18 de octubre de 2019
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FIN DE SEMANA

A pesar de cobrar la nomina no ha hecho efectivo el pago de multas e indemnizaciones que suman 66.000 euros

El vendedor de cupones, dueño de los célebres guacamayos, cobró hasta enero de la ONCE a pesar de estar condenado por amenazas y delito medioambiental

José Pastor Martínez, el vecino cuyos papagayos emitían mucho ruido y obligó a Ainoa y a Carlos a mudarse
José Pastor Martínez, el vecino cuyos papagayos emitían mucho ruido y obligó a Ainoa y a Carlos a mudarse
José Pastor Martínez, propietario de estas aves que tienen atemorizado al vecindario por sus constantes gritos, ha sido condenado por delitos acústicos y medioambientales, amenazas de muerte y coacciones. La ONCE ha asegurado que no puede investigar uno por uno a los 19.620 trabajadores que tiene.

Sigue el calvario para Ainoa Molla y Carlos García debido a que su antiguo vecino en Miramar (Valencia) sigue sin pagarles la indemnización que les debe, después de que fuera condenado por delitos acústicos y medioambientales, por el ruido que provocaban unos guacamayos que tenían en su casa, amenazas y coacciones.

Ainoa sigue en tratamiento psicológico y su marido Carlos sufrió un ictus a causa de estos problemas, mientras que este hombre, sordo, estuvo trabajando para la ONCE cobrando una nómina de 1.200 euros hasta enero de 2019 sin pagarle a esta pareja los 66.000 euros que les debe después de que fuera condenado. Elcierredigital.com se ha puesto en contacto con la ONCE, organismo que ha asegurado que "no puede estar inspeccionando uno por uno a los 19.620 trabajadores que tiene".

Este matrimomino explicó que en febrero de este año los guacamyos de este hombre les amargaron tanto la vida que tuvieron que mudarse. Los hechos se remontan entre el verano del año 2011 y mayo de 2015 y el caso estuvo paralizado entre julio de 2016 y octubre de 2017. Los ruidos le provocaron al hombre un trastorno adaptativo mixto con ansiedad y estado de ánimo depresivo con estados de abatimiento y tristeza entre otros y un ictus del que se está recuperando. La mujer tuvo insomnio, nerviosismo, angustia y estrés excesivo.

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Recibo del salario que cobraba José Pastor Martínez

El caso fue denunciado al Ayuntamiento de Miramar, donde vivían denunciantes y denunciados, como cualquier otro pleito entre vecinos. El Ayuntamiento supuestamente realizó una medición de ruido en la casa del denunciado, pero no le llamó la atención, ni le envió una copia de los resultados a Carlos, uno de los denunciantes de esta situación.

La denuncia fue secundada por otros vecinos, ya que, como recoge la misma, los animales “despiertan a los vecinos y alteran el sueño” y los ruidos se oyen en la Avenida de la Safor, Avenida Romer, Calle Baladre y Calle Montcabrer. Además, el hombre también tiene un perro y un gato, algo que acrecienta el ruido más aún.

Sentencia del Juzgado de Gandía y posteriores amenazas

Ante la inacción del Ayuntamiento, los denunciantes acudieron a la Justicia. En la sentencia del Juzgado número 1 de Gandía de 2018 se refleja que se expuso la situación “en conocimiento del dueño de las aves las molestias que producen sin que haya adoptado ninguna medida tendente a evitarlas”. La sentencia condenó por primera vez a hombre por un delito contra el medio ambiente en su modalidad de contaminación acústica en concurso ideal del artículo 77.1 y 2 del Código Penal con dos delitos de lesiones.

También requiere los pagos de multas a Carlos de 9.000 euros y a Ainhoa de 7.000 euros, once meses de una multa diaria de seis euros e inhabilitación para ejercer un oficio relacionado con la crianza de aves durante 18 meses, además de una pena de año y medio de prisión.

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Juzgado número 1 de Gandía

Ainoa y Carlos acudieron a los juzgados de nuevo porque José Pastor les amenazaba de muerte con gestos verbales y gestuales e interpusieron denuncia por amenazas verbales y gestuales el 11 de enero de 2015. La sentencia contra este hombre se conoció el pasado 9 de septiembre, recogiendo que eran frecuentes y habituales las palabras "matarte, matarte" acompañadas de gestos expresivos. El condenado quedó obligado a pagar a la pareja una multa de 12 euros diarios durante 15 días por una falta de amenazas y coacciones, que tampoco ha satisfecho hasta el momento.

Pastor no paga las costas ni las indemnizaciones

Tras la resolución de la primera sentencia José Pastor estaba obligado a pagar 500 euros mensuales en tres meses. Mientras que en julio el hombre solo abonó 250 euros y en agosto y septiembre no pagó nada.

Por todo ello, el abogado de Ainoa y Carlos pidió al mismo Juzgado de Gandía la revocación de la suspensión de la pena concedida, por incumplimiento de la indemnización acordada.

Al término del pago de estas cantidades, el hombre debe 16.000 euros en concepto de responsabilidad civil. Cuando acabe de pagar esa multa tendrá que abonar otra las cosas que suman 50.000 euros.

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El hombre tenía dos guacamayos que molestaban a todos los vecinos

Todo ello asciende a una cantidad de 66.000 euros, dinero que siguen esperando Ainoa y Carlos, que sufren aun los estragos que les produjeron los guacamayos de este molesto exvecino.

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