al caso David Guerrero, el niño pintor de Málaga que desapareción en 1987, cuando tenía 13 años. Su compañera de pupitre en las clases de pintura Gema Calderón recibió el pasado 25 de septiembre un dibujo de David realizado tres o cuatro días antes de su desaparición. Una mano anónima depósito ese dibujo original en el buzón de su domicilio, no se sabe con qué propósito el pasado 25 de septiembre.

El dibujo que ahora ha sido encontrado en el buzón por Gema Calderón es una caricatura que representa a un hombre con chepa y nariz aguileña y fue regalado por David Guerrero a Gema durante la clase de dibujo que ambos compartían en Málaga unos días antes de su desaparición. El papel fue recogido por la Policía y calificado como prueba hace 32 años en el marco de las investigaciones por la desaparición del niño pintor.

Ahora, nadie sabe cómo ha llegado hasta ese buzón, que no tenía nombre ni apellidos de su dueña, que tan siquiera está empadronada en ese domicilio, porque continúa en el de sus padres. Es decir, que alguien sabía exactamente que el buzón donde dejó el dibujo pertenecía exactamente a Gema y que el niño se lo había regalado a ella.

Gema ha explicado a elcierredigital.com que "yo dí ese papel a la Policía en 1987 cuando vinieron a preguntar sobre David. Les expliqué que era normal que todos le pidiésemos dibujos, porque era un genio, yo se lo pedía muchas veces y aquel día tras mucho insistir me lo hizo".

Dibujo encontrado en el buzón de Gema Calderón.

La entonces niña de 12 años, uno menos que David, y que ahora ya es una mujer de 44 años, recuerda que "le pregunté quien era ese señor que me había dibujado, que era muy feo, para una vez que me regalaba un dibujo me quejé. En un gesto muy clásico de David bajó la cabeza y contestó, "algún día te dibujaré a ti". Luego lo colgué con una chincheta en la pared de mi habitación y me olvidé hasta que vino la Policía a preguntar y se lo entregué. David tenía caricaturas de profesores y conocidos, pero perfectamente éste se lo podía haber inventado, porque tenía mucha imaginación".

Ese detalle del folio agujereado por una chincheta y los números 1987, en referencia al año, escritos en la parte trasera por la propia Gema, que reconoció su letra como propia, hicieron que creyese que ese papel es el dibujo original regalado por el propio David Guerrero.

"Estuve a punto de tirarlo porque estaba entre la publicidad buzoneada y venía suelto. Es algo muy raro. Luego llamé a Jorge, hermano de David, y se lo conté. Decidimos llevarlo a la Policía. Una semana después me llamaron a declarar y me dieron a entender que el dibujo no lo tenían antes ellos y por tanto, tampoco tenían una explicación de cómo llegó a mi buzón", recuerda Gema.

Daniel Carretero, periodista que conoció a Jorge Guerrero, hermano de David, a primeros de verano del año pasado, se puso a investigar el caso "y con el tiempo hicimos una investigación integral en la que cubrimos todos los ámbitos relevantes para el caso. La carta llegó a casa de la madre de David antes de que yo conociera a Jorge y Jorge no la puso en mi conocimiento hasta finales de octubre del año pasado. Se dio la circunstancia de que todavía no me había metido a investigar en profundidad el ámbito de la Peña El Cenachero y el anónimo fue una motivación importante", explica y añade sobre el dibujo que fue dejado en el buzón por "alguien que ha tenido acceso a la investigación y a los datos del domicilio actual de Gema. El papel estaba oxidado como si el tiempo hubiese pasado por él y en papel de bloc de la época. Es obvio que alguien ha roto la cadena de custodia, el por qué, cuándo o cómo lo desconocemos. No deja de ser curioso que no pasara nada en más de 30 años y en estos últimos meses comiencen a pasar cosas".

Antonia Guevara, madre de David.

En su día ya se especuló con la posibilidad de que el personaje retratado en este dibujo tuviese cierta similitud con el turista suizo que fue investigado en su momento. Carretero asegura que "hay una foto de perfil que se le da un aire, pero Raúl, el hermano pintor de David que sabe de caricaturas dice que no son la misma persona y da detalles que pasarían desapercibidos a otros, como que el suizo siempre llevaba gafas y una cámara de fotos colgando del cuello, detalles que David no habría pasado por alto al hacer una caricatura".

