27 de noviembre de 2020
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FIN DE SEMANA

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Corinna se libra de la justicia: La Audiencia Nacional archiva la investigación sobre su encargo a Villarejo

Última hora Corinna Larsen.
Corinna Larsen.
El juez de la Audiencia Nacional Manuel García Castellón ha decidido archivar, a instancias de la Fiscalía Anticorrupción, la “pieza Carol” del “caso Villarejo”, en la que se investigaba por delitos de cohecho y revelación de secretos el supuesto encargo de Corinna Larsen al comisario jubilado José Manuel Villarejo en relación a una ex asistenta personal de la que la ex amiga íntima del rey emérito sospechaba que estaba filtrando datos de su vida privada.

El juez de la Audiencia Nacional Manuel García Castellón ha acordado el sobreseimiento provisional y archivo de la pieza número 5 (Carol) del conocido como “caso Villarejo”, en la que se investigaba un supuesto encargo de Corinna Larsen al comisario jubilado José Manuel Villarejo.

En su resolución, el magistrado atiende así a la solicitud formulada por la Fiscalía Anticorrupción para el sobreseimiento provisional de las actuaciones al entender que “no existían elementos suficientes que permitan sostener la comisión de delitos de cohecho ni de descubrimiento de secretos en los dos supuestos encargos que constituyen el objeto de la presente investigación, resultando procedente el archivo del procedimiento”.

El auto repasa las diferentes actuaciones practicadas a lo largo de la instrucción de esta pieza y señala que la Policía informó de que no se habían realizado consultas en ficheros policiales relativas a la persona sobre la que supuestamente se realizó el encargo entre el 7 de octubre de 2016 y el 3 de noviembre de 2017. De forma paralela, y sobre la misma persona y periodo de tiempo, únicamente se registró en el fichero ADDNIFIL una consulta por parte de una persona que no pertenece a la Policía.

“En consecuencia, las consultas realizadas en estos ficheros permiten descartar cualquier acción encaminada a la obtención ilícita de información”, indica el juez.

El excomisario Villarejo. 

Por otra parte, explica, el oficio policial del 15 de septiembre contiene una serie de extractos procedentes de la agenda de Villarejo, en donde se refieren diversas notas en la que aparece Corinna. “De las entradas transcritas se podría inferir que se mantuvo el contacto entre el sr Villarejo y la sra Corinna Larsen, si bien es cierto que no se ha podido encontrar ninguna entrada que confirme que el día 8 (se desconoce de qué mes) se vieran de nuevo ambos, ni han aparecido más audios o grabaciones que constate que pudo haber nuevas citas y con qué finalidad”.

Por tanto, continúa, el instructor, pese a lo llamativo a de las anotaciones, estas entradas no aportan elementos indiciarios relevantes para poder esclarecer las encomiendas objeto de investigación, no pudiendo configurarse como el soporte sobre el que sostener una nueva línea de investigación.

Los secretos de Corinna

En Elcierredigital.com hemos publicado desde hace meses algunos de los aspectos más desconocidos y polémicos de Corinna. Don Juan Carlos y la presunta princesa, de 56 años, se conocieron durante una cacería en Ciudad Real en 2004. Ella nació en la localidad de Francfort, en Alemania, y su apellido de soltera era Larsen. Aunque aún no se había divorciado de su segundo marido el príncipe Johann Casimir Zu Sayn-Wittgenstein, hacía ya vida separada de él por entonces. Hoy su segundo marido está casado con la modelo estadounidense Alana Bunte. 

Desde ese momento mantendría una estrecha y larga relación con el Rey Emérito no exenta de altibajos hasta hace escasos años. Don Juan Carlos la introdujo en los círculos de la buena sociedad madrileña, presentándola en cenas, acudiendo a monterías e, incluso, formando parte de la comitiva real en viajes de Estado.

Corinna ha sido una escaladora social toda su vida. Tras estudiar Relaciones Internacionales en Ginebra, se fue a trabajar a París con 21 años. Tres años después, contrajo matrimonio con Philips Adkins, padre de su primera hija (Anastasia) y persona que mantuvo una relación de confianza con Don Juan Carlos hasta hace unos años. De hecho, Adkins estaba en la famosa cacería de Botswana junto al monarca y Corinna. Fue en el año 2000, cuando Corinna Larsen se convirtió en princesa consorte al contraer matrimonio con el príncipe Casimir Zu Sayn-Wittgenstein, con el que tuvo un hijo, Alexander. Hoy ha perdido el título de cortesía tras la boda de su ex con la modelo Alana Bunte. 

Corinna y su primera hija, Anastasia Adkins.

