04 de diciembre de 2022
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FIN DE SEMANA

La operación descubrió que la muerte natural de un trabajador de la Caja de Ahorros de Albacete ya enterrado había sido asesinado por un disparo

Crimen 'perfecto' de Villacerrada: El trágico final de una investigación por drogas en 1986

El Cierre Digital en Caja de Ahorros de Albacete
Caja de Ahorros de Albacete
En 1986 un trabajador de la Caja de Ahorros de Albacete muere por una supuesta causa natural, infarto de miocardio. Después de ser enterrado se descubre, gracias a una investigación de estupefacientes, que fue asesinado a causa de un disparo 'perfecto' en el corazón, sin rastro alguno, a manos de un atracador que buscaba dinero para comprar drogas. Tras ser enterrado, se exhuma el cadáver y el médico forense encuentra una bala entre las costillas.

Una investigación sobre atracos saca a la luz un hecho que ocurrió el 11 de abril de 1986. Joaquín Martín Martínez muere de manera trágica en la Caja de Ahorros de Albacete. El informe de la autopsia revela que el joven fallecía a causa de un infarto de miocardio mientras trabajaba en la oficina del banco.

Por este motivo, las autoridades competentes se mantienen al margen al tratarse de una muerte natural. Sin embargo, un grupo de investigadores seguía la pista de un grupo criminal que ya había cometido varios atracos a distintos locales de la ciudad de Albacete. Con esta investigación y la confesión accidental de una de las integrantes de la banda criminal, se pudo saber toda la verdad sobre el suceso de 1986. 

El joven José Joaquín fue atracado mientras trabajaba y uno de los miembros de la organización le disparó con una pistola por la espalda, con el objetivo de conseguir dinero para comprar droga. En la investigación se afirmó que la intención del delincuente no era matarlo sino amenazarlo, con la mala suerte de que la bala finalmente atravesó su corazón de manera perfecta, sin dejar rastro, ni una gota de sangre. A pesar de no haber ningún indicio de atraco a simple vista, una vez se exhumó y examinó el cadáver se encontró la bala entre las costillas. 

Nace el Grupo de Estupefacientes de Albacete en el 86

El comisario José Francisco Roldán explica a elcierredigital.com cómo se vivió la muerte en 1986 y cómo se consiguió resolver el caso de una supuesta muerte natural que resultó ser consecuencia de un atraco. "En febrero del 86 se crea en Albacete el Grupo de Estupefacientes. Éramos tres inspectores que empezamos a trabajar sobre lo que conocíamos, empezamos a estudiar a los atracadores que estaban metidos en el mundo de la droga, averiguamos dónde podían estar viviendo y fuimos a buscarlos. El 15 de abril de 1986 fuimos a Benidorm a vigilar la casa y controlar los movimientos que había. Teníamos fotos de los dos cabecillas para que los compañeros nos pudieran ayudar, queríamos saber cómo se movían", comienza explicando Roldán. 

"A última hora de la tarde los localizamos y detenemos. Registramos la casa y encontramos varias pistolas. Nos desplazamos hasta comisaría y tramitamos las diligencias por los atracos, no sabíamos nada de lo de Albacete".  Pero toda la historia cambia cuando una mujer, la pareja de uno de ellos, aparece. "Estaba muy nerviosa, la saqué del calabozo y estuve hablando con ella, y charlando me dice que lo de la caja de Albacete había sido un accidente. Yo no sabía de qué hablaba pero dejé que siguiera hablando y comentó algo de un disparo, no teníamos ni idea de lo que nos decía".

José Francisco Roldán, nuevo Comisario Jefe de la Policía Nacional en  Albacete - Noticias de Entrevistas y Reportajes - La Cerca

José Francisco Roldán. 

Tras esta confesión accidental, Roldán nos explica el proceso que siguieron. "Llegamos a Albacete corriendo para que investigaran lo que había pasado en los últimos días, solo sabíamos que había relación entre un disparo y una Caja de Ahorros, pero no había rastro de nada. Solo encontraron un empleado muerto el 11 de abril sin heridas ni lesiones, que se lo llevaron por muerte natural y lo enterraron".

En ese momento, sin indicios, decidieron comenzar una investigación en el lugar donde murió el joven, "en la oficina no veían nada y el chico ya había sido enterrado con una autopsia que determinaba infarto de miocardio. Estaba claro que algo pasaba. Preguntamos a los detenidos, dos de ellos lo cuentan y reconocen que amenazaron y dispararon sin querer al trabajador". 

Ante estas declaraciones, Roldán cuenta que "se pidió una exhumación del cuerpo y una segunda autopsia. El juez no la autorizaba porque confíaba en el forense, con la premisa de que esta era la primera autopsia que realizaba el profesional por una baja del primer medico forense oficial. Finalmente, el juez cede tras la exigencia de la familia. El forense experimentado revisa y encuentra una bala entre las costillas en la parte frontal del tórax". Además, añade, "en medio de este ambiente se levanta la sospecha de que el chico muerto se había quedado con dinero, mezclaban el infarto con el robo. La familia estaba desquiciada por el ataque a la honestidad de su hijo".

Para Roldán los elementos fundamentales son dos. "Hay dos matices claves, el primero, es que aunque hayan pasado 36 años estos chavales cometían atracos porque eran heroinómanos, una delincuencia habitual en los 80 por el consumo de heroína. El segundo matiz es el propio juez, que no cree a la policía, aún teniendo explicaciones objetivas. Estos dos elementos son primordiales, la heroína hizo mucho daño ya bien sea por delitos o por consumo y que la policía, que hace su trabajo de una manera rigurosa, se encuentra con la incomprensión por parte de un juez de instrucción".

El juicio contra el asesino fue solo por ser culpable de la muerte, a pesar de que se le imputaban veinte delitos más por tenencia de armas y documentación falsa. Fueron cuatro los delincuentes implicados pero la muerte se le atribuyó solo a uno. En una investigación sobre tráfico de drogas se juntaron dos casos, ahora resueltos. 

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