Quizás la aparición de este nuevo dibujo sea un intento de ayudar o "quizás alguien pretenda desviar nuestra atención de la Pena flamenca donde tenemos puestos los ojos", asegura Daniel Carretero, que añade: "No hemos llevado a cabo una revisión, sino una investigación integral como si estuviéramos en el día siguiente a la desaparición, y lo hemos hecho sin poder tener acceso a los archivos policiales. Hasta ahora no se había podido reconstruir el trayecto que siguió David Guerrero el día de su desaparición. Nosotros lo hemos conseguido casi 32 años después, y además hemos podido ubicar el último lugar conocido en el que estuvo: la peña El Cenachero"

Nuevo impulso a la investigación

El caso de David Guerrero recibió hace un año un nuevo impulso tras la investigación llevada a cabo por su hermano mayor Jorge Guerrero y el periodista Daniel Carretero, que logaron encontrar dos nuevos testigos que ayudaron en la investigación del caso de David, una desaparición que se ha convertido en uno de los mayores misterios sin resolver por la Policía española.

Ambos aumentaron las pesquisas tras una pista recibida, también anónimamente por Antonia Guevara, madre del niño. En este caso fue una carta. Esa misiva anónima, sin remitente conocido, recibida en el domicilio de la madre de David hacía mención a un tal "Gervasio". En este mensaje se apuntaba a la Peña "El Cenachero", donde David se dirigía a dar clases de pintura el día que desapareció, tras pasar por una exposición donde se mostraba un cuadro suyo.

David Guerrero en un cuadro que tiene su madre en casa.

“Los culpables están allí (…) en la calle Granada se esconde la verdad”, avanzaba la carta. El anónimo le pedía a la familia que sigan esa pista: “Fue planeado, Antonia. Lo estaban esperando y él los conocía”, recogía el anónimo, que mencionaba el nombre de "Gervasio" como la persona que tendría la clave de la desaparición del niño. La peña se cerró hace 25 años, con lo que acceder a sus archivos es bastante complicado o encontrar a personas vivas de la época también, porque han pasado ya más de tres décadas. Durante muchos de esos años, Antonia no daba vueltas al cerrojo de su casa, con la esperanza de que David volviese y pudiese entrar más fácilmente.

Jorge Guerrero y el periodista Daniel Carretero certificaron la existencia de Gervasio gracias a los testimonios de algunos supervivientes de la citada Peña, que cerró hace 25 años. Pero hasta seis testigos confirmaron la existencia de Gervasio, aunque ninguno supo concretar sus apellidos o dirección. "No queremos encontrar a ningún malo ni queremos echar la culpa a nadie, solo queremos la verdad y ayuda para continuar, porque nosotros no podemos avanzar más", explicó Daniel Carretero a elcierredigital.com.

Misterio sin resolver

La desaparición de David se remonta al 6 de abril de 1987 sobre las 18.40 horas, cuando David Guerrero salió de su casa en el malagueño barrio de Huelin. Tenía 13 años e iba al centro a una exposición donde acababan de colgar un cuadro suyo, un retrato de El Cristo de la Buena Muerte, en concreto en la galería de arte La Maison, en la calle Duquesa de Parcent donde le esperaba el periodista Paco Fadón, de Radio Popular. Luego, David tenía previsto ir a la peña El Cenachero, donde desde hacía algo menos de dos años recibía clases en una academia de pintura, casi siempre a cargo de un primo de su madre, el pintor malagueño José Guevara Castro, que ya falleció. El niño tenía pensado tomar el autobús que lo dejaría en el centro de Málaga. Su casa distaba 250 metros de la parada y es durante este trayecto donde la policía sostuvo que pudo desaparecer el menor.

Tras la denuncia de los padres, las primeras investigaciones policiales se encaminaron a los contactos realizados en el mundo del arte, donde David comenzaba a ser considerado un joven genio. La policía también desechó el secuestro por motivos económicos porque la familia no recibió nunca una petición de rescate y Jorge Guerrero era mecánico de una empresa de confección, con recursos económicos limitados. La Interpol calificó el caso de “desaparición extrema”, es decir, sin pistas.

David Guerrero.

Sin embargo, 32 años después, dos testigos aportaron algo novedoso a la versión policial. Hasta ahora se mantenía la creencia de que David no llegó a tomar ningún autobús y desapareció en esos 250 metros que separaban su casa de la parada del autobús. Según los nuevos testimonios recabados por su hermano Jorge y el periodista Daniel Carretero, el niño sí pudo llegar a la sala de exposiciones, aunque más tarde de la hora prevista y por tanto, el periodista ya no estaba esperándolo para entrevistarle y después al local de la peña El Cenachero, ubicado en el número 1 de la calle Ángel, donde fue visto por otra persona. Según este testimonio, el niño llegó, estuvo un momento nada más y luego salió. Una hija del presidente de la peña confirmó haberlo escuchado decir a su padre muchas veces y la viuda del vicepresidente de la peña declaró en el mismo sentido.