El campo de acción de la comisionista Zu Sayn-Wittgenstein siempre ha estado en el Golfo Pérsico y en los países de la extinta Unión Soviética. Hay que recordar que la exprincesa era una de las organizadoras de cacerías para todos estos magnates a través de la influyente armería británica Boss, de la que fue directora general.

Su relación con el Rey Juan Carlos

La relación con el monarca español fue siempre como una montaña rusa. Al menos dos veces Corinna quiso romper con don Juan Carlos por no tolerar supuestamente las infidelidades del monarca. Tras ello, en 2009, vivieron la época más intensa de su relación. La princesa alemana y Juan Carlos se veían muy a menudo. Unos contactos periódicos que duraron apasionadamente hasta 2012. Uno de sus lugares de encuentro era un dúplex situado en el complejo de lujo Domaine Rochegrise en Los Alpes, que después vendió Corinna en 2013.

Este dúplex en Suiza fue su refugio más íntimo. Según las fuentes consultadas por elcierredigital.com, Don Juan Carlos pasó allí casi una semana en febrero de 2012, coincidiendo con el décimo cumpleaños del hijo pequeño de Corinna, Alexander. Fue entonces cuando se comprometió con el niño a llevarlo a su primera cacería en África, en Botsuana. Y así lo hizo en abril de 2012.

Y allí todo se torció. La madrugada del 14 de abril de 2012, un avión trasladó de Botsuana a España al Rey, porque tenía la cadera rota y había que ingresarlo en el hospital San José de Madrid. Ese día estalló todo.

Además del dúplex, los amigos se veían en otro lugar con mucha más privacidad: la casita adyacente al Palacio de la Zarzuela en el Monte del Pardo. Un apartado lugar  habilitado para Corinna Zu Sayn-Wittgenstein y su hijo Alexander. Esa casita, situada a menos de dos kilómetros del palacio de La Zarzuela, tuvo una ingente actividad social. Por allí pasaron, entre otros, desde el exdirector del CNI, Félix Sanz Roldán, hasta el exministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García Margallo.

Corinna abandonó su residencia de El Pardo, pero no se fue muy lejos del Rey. Lo intentó a tan solo a 10 kilómetros de Zarzuela. Allí, al parecer, adquirió un chalé en una exclusiva zona residencial de Somosaguas, con 500 metros cuadrados distribuidos en dos plantas, y 2.915 metros de terreno destinado a zonas ajardinadas y aparcamiento. Pero los acontecimientos se desbordaron tras la cacería de Botwasana y Corinnna volvió a Mónaco, donde estaba su residencia habitual.

Charlene de Mónaco y Corinna en el funeral de Nelson Mandela.

Estos rumores y acontecimientos hicieron que la opinión pública se abalanzara sobre el monarca, que tuvo que entonar el mea culpa. Según conocidos miembros de la nobleza consultados por elcierredigital.com, "don Juan Carlos se volvió loco y no le importaba ya nada”.

Tras intentar una relación con un aparente disimulo, ya conocido por muchos, el monarca, según conocidos monárquicos,  quiso acabar de golpe con esa pantomima, divorciarse de doña Sofía y casarse con Corinna, siguiendo el ejemplo de Carlos de Inglaterra años atrás.

Pero esto no se produjo por dos razones. Por un lado, la propia Corinna no quiso, según fuentes próximas a ella. Prefería ser “reina en la sombra” antes que exponerse directamente a la opinión pública. Por otro lado, fue determinante el papel de uno de los amigos más fieles del rey Juan Carlos, el general del CNI Félix Sanz Roldán. El exjefe de los servicios secretos españoles visitó a la princesa consorte en Londres en junio del 2012, en el hotel Connaugth, para pedirle que, por el bien de España, terminara con la relación con el Rey y se apartara definitivamente de él.

En estos últimos años, Corinna ha seguido con un papel estelar, más discreto pero influyente. Retornó a su base de operaciones en Mónaco, donde es una persona cercana al príncipe Alberto e, incluso, enseñó “buenas formas” a su mujer Charlène de Mónaco. Después, tras las presiones de los servicios secretos españoles en su residencia monagesca, en un lugar denominados Apartamentos Estoril, irónicamente como la ciudad portuguesa en la que la Familia Real española estuvo exiliada durante décadas, se trasladó a su mansión en la capital londinense, situada en elitista barrio de Belgrabia, cerca del parque de Kesington, una de las mejores zonas de Londres donde vivía la princesa Diana de Gales. 

Su contacto con don Juan Carlos se ha ido reduciendo de forma gradual e importante en los últimos años, aunque su poder e información confidencial sigue indemne a pesar de que muchos quieran negarlo. 

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