23 de octubre de 2021
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FIN DE SEMANA

El exvicepresidente del Gobierno tampoco ve con malos ojos la negociación de su partido con el Más País de Íñigo Errejón

La pasividad de Iglesias ante la deriva 'carmenista' de Yolanda Díaz inquieta en algunos sectores de Unidas Podemos

/ Iglesias y ´Díaz.
Pablo Iglesias no está poniendo palos en las ruedas del proyecto de Yolanda Díaz, que apuesta porque Unidas Podemos y Más País aúnen fuerzas en una plataforma con aura apolítica que estaría nutrida de algunas agrupaciones sociales.

La penosa salida de Santiago Carrillo de la secretaría general del PCE parece haber vacunado a la izquierda española. Y es que Pablo Iglesias está aplaudiendo la apuesta de la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz.

La también ministra de Trabajo, sin siquiera militar en Podemos e IU, está liderando una negociación que tendría la intención de fundir Unidas Podemos, Más País o Compromís dentro de una plataforma con aura apolítica que estaría nutrida por colectivos sociales.

Este proyecto personalista tiene similitudes con lo que construyó de forma fallida Manuela Carmena en torno a su figura en las municipales madrileñas de 2019. Y este hecho ha sido advertido por Juan Carlos Monedero.

El director del Instituto 25M aseguró en la Universidad otoñal de Podemos que "los troskistas y las drag queen se parecen en una cosa y es que a ambos les gustan las plataformas", en clara referencia contra Carmena.

Monedero, que por ahora apoya sin fisuras a Yolanda Díaz, también escribió hace unos días en su blog en contra de los proyectos apolíticos: "Igualmente, la crítica a los partidos -por lo común muy merecida-, no debe dejar paso a 'soluciones' tipo listas Macron o, como ocurrió en la alcaldía madrileña en el segundo embate de Manuela Carmena (y que ella misma entendió posteriormente como un error), a la sustitución de los partidos por espacios políticos trabados solamente por el carisma y la fuerza política de quien los representa".

Malestar del PSOE con Más País

En La Moncloa está creciendo el malestar contra Íñigo Errejón, que se niega siquiera a sopesar un pacto electoral de Más País con Unidas Podemos o el propio PSOE. Los socialistas estarían interesados en el pacto con el ánimo de recuperar votantes jóvenes a los que intentan cultivar a través del BOE (gracias a la esperada regulación del precio de la vivienda en alquiler o la implantación de un bono cultural para los que cumplan 18 años).

Íñigo Errejón. 

En el despacho de Sánchez también ven con inquietud la fuerza reputacional de la vicepresidenta segunda Yolanda Díaz, que sorprendentemente no está encontrando demasiadas resistencias del 'pablismo' a la hora de negociar pactos con el 'errejonismo' o a enterrar las siglas de Unidas Podemos.

El PSOE también sabe que se le han evaporado los votantes que confiaban en Sánchez por el miedo que generaba Vox entre los más templados. Y la nueva estrategia socialista pasará a partir de ahora por intentar desgastar al PP con los juicios por la corrupción pretérita o las tensiones que se generen entre los barones populares y Pablo Casado, que todavía no sabe hasta dónde será capaz de llevar su pulso contra Ayuso por hacerse con el control del partido en la Comunidad de Madrid.

El líder de la oposición ha aparcado el 'neoaguirrismo' para asumir una especie de 'marianismo' derechizado lastrado por su agenda mediática que le lleva a sonreír a cuatro columnas mientras anuncia la presunta quiebra de España, conceder una entrevista en TVE repleta de inexactitudes y errores de bulto o dar bandazos en materia de regulación de vivienda tras varios cambios de discurso que han tenido que conjugar con la presunta ironía de Martínez-Almeida, que parece creer que 'la mano invisible' liberal arropará a los miles de jóvenes madrileños que no pueden hacer frente al alquiler de su piso ni siquiera con una nómina que, por supuesto, no se acerca a la suya, que supera los 100.000 euros anuales. 

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