En la sala de exposiciones lo habría visto el pintor malagueño Rafael Jaime Calderón esa misma tarde, ya que sustituía a José Guevara como profesor de pintura esos días al encontrarse Guevara de viaje en Madrid. Un testimonio que no habría sido tenido en cuenta entonces por los investigadores, pese a que el pintor asegura que se lo dijo a la Policía.

El segundo lugar donde se ubicó a David Guerrero fue en la Peña flamenca. Marisa Sicsú, hija del vicepresidente de la Peña Félix Sicsú, ya fallecido, relató que su padre contaba que el día de la desaparición había visto a David Guerrero en las escaleras del edificio de la peña El Cenachero, pero que su padre jamás habló con la Policía porque nunca fue interrogado por los agentes. La viuda del presidente de la Peña, Paco Repiso, confirmó esta misma historia de Siscú.

"La policía hace 32 años se centró en el reducido círculo de la academia de pintura, compuesto por aproximadamente una decena de personas, pero no en el círculo amplio de la peña, pero estos dos nuevos testimonios podrían cambiar el relato de la historia como la conocíamos hasta ahora", recuerda el periodista Daniel Carretero. SIn embargo, poco parece haberse avanzado en este sentido, ya que los testigos no han sido interrogados todavía.

David se convirtió entonces en uno de los 1.500 nombres que engrosan la lista de desaparecidos en nuestro país. Ahora buscan a Gervasio, varón de nacionalidad española, entonces de entre 40 y 50 años, por tanto ahora tendría entre 72 y 82 años de edad y vinculado o relacionado de alguna manera con la Peña cultural y flamenca El Cenachero.

Lo extraño es que se conoce por varios testimonios que no llegó a entrar a la academia de pintura. ¿Qué pasó en esos tramos de escalera, entre la planta baja y la segunda planta, donde se ubicaba el taller de pintura, para que David cambiase sus planes, que no eran otros que pintar como cualquier otro día, y saliese de aquel lugar? Este interrogante continúa sin resolverse a día de hoy.

En septiembre de 2016 la familia tuvo que declarar al niño pintor de Málaga fallecido, ya que la muerte de su padre Jorge en 2015 provocó que tuviesen que hacer este trámite para poder heredar y acceder a las cuentas de la familia.

Día de la desaparición

El día de su desaparición fue un lunes normal, David comió con sus padres y merendó como siempre, viendo dibujos animados en la televisión, y su padre, Jorge Guerrero, le dibujó un croquis para ir desde la academia hasta la exposición donde tenía la entrevista, luego debía recogerlo para volver a casa. Debido a la visita de la Reina Sofía los investigadores descartaron casi por completo que hubiese sido introducido a la fuerza en un vehículo, porque el despliegue policial era importante y muy visible en el centro de Málaga.

Su padre, Jorge, contaba entonces a la extinta revista Interviú que salió de su casa para recoger al niño a las nueve de la noche: “No me gusta que ande solo por la calle cuando ha oscurecido”, explicaba. Pero no encontró a su hijo donde esperaba. “Dos horas después –añadió– me presenté en comisaría para denunciar la desaparición". Algunos testigos situaron al menor en Portugal, en agosto de 1988, pero el hecho se descartó tras comprobarse que estaba relacionado con la estancia de David con su colegio El Divino Pastor durante la semana blanca de 1987.

La pista más verosímil apareció en 1990, cuando se descubrió que un ciudadano suizo de 70 años tenía en su casa un dibujo con rasgos muy parecidos a los del niño. Este hombre, acaudalado, divorciado y casado en segundas nupcias, con varios hijos, había estado en Málaga entre marzo y abril de 1987 y podría haber entrado en contacto con David unos diez días antes de su desaparición, como declaró la camarera de un hotel, aunque finalmente la pista de la camarera no pudo comprobarse, ya que no declaró esto mismo en sede judicial.

Dos inspectores de policía se trasladaron a Suiza en agosto de 1990 para interrogarlo, pero descubrieron que el hombre había fallecido de muerte natural en enero de aquel mismo año y no pudieron seguir la pista que parecía más fiable.

Interpol consideró la desaparición de David Guerrero Guevara, que ahora tendría 45 años, como una de las más desconcertantes de la historia, aunque la búsqueda ya se ha desactivado en su web y oficialmente no se le busca. David fue dado por muerto, aunque solo sobre el papel, porque todavía su familia no ha perdido la esperanza y los investigadores del Grupo de Homicidios de la comisaría de Málaga, herederos de aquellos que buscaron hace 32 años, mantienen a mano todavía las seis carpetas del expediente policial, sobre la bandeja de asuntos pendientes por resolver, aunque al menos un dibujo parece haberse escapado de esas carpetas.

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