16 de agosto de 2022
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FIN DE SEMANA

La adquisición se hizo con dinero del Óbolo de San Pedro entre junio de 2013 y febrero de 2014, con el papa Francisco recién elegido

El Vaticano vende en Londres el edificio que dio lugar a uno de sus grandes escándalos

Edificio en Londres que ha vendido el Vaticano.
Edificio en Londres que ha vendido el Vaticano. / La compra de este edificio provocó uno de los mayores escándalos financieros de la Santa Sede.
El Vaticano se ha desecho de un edificio en Londres que ha sido el origen de uno de los grandes escándalos financieros de la Santa Sede. La adquisición del inmueble se hizo con dinero del Óbolo de San Pedro entre junio de 2013 y febrero de 2014 con el papa Francisco recién elegido. Tras conocerse por investigación interna el presunto desvío de fondos, el Papa Francisco tomó drásticas decisiones sobre las finanzas del Vaticano.

El Vaticano se ha desecho de una de sus propiedades en la capital británica. En concreto, el número 60 de Sloane Avenue. Según la prensa local, el edificio se habría vendido por una cantidad de 186 millones de libras esterlinas. Ha sido la Secretaría de Economía, que dirige el jesuita español Juan Antonio Guerrero Alves, y la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA) de Roma quienes se han encargado de controlar esta negociación para la que han contado con la inmobiliaria Savills.  

Ha durado casi un año la negociación. Fue en septiembre de 2021 cuando APSA recibió varias ofertas para hacerse con este edificio londinense. Sin embargo, de todas las recibidas sólo tres cumplían con la exigencia de la Santa Sede. En los últimos meses se realizó la escritura de compraventa. 

Este edificio fue en su momento uno de los mayores dolores de cabeza para el Papa Francisco. Hace un año el Vaticano asistía al arranque de uno de los juicios por presunta corrupción que afectaba a la Santa Sede. La Fiscalía de la Santa Sede acusa a 10 empleados, comisionistas y al cardenal Angelo Becciu de haber realizado una gestión paralela de las finanzas del Vaticano durante una década y atribuye a los procesados delitos de estafa, blanqueo de capitales, malversación de fondos y corrupción.

Angelo Becciu. 

La compra del edificio del que ahora se ha desecho el Vaticano fue precisamente la operación que despertó las sospechas en el Vaticano con respecto a monseñor Becciu, que durante 8 años fue sustituto de la Secretaría de Estado, es decir, el número tres del Papa. Conservó el titulo cardenalicio pero, por voluntad de Francisco, se vio obligado a renunciar a todos los derechos implícitos, entre ellos, la posibilidad de participar del cónclave para elegir a un nuevo jefe de la Iglesia.

Un gran escándalo económico

La adquisición del edificio de Londres con fondos reservados de la Secretaría de Estado y del Óbolo de San Pedro, se remonta a junio de 2013 y a febrero de 2014, con el papa Francisco recién electo. Becciu había sido nombrado por el Papa Benedicto XVI. 

En mayo de 2020, el cardenal Becciu, que entonces había pasado a ser titular de la Congregación para las Causas de los Santos, pese a que ya había una investigación en curso, intentó “desviarla”. De hecho, habría tratado de readquirir el edificio de Londres por más de 300 millones de libras esterlinas a través de un exparlamentario de Forza Italia (el partido de Silvio Berlusconi), Giancarlo Innocenzi, un diplomático italiano, Giovanni Castellaneta y Marco Simeon.

Los magistrados del Vaticano también acusaron a Becciu, que nunca ha querido reconocer las acusaciones, de abuso de poder y de haber intentado hacer que se retractara monseñor Alberto Perlasca, durante años jefe de la oficina de administración de la Secretaría de Estado y maxi testigo en el juicio en curso.

Para evitar escándalos como el de Londres, que convulsionó al Vaticano en los últimos años, en diciembre de 2020 el Papa Francisco tomó una decisión que sorprendió a todos en Roma: desposeer de financiación a la Secretaria de Estado, pasando, desde ese momento, a ocuparse de las operaciones financieras e inmobiliarias y del Óbolo de San Pedro la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA).

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